El último, que apague la luz

Tal y como van las cosas y como las han hecho los dirigentes llevándonos a lo más profundo del peor capitalismo, donde ni los empresarios cumplen, porque no crean empleo …. todos los acabaremos yendo. Lo bueno es que estamos mejor formados que hace años, y que no es tan difícil encontrar trabajo en otros muchos sitios, por ejemplo, ahora en América Latina, donde las cosas van mucho mejor y hay más escasez relativa de personas formadas.

Si aquí las cosas no funcionan, nos iremos, uno a uno, o muchos a muchos. Nadie puede aceptar que un 42% de los jóvenes estén desempleados y que muchos de los empleados lo sean de forma plenamente precaria y en condiciones que hace unos años llamaríamos sub-subdesarrolladas. No tiene sentido, porque aunque queramos apretarnos el cinturón ya apretado, lo indudable es que el sistema productivo español es muy débil y sólo sabe estropear las costas para sacar dos duros con los turistas o producir fresones con mano de obra subsahariana o similares. Es un capitalismo pobre, que nunca va a poder competir, al menos en las condiciones en que ahora estamos, donde ni siquiera podemos devaluar, por lo que los únicos que se benefician son los acomodados que pueden seguir viajando y haciendo turismo más barato de lo que podían. Los demás, a fastidiarse.

El último, que apague la luz.

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