Vale más que la pena, sino la satisfacción, ver que existen todavía intelectuales, en el sentido pleno de la palabra, en este país … o en estos países ….. Beiras siempre ha sido uno de ellos. Un auténtico intelectual en el sentido baraniano del término.

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4 comentarios en «Siempre Beiras»

  1. Tomemos una frase sobre el «estado social de derecho» …. español:

    «Por tanto, el modelo “Estado social de derecho”, está subvertido en los valores que lo definen, y convertido por obra del poder político, siervo de los poderes ‘fácticos’, en “Estado penal”. Basta con leer el artículo 1.1: “España se constituye en un Estado social y democrático de derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político” Se cumple taxativamente, ¿no? ¿Dónde están esos ‘valores superiores? Pues claro: en la impunidad de los corruptos -y de los corruptores-; en el denigrante espectáculo de la magistratura; en un TS que dicta sentencias anticonstitucionales; en los también anticonstitucionales ‘estados de excepción fragmentarios’ -como el de Euzkadi bajo la Ley de Partidos y otros menos impactantes-; en la conversión de ciertos segmentos de la clase trabajadora en ‘policías sin sueldo’ –o en delatores forzosos-; en la volatilización de la democracia participativa; en la sustitución fáctica del régimen de democracia representativa por el de la oligarquía; en la represión o caso omiso al ejercicio cívico de los derechos de huelga, manifestación y análogos, y así sucesivamente. Os doy una muestra. El art. 24.1 dice: “Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, se pueda producir indefensión”. Que se lo digan, por ejemplo, a los familiares de las víctimas del genocidio franquista, a los carentes de medios económicos para defenderse eficientemente en los tribunales mientras los magnates corruptos salen libres bajo fianzas millonarias en un sistema de justicia llamada gratuita, y continuad esto por vuestra cuenta»

  2. También vale la pena reparar en el párrafo anterior, sobre el «modélico estado de las autonomías»:

    «El modelo de “Estado de las autonomías”, primero. Nunca sirvió, ni siquiera en origen, para resolver la articulación de las cuatro naciones realmente existentes como sujetos jurídico-políticos de soberanía popular colectiva en la única fórmula adecuada en teoría del estado; es decir, un proceso constituyente cara a un pacto federal-confederal… o la independencia de cada uno, como por acaso, Croacia, Eslovenia y demás estados no serbios (¡non serviam!) en la dinamitada Confederación Yugoslava; por cierto, consumada con la bendición apostólica de los mismos hipócritas que aquí nos niegan esa posibilidad. Ese modelo de ‘auto-anemización’ sólo sirvió para confinar a tres de esas naciones en jaulas de simios del zoológico celtibérico, mientras la cuarta se divertía en darles bananas a través de las rejas. Pero, nos decían, ¿os acordáis?, que era una fórmula dinámica para un proceso de ‘federalización’ del Estado. Vaya, vaya: pues ahora ni bananas nos quieren dar. Ese modelo está evidentemente agotado. En dos casos, por saturación y colapso: Euskadi y Catalunya, desde la escenificación de los respectivos esperpentos del vade retro al ‘Plan Ibarretxe’ en las Cortes y del ‘Estatut’ en el TC, que, por cierto, significaron también tácitamente, la abolición fáctica de las normas contenidas en el art. 166 (combinado con el 87.2) del Tit X que ‘regula’ la reforma constitucional. Y en el tercero, por inanición: en la Colonia Interior Galega (CIG), regida por fuerzas políticas de ocupación durante veinticinco de los treinta años que lleva de existencia vegetativa -esos si que son okupas y no los del Obradoiro-. Así que no nos vengan a marear la perdiz con reformas estatutarias ilusorias, excepto, claro es, para equiparar las ‘auto-anemias’ provincio-regionales a las de las ‘nacionalidades históricas’»

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