Siempre he sido amante de los «cuentos chinos», no de esos que hemos nosotros denominado así, y que tienen por objeto engañar, sino de los cuentos chinos ….. por eso lo he puesto entrecomillado, porque no son los comunes en nuestra práctica cultural.

images (10).jpg

«Era un genuino buscador, pero se perdía demasiado en abstracciones metafísicas y especulaciones filosóficas. Había recibido enseñanza de muchos maestros, pero las explicaciones que le proporcionaban sobre la Doctrina alimentaban aún más sus elucubraciones metafísicas. Se enteró que había un maestro chan muy pragmático y decidió ponerse en sus manos. Después de permanecer varios días frente a la casita del maestro, éste lo aceptó. Cuando el discípulo le preguntó si había espíritu o no, el maestro le dio un vigoroso tirón de orejas.
-No es muy gentil por vuestra parte lo que habéis hecho – se quejó el discípulo.
Y el maestro repuso:
– ¿No me vengas con pamplinas a estas alturas de mi vida!
Salieron a dar un largo paseo.
-Maestro, ¿cuando un ser liberado muere, sigue o no sigue existiendo en alguna parte?
El maestro comnezó a coger moras silvestres y a degustarlas en silencio. El discípulo protestó.
-No es muy amable por vuestra parte no responder cuando se le habla.
El maestro le dirigió una mirada severa, y dijo:
-Yo estoy en el presente, comiendo estas jugosas moras, y túu estás, como un estúpido, más allá de la muerte.
Se sentaron bajo un árbol, cerca de un arroyo.
-Maestro, ¿hay un ser supremo que creó el mundo, o todo es producto de la casualidad?
-¡Déjate ya de vanas preguntas! -replicó el maestro-. Ahora voy a preguntarte yo algo muy concreto: ¿Estás escuchando el rumor del arroyo?
-No -repuso el discípulo, enredado en su mirada de opiniones.
Y el maestro concluyó:
-Pues siento decirte que eres incorregible. Ve a otro maestro que te llene la cabeza de ideas y permíteme seguir escuchando el rumor del arroyo».

images (10).jpg

Un gran cuento, un cuento muy propio de una gran cultura. De una cultura que ha dado nacimiento a personajes como Confucio o como Lao Tsé. Muchas veces me ha pasado todo esto, pero leyendo libros. Estaba hoy hablando sobre cómo las clases sociales altas escriben y cómo se puede escribir para ser entendido. Hay culturas que llenan de «palabros» sus escritos, y otras que son más directas y prácticas. Me gustan las segundas, aunque siempre te queda una admiración por las primeras, para ver si dicen algo nuevo, pero suele ser sólo la cáscara la que aportan, «palabros», «conceptos» ¿nuevos?, más bien los mismos perros con distintos collares.

Ayer releía por la noche, porque no encontré otro libro y el que estoy terminando no sé donde lo había puesto, a Edgar Morin, y la verdad es que tiene mérito lo que escribe, aunque yo no sería capaz de hacerlo así, porque pensaría que nadie me iba a entender ….. Es cierto que se le entiende, cuando se tiene una preparación adecuada, pero el lenguaje parece más mágico que realista, y añadiría yo, innecesariamente oscuro. ¿Será que también es un incorregible más?. Tal vez, pero en nuestras culturas francófonas es difícil no encontrar gran cantidad de imitadores de esa oscuridad que tal vez sea una forma de invocar su propia divinidad.

Muchas personas me han dicho que escribo como hablo y hablo como escribo, y que además se me entiende bastante bien, porque evito utilizar expresiones «rebuscadas», pero es cierto que la gente me lee, me entiende, le parece normal, lo reproduce sin darse cuenta ni siquiera sin citar al autor, porque es tan evidente y estaba tanto en lo que todos -también el lector- pensábamos, que «no tiene mérito», es «lo que decimos todos».

Claro que a mi me interesa que me entiendan, me interesa que las cosas se difundan, me interesa que lo que ya sabemos, lo sepamos realmente haciéndolo consciente en nuestro ser, y procurando encontrar la utilidad y los porqués de lo que hacemos y hasta dónde hay que hacerlo. Se trata de ayudar a la vida, y para hacerlo, no necesito de grandes «gestos», ni grandes «palabros», sólo necesito hablar «de sentido común».

Tal vez todo esto parezca un poco una falta de humildad por mi parte, pero nunca he encontrado a alguien que me haya leído y que me haya dicho que no ha entendido lo que he escrito. Una vez recuerdo que estaba yo «empantanado» queriendo terminar mi libro «Innovación y Dirección» -que luego por culpa del editor acabó llamándose «Innovando en la empresa», porque parece ser que los USA habían puesto de moda llenar de gerundios los títulos de los libros-, y tenía mucha documentación, había escrito mucho sobre el tema, tenía montones de libros a mi alrededor y estábamos en 1997 y los cuatro capítulos anteriores los había escrito de un tirón en 1992, en dos o tres meses. Me empantané porque quería dar la campanada, quería mostrar todo lo que sabía, en todas sus expresiones, y la idea era mostrar una nueva forma de abordar la dirección, que luego llamé dirección innovadora. Tenía muchísimos materiales, pero precisamente por ello, no sabía por donde empezar a materializar ese -para mí famoso- quinto capítulo. Mientras pensé en términos de «dar la campanada» o de mostrar sintéticamente todo lo que sabía, me quedé donde estaba. Pero no sé cual fue la razón, pero ocurrió, de pronto me dí cuenta de que de todos los materiales -la mayoría de otros-, había algunos que eran propios y que resumían lo que podía ser mi aportación. Curiosamente era un estudio, que no me atrevía a publicar, por eso de que era muy duro con los estilos de dirección «al uso». Cuando tomé fuerzas de flaqueza y me puse a escribir, todo fluyó, no tuve que usar palabras raras ni nada, sólo trabajar sobre lo que lo que había investigado significaba, y terminar finalmente el libro y sentirme bien, porque todo lo que tenía que decir, lo dije, y bien dicho y se entendía.

Es más, tengo que decir que a los editores les costó aceptar el texto -ya sabemos que siempre hay censuras encubiertas o no tanto-. Lo cierto es que lo publicó la asociación de los directores de personal, y aquello que se decía era muy fuerte y además, se entendía. Dudaron durante mucho tiempo, más de medio año, y al final, me pidieron que rectificara, cosa que no hice, y finalmente el libro salió como lo había terminado, aunque con ciertos costes, porque la asociación en lugar de remitirlo a todos los asociados, como estaba previsto, sólo lo hizo con aproximadamente la mitad de los mismos, y todo porque una parte de la junta directiva se enfrentó -casi violentamente- con lo que yo decía. Les afectaba profundamente, ya lo creo que les afectaba, aunque yo hablaba de dirección en general, y no de dirección de personal, porque entonces tendría que haber añadido más de un matiz que todavía hubiera sido menos aceptable.

Por estas cosas he tenido más de un problema. Recuerdo otro caso para un buen artículo que publiqué en la revista T -de profesionales- de Telefónica. Me aceptaron el artículo cuando estaba formulada la primera parte del mismo, que era la síntesis teórica y de fuentes, que estaba bien y clara, pero no era demasiado directa. Terminé el artículo, que hablaba de la situación concreta de Telefónica, y sobre todo, del papel de la dirección y de la organización -¿desorganización?- en la misma, y todo fueron pegas, tanto que al final, se equivocaron, me pusieron en primer término del número, mostrando todavía más sus palabras claras e inequívocas, la revista recibió muchas felicitaciones, porque las cosas se trataban por primera vez de forma muy clara, y nunca más me dejaron escribir ni una letra más. Bueno, es una época en que yo ya no me sentía demasiado bien en la organización, porque el análisis y comprensión de cómo estaba funcionando, reducía mis energías para ponerlas a disposición del conjunto. Y un año después entramos en crisis que acabó más tarde en «destierro». En fin, pero esa es otra historia. Claro que si mis artículos fueran «menos claros», seguro que pasarían la «barrera de la censura» con más facilidad, pero no llegarían a quién me gusta que lleguen, es decir, al máximo número de personas posibles.

Como hacía tiempo que no escribía, me he enrollado. Espero que sabréis perdonar.

Entradas relacionadas

Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.