Recuerdo que hace años encontré en un libro de un tal Rinke, típicamente USA, una relación denominada: “Los 10 errores más estúpidos”. No voy a reproducirlos ahora que me lo he vuelto a encontrar. Sólo que lo tenía en transparencia y probablemente utilicé en una presentación, curso o ciclo.

El primer error estúpido según este autor era “recompensar a todos por igual”, lo cual sin duda tiene razón, pero también es cierto que cuando se hace excesivamente desigual e individualizada la remuneración, la gente se des-solidariza, y tiende a buscar su interés por encima del interés colectivo y, desde luego, grupal.

Me gustaba también el séptimo: “Estar a la caza de los errores de los empleados”. Sin duda, una gran pérdida de tiempo para aquellos que no saben más que controlar y evaluar. Es lo mismo que estar a la caza del error del alumno. Toda esa energía se pierde para producir o para aprender.

Repasando me quedaría también la décima estupidez: “Satisfacer a los clientes (sólo)”. No es que no haya que satisfacerlos, no es que no haya que partir de sus necesidades para proponer una buena oferta y proyecto, sino que si seguimos todo lo que quieren los clientes -salvo excepciones- es que le demos un producto o servicio bueno, bonito y gratuito ……. -antes era barato, pero ahora es gratis total-. Eso lleva a la desaparición de la organización, sea empresarial, o sea social.

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