El capitalismo auténtico

Dean Baker, codirector del CEPR, comenta el caso de DSK, presidente dimisionario del FMI, y analiza el caso de una manera tremendamente interesante. La trabajadora estaba sindicada y por tanto, era más difícil de despedir por la empresa, por lo cual se atrevió a la denuncia, que en otro caso hubiera quedado sin denuncia.

“Esto tiene su importancia, puesto que de acuerdo con las leyes de los EE. UU., un patrono puede despedir a un trabajador en cualquier momento por casi cualquier motivo. Es ilegal que un patrono despida a un trabajador por informar de una agresión sexual. Si un trabajador cualquiera puede demostrar que ésta es la razón por la que le han despedido, tendrán que readmitirle y probablemente indemnizarle (las penas tienden a ser nimias, de modo que la indemnización retroactiva no es, por desgracia, ninguna broma).

No obstante, es completamente legal que un patrono despida a un trabajador que informa de una agresión sexual por haber llegado tarde el martes pasado o cualquier otra falta. Puesto que los patronos conocen las leyes, no van a decir nunca que están echando a un trabajador por informar de una agresión sexual. Pueden despedir a los trabajadores que informan de agresiones sexuales por otras infracciones en el puesto de trabajo, reales o inventadas.

En esto se diferencian los EE. UU. de la mayoría de los demás países ricos. Por ejemplo, todos los países de Europa Occidental otorgan a los trabajadores cierto grado de protección en el empleo, de acuerdo con la cual los patronos deben presentar un motivo para despedir a los trabajadores. Los trabajadores pueden impugnar el despido si piensan que el motivo no es válido, a diferencia de los Estados Unidos, donde no existe ese recurso”

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