Arquímedes era un genio. Un profesor de historia nos contaba como Arquímedes pudo encontrar una solución frente a la invasión, creo que de los romanos, de su Siracusa adoptada. Con espejos concavos que reflejaban la luz del sol, consiguió poner en llamas las naves …. y alejarlas de sus costas.

Y era un genio porque era un ser práctico al tiempo que teórico. Como Leonardo, es un humanista, un ser global, un hombre para todo y en todo.

El otro día volvía en mi coche y me dí cuenta de que Arquímedes “estaba presente” en el tránsito. Como si fueran vasos comunicantes, las filas que tenían menos coches, se convertían en oportunidades de avanzar y se llenaban de coches, en tanto, las más ocupadas ….seguían con la misma fila de coches … en expectativa de pasar el siguiente semáforo.

Pero no todos salen igual de bienparados en estas luchas por la posición …. que en esta ciudad donde vivo, son constantes. Hay quienes avanzan mucho más, y quienes se quedan en las colas, esperando que los de adelante se muevan. Y es que aunque la tendencia sea a igualarse, en realidad, la distribución no es igual, sino desigual. Y eso pasa también en el sistema econõmico en el que vivimos. Parece, puede parecer, a un observador poco atento -la mayoría de nosotros lo somos en gran medida a muchas de las cosas que ocurren-, que la distribución de la renta mejora, pero no es así, las tendencias a largo plazo no demuestran que sea así. Sólo que algunos han “pillado” mejor la posición y no se dejan adelantar fácilmente, y en cuanto hay problemas, los que vienen atrás tienen que sufrir de las consecuencias de los problemas más intensamente que los que ya están bien posicionados. Parece como si los semáforos -y es cierto- favorecieran a los mejor posicionados y a los más listillos. Y sobre todo, a los que tienen menos valores, son menos ellos mismos y pueden más fácilmente saltarse las convenciones sociales y meterse por sitios insospechados para tener una buena posición de partida en el semáforo siguiente.

En fin, cosas que uno puede pensar cuando el tránsito -que no tráfico, que traficar significa comerciar, y que yo sepa lo que se hace por las calles o carreteras es transitar y no comerciar- le agobia, está cansado y quiere llegar de una vez ….. porque ha sido una jornada de mucho trabajo.

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2 comentarios en «Arquímedes»

  1. Tal vez algunas veces convendría utilizar los espejos cóncavos para hacer desaparecer a algunos locos del tránsito …. esos que constantemente te están incordiando …. ellos lo hacen, sobre todo cuando llega la noche. Hay unos autobuses pequeños en esta ciudad que parece que no se pueden estar tranquilitos …. y aún habiendo una buena cantidad de coches delante de uno, cruzan sus luces …. para molestar, porque realmente bien poco pueden conseguir. Es probable que sus jefes les tengan instado y obligado a llegar a unas velocidades fuera de lo común, y los hombres que conducen estén en un estado de ansiedad constante. Lo cierto es que lo demuestran a cada segundo en la calle, con sus cambios de carril, sus cruces de luces, sus maniobras casi al borde del colapso, …. son al menos inquietantes.

  2. También los motoristas son inquietantes, se cuelan por todos los sitios, aparecen y se entrecruzan para encontrar un hueco por donde meterse, y claro como estamos en un país de buen tiempo, hay muchísimos, a veces parecen como abejas revoloteando alrededor de los coches y camiones atascados. Un pequeño error de un automovilista cambiando de carríl es fácil que pueda provocar lo que no quisiéramos de ninguna forma, pero en un tránsito tan denso en algunas horas ….. es fácil que ocurra, casi todos los días he visto algún accidente mortal en mi camino. Es una gran locura, pero una locura que provoca la prisa obligada de nuestra civilización …. tenemos que llegar a la hora, tenemos que volver pronto, tenemos citas y citas, tenemos prisa de tener prisa …. y todos andamos un poco como locos …. o más.

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