“La estructura es lo que dura, lo demás puta basura”, decíamos los discípulos de Sampedro, acentuando una expresión suya conocida.

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Y habría que preguntarse por las razones por las que nos expresábamos así. Había muchas, hasta alguna sencillamente como arma de poder contra nuestros opositores teóricos. Pero tal vez la razón última de esa predominancia de la estructura de algo sobre lo demás, se debiera en gran parte a que como el sentido común. llegar a la estructura es cansado, es difícil, es un camino complejo, y sin embargo, dar una descripción cualquiera es más rápido, y cubre el expediente. Otra explicación podría ser también que la estructura es con mucho el factor último, o uno de los últimos, que explican algo. y una vez que hemos alcanzado eso, para que nos sirven los sucedáneos, pues para nada. Claro que una explicación compleja, suele ser radical, y esa radicalidad la hace menos asimilable por el otro, que prefiere algo más amable y menos rotundo en sus consideraciones.

Total que moverse en el mundo como estructural, como ser estructural, era una ventaja y un inconveniente. Una ventaja, porque uno sentía que estaba cerca de lo que era adecuado decir para explicar; y un inconveniente porque conllevaba un posicionamiento radical que no siempre era bien admitido, sino más bien rebatido en muchas de sus consideraciones, aunque sólo fuera porque todos necesitamos un margen de maniobra en el mundo del conocimiento -y en otros- para seguir haciendo nuestras cositas.

Pero hay un punto que todavía me interesa más sobre la visión estructural, hoy simplificada y llamada sistémica o ecosistémica. La visión estructural impide -si, impide- que el mundo se nos presente como unos fragmentos pegados, y también que sea una mera suma. Ver las cosas desde un punto de vista estructural supone transcender la fragmentación y especialización, la división a qué sometemos las relaciones para hacerlas comprensibles y simples, por una parte; y por otra, no es una mera suma de fragmentos, eso que solemos decir: “el bosque es más que la suma de árboles”, sumar no es suficiente. Tenemos que aprender integrales.

La dinámica social conlleva la fragmentación, la tendencia a la fragmentación, de esa forma queremos evitar la complejidad y situarnos en la creencia de que fragmentando, conocemos mejor. Pero eso no es cierto, a no ser que los fragmentos sigan en una interrelación fuerte y se organicen entre ellos de acuerdo con algún patrón. Fragmentamos y ademãs, luego, no sabemos integrar lo fragmentado, porque los fragmentos ya no son una parte del todo, o tienden a ser independientes y con una nueva autonomía que reivindicar ante el todo, en el fondo se convierten en “nuevos” todos. Y si consideramos lo fractal, podemos aceptar que los nuevos todos tengan estructuras similares a los todos anteriores, aunque tal vez esa sea una consideración sistémica y no estructural. Pienso que esa repetición de estructuras una y otra vez si bien puede ser certera en algunos casos, no lo es en lo esencial. Lo que ocurre es que necesitamos “que sea así” para poder captarlas con más facilidad y desarrollar teorías que expliquen esos conjuntos repetidos. En cierto grado de determinación, las estructuras se repiten, pero no siempre.

Yo mismo me dejo llevar por un pensamiento expreso a partir de impulsos en la escritura, pero no siempre me comporto igual, aunque tenga ciertas tendencias.

Pues eso, lo social tiende a organizarse fragmentaria y especializadamente. De esa forma, no podemos dar respuesta del todo, de sus interrelaciones y de sus dinámicas internas, a no ser que formulemos que cada fragmento, como ocurre en los fractales, es sencillamente una repetición a otra escala del todo. Y esto no siempre es fãcil de sostener.

Desde que me muevo en el mundo de las estructuras, todo en mí, incluidos mis análisis del entorno y de la realidad, asi como mi visión de las cosas, tiene que tener una coherencia trabada, una coherencia que nace de la interacción de relaciones y en la primordialidad de algunas sobre otras, como más esenciales. A eso le llamo tener una aproximación estructural o ser estructural.

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