Lo cierto es que si me había dado cuenta alguna vez de que había alguna capilla en los edificios de la universidad, no era consciente, y lo primero que me sorprendió es que hubiera capilla. Una vez “recuperada la memoria”, en efecto, pensé que “que carallo hacía allí una capilla todavía”. Y me alucinó que todavía existieran esos signos de una cultura contradictoria con lo que puede representar la universidad, igual que si todavía hubiera crucifijos en las aulas. Sin duda, es un producto del poder histórico y todavía actual de la iglesia católica-apostólica-romana en su extrema influencia en la cultura de este país y en su interacción con el débil Estado que tenemos. No es necesario ni siquiera profundizar en el origen, sino en lo que significa, para darse cuenta de que estamos ante algo trasnochado y fuera de lugar. Pero curiosamente, vienen unas chicas, montan un espectáculo y la derechona se cabrea por el espectáculo, que en todo caso habría que verlo, para poder valorar su estética y su oportunidad, pero en todo caso, nos llama la atención sobre algo que no debe seguir invadiendo el mundo universitario, y en ese sentido, está bien. Ya sabemos que la iglesia sigue presente en los edificios universitarios, que hay capellanes y que están ahí, de forma discriminatoria, no sólo siendo ellos sólos los que están, sino estando, porque en nada nos beneficia pedir que vengan los de las mezquitas o los evangélicos, sino ninguno. No tiene sentido, es contradictorio, altamente contradictorio mezclar ambas cuestiones, y yo me pregunto si esto no tiene que ver con una cultura que sigue “despreciando” el conocimiento, la investigación, el I+D y todo eso …. y mi respuesta es afirmativa.

Resulta que yo tampoco le había dado mucha importancia al espectáculo en la capilla, pero un colega me llamó para preguntarme si quería participar en un debate en la tele K de Vallecas sobre el tema. Y tengo que decir que lo pasé bien …. Los participantes nos pusimos muy serios, hicimos bien los deberes y salió a las ondas. Cuando lo vi en mi casa en diferido, me gustó ….. hubo de todo, razonamiento, indignación, política, posiciones, contradicciones, pensamiento, ….. Ya sabéis que cuando uno se ve en la tele o en una película casera, se ve mal … pues no fue así en mi caso y en este programa …. estaba bien … yo, el presentador, los compañeros y compañeras …. un buen programa, pero claro, no lo ve nadie ….

Se me ocurrió que lo interesante no lo vemos, sino los anuncios y otras cosas lamentables que tienen un público -parece- que no puede prescindir de todo eso. Pero eso ya lo sabía. Lo bueno no funciona, ni puede competir con la basura.

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