En Madrid, y en otros sitios, producimos mucha suciedad, mucha, y los gobiernos tienen que dedicar muchos, hasta yo diría demasiados, esfuerzos para dar la sensación general de limpieza que da la ciudad.

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No siempre, pero si fuera por los esfuerzos realizados, tendría que brillar como una sartén nueva y bien lavada. Me sorprende la gente por la calle, la gente en los bares, la gente en los parques, la gente en casi todas las esferas …. o al menos, mucha gente …. también desde los coches u otros vehículos …. continuamente tirando papeles, latas, cigarrillos, colillas, cajetillas de tabaco, más papeles, gambas, hasta enteras, ….. Ir a muchos bares en Madrid es una aventura ….. porque a pesar del esfuerzo que desarrollan los camareros y los empleados del bar en mantener el espacio limpio, siempre hay demasiadas cosas por el suelo, y a veces, pegajoso, de aceite, de cualquier cosa …. de tal forma, que uno entra y seguro que sale aparte de “gaseado” de humos procedentes de los cigarrillos de los parroquianos, se puede llevar en la suela de sus zapatos, cabezas de gamba, anchoas en vinagre o quién sabe qué.

Sorprenden hasta los barrios de clase media ….. donde los hijos “se entretienen” en dejar sus huellas, como si se tratara de un animal que “marca su territorio”, y eso cuando no se les ocurre incendiar un contenedor de basura u otra cosa. Falta de educación ciudadana. Creo que ya conté en este mismo blog la “anécdota” de un paseo con un catedrático de mi universidad. Paseábamos por el campus de Somosaguas y a la vista de la suciedad de los parterres y de la cantidad de cosas que había por el suelo, le comenté: “¡Qué pena! Tenemos el campus sucio de verdad, parece mentira”, a lo que él me contestó: “Si, es que los servicios de limpieza de la universidad no son muy eficientes” …. cosa que evitó que yo dijera nada más …. ¿para qué hablar?.

Todos los años “torturo”, al menos una vez, otras hasta dos, a mis alumnos con el tema de la suciedad que no correspondería a una sociedad en la que ellos, como privilegiados sociales que son, tendrían que dar ejemplo ……. Ni siquiera una vez he visto en sus comentarios en los blogs una mínima reacción ante esto. Estimo que hablar sobre lo mal-educados que somos …. es o debe ser y yo no me he enterado: “políticamente incorrecto”, lo cual no obsta para que siga repitiendo una vez más mi malestar hasta este comportamiento tan repetido.

De las ciudades que conozco en España …. nunca he tenido oportunidad de comprobar los niveles de “suciedad dejada en la calle” que se producen en la que vivo, pero eso puede ser por dos razones: una, porque vivo aquí y lo veo más fácilmente, o dos, porque me molesta ser parte de una sociedad que no se respeta a sí misma, y que parece que no aprende. Este, en general, es un país de limpio a muy limpio, pero no en lo que hace referencia a conservar limpios los espacios públicos. Luego, nos duchamos mucho y todo eso …. pero para mí no es suficiente ….. será que cada vez soy más cascarrabias, y muchos de mis lectores, podrán sonreir con una sonrisa cómplice, aseverando la afirmación.

Y para defender a los servicios de limpieza, en general, y a las instituciones que se encargan de financiar o realizar esas tareas y las personas que están detrás de ella, quiero resaltar que hasta son de una puntualidad exquisita. Si estoy en casa, sé que a las once y media de la mañana pasa el coche de la basura …… sí, como si fuera Kant. Es extraño que no sea así.

Por cierto, todavía era muy joven, tal vez 23 o 24 años, cuando fui a Ginebra, Suiza. Desde el primer instante, me sorprendió su limpieza …. pero al día siguiente de llegar, me sorprendió el “trabajo” de sus habitantes en conservarla limpia y sin necesidad de ninguna labor reparadora … cuando al estar esperando un semáforo, y tener un papel en la mano …. que podría parecer que iba a tirar -en realidad, estaba esperando que cruzar el paso de peatones para poder depositarlo en una papelera que veía desde el otro lado de la calle-, una señora se dirigió a mí y me advirtió que los papeles debía ponerlos en una papelera. Algo parecido quise hacer yo unos años después con unn conductor del coche que iba delante mía, y que primero tiró la colilla del cigarrillo, en el semáforo siguiente, tiró una lata de coca-cola, y poco después, en el semáforo siguiente, otra cosa, que no recuerdo. Me fuí enfureciendo y me bajé en el siguiente semáforo del coche y le dije que había papeleras …. la verdad es que menos mal que era un hombre más pequeño que yo, y que en este país no se usan armas, porque si no hubiera sido por eso, hubiera acabado mal por mi intromisión: “a Ud. nadie le ha dado vela en este entierro”, me dijo enfurecido. En fin, me replegué a mi coche, y rogué para que el semáforo se encendiera lo más rápidamente posible.

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2 comentarios en «Madrid y la limpieza»

  1. Tengo la hipótesis que el comportamiento ciudadano respecto a la limpieza dice mucho sobre el comportamiento ciudadano en general. Las cosas son más correspondientes de lo que nos imaginamos ….. y el fondo somos como somos …. aunque pensemos que somos de otra forma por algunas de nuestras manifestaciones o comportamientos.

  2. Una comunidad que no es limpia con el espacio público, tampoco lo será en otros aspectos de la vida personal o social. Y lo cierto es que “disfrutamos” (sic) de una política no muy limpia, de unas empresas no demasiado limpias, de unas reglas del juego no demasiado transparentes ni limpias, en fin ….. para que seguir. Y no olvidemos que eso se contagia más fácilmente y se observa con más facilidad cuando se está más cerca de los centros de no-limpieza. Nuestro centro de poder Madrid no es precisamente un espacio reluciente, y eso también se nota en el comportamiento de sus habitantes; no es del todo respetuoso con los bienes públicos, a los que se privatiza muchas veces sin sentido, y eso también forma parte del comportamiento ciudadano …. y así ….

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