Un amigo (gracias, amigo)

Tengo que reconocer que mis amigos no son en su mayoría amigos del alma, sino amigos. Amigos que me han enseñado cosas, que piensan a su modo y con independencia y que valoro por lo que intentan y lo que hacen, no por sus puestos o sus condecoraciones. Ya sé que cuando leamos esto, todos pensaremos parecido, pero quería aclararlo, porque con eso digo que mis amigos son pocos, pero buenísimos. Decía Confucio que uno de los placeres beneficiosos es tener buenos amigos y hablar bien de ellos.

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Sin duda, es un placer hacerlo, y sobre todo, si el amigo es Santi Guillén. Ya he hablado en otro momento de él en este blog, pero ayer tuve la oportunidad de volver a contactar, y las conversaciones con él siempre me hacen sentir vivo y bien. Llevamos más de veinte años tratándonos. Fue a finales de los ochenta o principios de los noventa del pasado siglo cuando nos encontramos en un Congreso que se hacía en Lloret de Mar.

Ahí nos conocimos, y pronto, él se puso en contacto conmigo y me propuso un trabajo precioso, que compartimos. Aprendimos los dos mucho. Yo estaba en una buena época, llena de mucha creatividad y diseño, y él también. Esa coincidencia llevó nuestra relación muy lejos. Duró muchos años. Para mí ir a Barcelona a quedar con Santi era una nueva oportunidad de aprender cosas nuevas, de encontrarme con sorpresas inesperadas, pero esperadas, porque a base de encontrarlas, ya ibas con la preconcepción de que es lo que ibas a encontrar. Me parece que su sensación era parecida, aunque no soy él para contestar.

Después de su etapa pública se adentró en el mundo de las asociaciones, y casi no tuvo tiempo de proponerme participar en un proyecto precioso, la Asociación para la Innovación, que enseguida dio frutos y que fue como tirarse a la piscina, casi sin nada, en cueros. Fue una experiencia extraordinaria. Luego me pidió que le ayudara en diversos proyectos. Yo también le pedí algunas cosas. En fin, llegó un momento en que eramos tremendamente complementarios.

Con la crisis/depresión del mercado internet a principios de milenio, él siguió aportando cosas en otras asociaciones y ongs en su Barcelona y yo en mis masters y licenciaturas en la universidad. En los últimos tiempos nos hemos visto menos de lo que al menos a mí me hubiera gustado. Pero siempre me acuerdo de él …. no sólo por recuerdo, sino también pensando en lo que estará haciendo ahora, y lo que me gustaría hablar o compartir con él lo que estamos haciendo, que es mucho más de lo que creemos, sin duda, porque ambos somos exigentes con nosotros mismos.

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2 comentarios en «Un amigo (gracias, amigo)»

  1. Gracias Roberto.Mi visita en Madrid es en ralidad el 5, de forma que si vengo el dia antes, vendria el 4. Te combiene? SAnti

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