“Desde mi punto de vista, la solución, en principio del problema, resultaría con una mayor inversión el I+D, lo cual supone una inversión en conocimiento, lo cual es el motor de la economía de la actualidad”

Es una cita sacada de una de las múltiples aportaciones de mis alumnos en sus blogs, y que he ubicado en el blog grupal y general de sistema económico mundial, que agrupa las aportaciones más significativas de todos ellos.

Inversión en Conocimiento, eso, inversión en conocimiento. Aunque no se trata de inversión en I+D+i exclusivamente, sino inversión en espacios de intercomunicación, inversión en libertad de intercambios, inversión en otras formas educativas, no en las tradicionales, inversión en emprendizaje, sobre todo, social -no para ganar dinero inmediatamente-, inversión en nuevas formas de empleo que generen o mantengan o desarrollen conocimiento, inversión en soportes que lo faciliten -más banda ancha, más disponible, en formatos de mayor calidad y más avanzados-, inversión en moralidad pública, inversión en fomentar el gusto por trabajar y buscar y aprender, …..

La mayoría de estas inversiones no necesitan ni financiación, o son de financiación baja. No es cuestión de dinero, porque es poco comparado con el que se gasta en otras muchas cosas inútiles; sino cuestión de actitud, cuestión de saber pensar en los demás, cuestión de querer compartir, cuestión de saber respetar, cuestión de atreverse y equivocarse, ….. son, por tanto, cuestiones básicamente culturales, donde es preciso renovar nuestros comportamientos. Los jóvenes lo quieren, pero no se lo damos. Esa es la cuestión. Puede ser que tardáramos una generación en incorporarlo en nuestro bagaje cultural, pero no sería difícil, pero lo primero, es que nuestros líderes sean coherentes con ese planteamiento, que el liderazgo en la familia, en la escuela, en las instituciones, en los mass media, en la política, se muestre coherente con ese querer cultural. Nos quejamos de nuestros jóvenes, y no miramos lo mal que lo hacemos los que tendríamos que dar ejemplo.

Digo lo contrario: los jóvenes son extraordinarios, sólo necesitan coherencia y autonomía; sin ejemplo y con pasividad no vamos a ninguna parte. Ellos son el futuro, ellos son el Conocimiento, seamos capaces de, haciendo las cosas para nosotros mismos y para sentirnos mejor, ayudarlos y darles ejemplo, un buen ejemplo que sea coherente con lo que ellos -como nosotros en su momento, hemos querido- quieren. Sólo se necesita confianza y correspondencia. Ellos son el conocimiento, hagamos lo preciso para que nosotros empecemos a aprender lo que es una sociedad de conocimiento.

Y por cierto, las neuronas espejo las tienen muy nuevecitas ….. funcionan en cuanto hay un ejemplo que imitar. Pero si el ejemplo es que perdemos los papeles, o el ejemplo es plenamente contradictorio, si decimos juan y es pedro, si criticamos antes de conocer, si destruimos más que construimos, …… estan claros los resultados, nos imitarán para hacer lo mismo con nosotros que nosotros hacemos con otros.

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Invertir en personas, grupos y espacios de innovación es diferente que invertir en innovación a secas ….. muy diferente. Todo proceso innovador se desarrolla a través de personas y grupos, y los espacios de innovación es preciso construirlos. Si los dejamos construirse abiertamente, sin método, será difícil que lleguen a algo. Estos espacios necesitan aprender métodos, sobre todo, de intercomunicación, de interrelación, de comunicación, de intercambio ….. y lo necesitan más urgentemente de lo que creen probablemente sus partícipes. Este trabajo de fondo es lo que normalmente no se hace, y queda en función de la aleatoriedad de los agentes participantes, de su energía, y de las múltiples fuerzas que se desencadenan, pero eso no significa necesariamente que las cosas funcionen.

No necesariamente los mejores individualmente considerados, producen un espacio de innovación más potente. A veces, unos de mucha menos calidad, pero bien organizados y sabiendo lo que quieren, consiguen mayores cotas. Todo depende del método, de su calidad de comunicación, del apoyo mutuo que sienten, de lo bien respaldados que se encuentren. Y el respaldo no tiene porque ser de una gran humanidad, puede ser de una familia integrada o de un grupo de amigos en quién se cree. En cualquier caso, pocos de los grupos o individuos que se atreven, llegan; sin embargo, unos cuantos, bien preparados, conocidos entre sí, confiando en el otro, teniendo horizontes hacia los que desarrollarse …. etc. no sólo son más eficaces en la mayoría de los casos, sino que ellos se sienten mucho más satisfechos y las relaciones entre sí se hacen más y más cordiales y complementarias.

Sólo tenemos que ver lo que pasó entre todo un Real Madrid y el Alcorcón para darnos cuenta de lo que puede diferenciar muchas individualidades, de una buena complementación entre el grupo.

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¿Para qué queremos tantas individualidades, si a la hora de cooperar, no saben más allá de los “supuestos básicos” de Bion?

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Super-men, líderes salvadores, autocomplacientes, dependientes de la autoridad, complacientes consigo mismos, mirando siempre para arriba, al superior, emparejándose con el primero que encuentran, ….. sin un proyecto de vida, sin pensar en el otro, sin saber que lo importante es dar para alguna vez poder recibir, sin respetar a los demás, …… sin reconocer su pequeñez, …. sin trabajar por un futuro mejor para todos.

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Competencia y no competentes, supuesta eficacia y no compartir con otros, lucha y oportunismo en lugar de cooperación, ….. el panorama social dominante es desolador, y sólo las declaraciones expresadas parecen solidarias, pero sólo en las palabras, luego la práctica es otra cosa. Pues bien, sin llegar a la cooperación, la sociedad no tiene sentido ….. nada más que para los insolidarios.

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El conocimiento exige esfuerzo y continuidad, aproximaciones sucesivas, prueba y error, competencia -desarrollo de las propias competencias-, intercambio, contrastación en los otros, proyectos, intentos, emprendimientos sociales, …… El conocimiento exige responsabilidad y no interés. El interés para regir los mercados de dinero. La responsabilidad social es pensar en el otro, es pensar en lo que podemos aportar, es pensar en lo que es más necesario y abordarlo, es intentarlo una y otra vez, y es también pensar que nunca hemos llegado, pero que estamos intentándolo con un buen horizonte.

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Invertir en conocimiento es aprender a asociar ideas, e ideas y hechos, y los hechos entre sí, y las relaciones también entre ellas. Invertir en conocimiento empieza por el conocimiento más inmediato, lo que llamamos conocimiento mutuo, conocerse a sí mismo, y conocer a los que trabajan contigo, iniciar un principio de colaboración.

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Y no se conoce uno por la superficialidad de como nos llamamos o donde vivimos o que puesto ocupamos, sino por la práctica de una tarea conjunta. La tarea es un inicio hacia el conocimiento.

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Nos falta mucha inversión en conocimiento. Sin embargo, es proporcionalmente una inversión muy pequeña, no más allá de un 2% del coste total de la inversión en I+D+i. Viene a ser como la variable aleatoria en econometría, pequeña …. pero no despreciable, sino más bien lo contrario: pequeña y estratégica.

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¿Por qué las empresas, la mayoría de ellas, no tienen proyectos de innovación?

¿Por qué las administraciones sean centrales o autonómicas o hasta locales no tienen en general proyectos de innovación?

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¿Cómo es posible que no se planteen proyectos de innovación? ¿No saben que la innovación organizativa podría aumentar los beneficios de las inversiones en muchos enteros? y ¿reducir los costes en otros tantos? Tal vez no lo sepan. Pero todo eso, lo saben casi todos en la organización, menos los que tienen que decidir la pequeñísima inversión necesaria para que todos vayan en la misma dirección innovadora.

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¿Se dan cuenta de que se repiten una y otra vez los mismos errores, producidos básicamente por la falta de consciencia de cómo se están haciendo las cosas, y no saber preguntar a aquellos que soportan ese malestar de hacer las cosas relativamente mal todos los días?

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La formación sólo sirve por cuestiones de especialización o técnicas. El desarrollo de espacios innovadores es algo m uy diferente a la formación. Cuando vuelvo a intentar que me entiendan, siempre acaban queriéndome enviar al departamento de formación. No es formación lo que se necesita -que también-, sino método para el desarrollo, método para la cooperación, método para la generación de espacios de innovación en red …….. Es otra cosa.

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Es cierto que todo esto también se puede aplicar a la formación, especialmente para cambiar los formatos y los métodos pedagógicos anticuados que siguen utilizándose en las aulas. Claro, la innovación educativa a la que yo me dedico también significa eso. Pero desarrollar espacios de innovación no es formar, aunque el resultado sea formar, o más bien, desarrollar personas y grupos y redes.

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Mis trabajos se pueden aplicar con éxito para transformar la manera de enseñar, y hasta para complementar la forma tradicional de enseñar, con unos añadidos que permiten dar practicidad y proyecto a todo lo aprendido, pero ese no es el destino razonable de este conocimiento metodológico. Suena a poco. Mi método aspira a desarrollar espacios de intercambio, a mejorar los grados de cooperación entre personas, a demostrar que desde ahí es posible cualquier cosa que nos propongamos.

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Escribiré otro libro y no servirá igualmente de nada, porque en el fondo, el libro es para ser leído, y no será entendido si no es vivido. Lo que yo hago es para vivirlo, no para leerlo, aunque leerlo puede servir para que alguna idea se difunda entre los lectores. Pero no se trata de crear conciencia social, sino de transformar la realidad y la conciencia social y sus concepciones del mundo. De una visión individualista y egoista a una visión que sin olvidar al individuo, se adentra en el grupo y en el intercambio en red. Sin duda, es peligroso para los que tienen el poder actualmente. ¿Será por eso que “no quieren comprenderlo”? Me parece que casi nunca es así. No lo entienden porque ellos son los que han aceptado una manera de hacer las cosas qeu les conviene porque están adaptados a ella, y han llegado y aún aspiran a llegar a más, siguiendo la misma ruta. Una innovación social del tipo de la que propongo inicia un camino adecuado para aquellos que todavía no están oprimidos, alienados por lo de siempre, y aspiran a cambiar algo de lo que pasa. Tampoco se trata de cambiar todo, sólo algunos aspectos básicos.

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Cuando escribí “Innovación y Gestión del Conocimiento”, pensé que lo mejor es que fuera el último de mis libros. Sin embargo, un año después estaba trabajando en otro, que ahora ha salido: “Manifiestos para la innovación educativa”. Es una pena que por no poder poner en marcha lo que hemos aprendido en estos años, tenga que seguir escribiendo libros que luego se leen tan poco, es una pena, porque encontraría mucha más satisfacción en estar ayudando a otros, a formarlos y desarrollarlos y a generar espacios de innovación con ellos. Como siempre ocurre con las personas innovadoras, tal vez me reconocerán después de muerto, pero ya todo estará muerto, porque lo vivo es lo que hago, no lo que escribo. Siempre pensé que el libro es como un punto terminal, una muerte de algún tipo. Lo bonito es participar en experiencias y luego contarlas organizadamente …. ese proceso también es gratificante, pero lo importante es vivir. El libro puede decir muchas cosas ciertas, pero para el autor ya no es ….. más que un libro.

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Cuando vives experiencias …. es extraordinario, estás vivo. Cuando con ellas construyes conocimiento y teoría y te atreves a escribir un libro, tienes todavía esperanzas y horizontes lejanos a los que llegar …. cuando lo ves escrito te satisface …. pero cuando ves que no pasa nada …. te deprimes …. y te preguntas, ¿para qué he hecho todo este esfuerzo?

La forma más avanzada de mi método, al menos en un formato sistematizado, está en los capítulos segundo y tercero de mi libro “Innovación y Gestión del Conocimiento” (Díaz de Santos, 2006), aunque es evidente que muchos detalles están contenidos en otros muchos trabajos.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

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