El sistema capitalista financiero español está haciendo su renovación de cara a la globalización y aprovechando la crisis de algunas de sus instituciones. Donde parece que el problema ha sido más destacado hasta ahora, ha sido en el sector peculiar de las Cajas de Ahorro. Estas instituciones tienen buena fama, en general, aunque están sobradas de dispendios y favores interesados e interesantes para los que integran sus aparatos de poder. Os recuerdo las recientes rencillas en el seno de Caja Madrid, para darnos una idea de lo que la gente que anda por ahí se juega. Es mucho poder y que te puede llegar por saber estar al lado de su fuente. Ahí mantener el puesto es fundamental. La organización actual es básicamente local y politico-institucional y se acaba sintetizando en unas elites locales o nacionales que «disfrutan» ampliamente de las ventajas de ser miembro de sus consejos o altos dirigentes de sus organizaciones. Un buen chollo para cualquiera, un buen retiro, por supuesto, pero una clave de éxito por otra. Las instituciones locales, partidistas o sindicales acaban aportando a los más interesados de sus miembros y poniéndolos a «gestionar» las instituciones. Hay casi una Caja de Ahorros en cada ciudad o pueblo que se precie, y poco a poco han ido fusionándose …. y hemos llegado a unas pocas por comunidad autónoma o por provincia. Pienso que en el pasado se han hecho las fusiones intraprovinciales, se han distribuido el mercado autonómico, algunas se han expandido buscando a los naturales desplazados, unas más y otras menos, según su tamaño y su potencia financiera. La que más se ha expandido es La Caixa, que además es la más grande, y que ya tiene un carácter casi nacional. La mitad en Catalunya y la otra mitad en el resto de España, con preferencias en las grandes ciudades y en Andalucía donde absorbió a un banco procedente del grupo Rumasa. En fin, está en todas las comunidades y se ha convertido en la tercera entidad financiera del país, por recursos y por inversiones financieras. La segunda, a mucha distancia, es Caja Madrid, que extiende sus sucursales hacia el mediterráneo con más intensidad, probablemente debido a que es la tendencia turística de sus habitantes. En fin, en cada sitio prácticamente una Caja, aunque ya se han hecho fusiones en su momento. Por ejemplo, Caixanova nace de la fusión de Caixavigo que era la dominante en la fusión con las de Pontevedra y Ourense.

El panorama actual es de fusiones para competir, promovido desde el Banco de España. Y siempre que en estas cosas entran los políticos y las administraciones, hay disputas fuertes para reubicarse en el poder, tanto personal como partidista. Uno de los casos que está levantando ampollas locales es el de CaixaGalicia y CaixaNova, una representante básicamente de los intereses norte, en torno a A Coruña, y la segunda como representante de la dinamidad de Vigo y su entorno de mercado, incluido Ourense. No es que tengan el monopolio exclusivo de cada zona, porque cada una de ellas ha invertido fuertemente en las otras zonas, pero …. es más o menos la configuración del poder. Es más grande la primera que la segunda. Y a ambas se les han quedado un poquito mayores sus líderes, aunque en eso en realidad si miramos a Cajas y Bancos nos encontramos con presidentes-consejeros delegados por encima de los sesenta y cinco años, y a veces, mucho más. No hay presidentes-directores generales jóvenes …. es un sector avejentado, en mi opinión, como lo son las estructuras en que se mueven y por las que consiguen mantener su poder. Supongo que si alguna vez se reunen, debe parecer un geriátrico, o un viaje del Imserso a Benidorm en otoño o primavera.

En el caso de la autonomía gallega, hay muchos intereses encontrados y entrelazados, y a veces, superpuestos y otras aliados. No voy a hacer una tesis sobre ello, sino fijarme en algunos detalles que creo significativos.

A primera vista, parece que la mejor posicionada para elegir es CaixaGalicia, y digo a primera vista, porque es más grande, y si se casa con CaixaNova acabará tomando las riendas, y su lider es un poco más joven que el otro, dentro ambos en edad de jubilación. Además, CaixaGalicia parece poder decidir si se hace dominante con CaixaNova o se hace grande dependiendo de Caja Madrid, que parece que la quiere. Sería una buena jubilación para sus directivos si facilitan las cosas, y además, es lo que parece que propone el gobernador del banco de españa. Pero las fuerzas vivas en torno a Coruña no quieren saber nada de eso, porque perderían poder efectivo y habría que amortizar muchos puestos de dirigentes políticos locales tanto del PP como del PSOE en su consejo, y además, el núcleo del poder se desplazaría evidentemente a Madrid. Es decir, que los intereses se contraponen y contradicen. Por un lado, expansión y futuro; por el otro, pérdida de poder para los que queden y menos puestos. La entidad «se iría» de A Coruña, y de su marco institucional. Por otra parte, si se decide fusionarse con CaixaNova, los personajes hoy ubicados en CaixaGalicia se verían beneficiados, porque tendrían probablemente más puestos, mejor pagados, aunque el futuro del negocio no parece tan garantizado porque no esta aprovechando lo que ahora se plantea que es convertir las Cajas de locales o autonómicas en nacionales. Aquellas que se hagan nacionales acabarán dominando el mercado a medio y largo plazo. Las que se queden en locales o autonómicas tendrán un futuro más oscuro.

Por su parte, CaixaNova quiere en principio «que la dejen como está», porque es «la pequeña» y no ganaría mucho con la fusión con CaixaGalicia, y sobre todo, las fuerzas locales que participan en «su gestión» y en sus beneficios se verían enormemente mermadas y hasta limitadas en sus actuaciones. Además, es grande para buscar un socio en el resto de Cajas españolas, y tal vez la única que podría interesarse realmente podría ser La Caixa, con lo que sería un mal menor, una proyeccion al mercado global, pero una menor representación y poder de los miembros locales hoy asentados, y menor autonomía, hasta su probable desaparición a medio-largo plazo.

Por tanto, tanto unos como otros no saben muy bien lo que les puede convenir más, y las polémicas son impresionantes. La prensa y la radio están llenas de esas polémicas en Galicia, la mayoría de ellas hechas por mercenarios de uno u otro bando, acusándose mutuamente de lo que a todos mueve: el poder. Realmente interesante ser observador en esta gran batalla global, de la que Galicia no saldrá bien parada porque sus Cajas tienen el nivel que corresponde a una zona atrasada relativamente, y por tanto no son dominantes, y finalmente la cuestión está en si nos defendemos enrocándonos, o nos expandimos y perdemos «nuestra identidad financiera» (sic) y esto es muy importante en el capitalismo, porque ya conocemos como los bancos han ido desapareciendo, por ejemplo, de Catalunya con todo lo que eso ha significado para la autonomía y libertad de las industrias y actividades de esa comunidad. Perder las Cajas gallegas es un trauma, ¿es mejor enrrocarse?, pero quedarnos fuera de la formación del mercado nacional en el mundo de las cajas, es también una oportunidad perdida.

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6 comentarios en «Cajas e intereses»

  1. El sistema de Cajas de Ahorro es un tinglado muy peculiar de nuestro país. Tiene algunas partes buenas, y en el fondo y en mi opinión, muy fundamentadas en «sentimientos cristianos», que convertían una parte del beneficio en «obras sociales». De hecho, nacieron como Montes de Piedad, no lo olvidemos, «de piedad». Pero esas obras sociales y esa buena cara filantrópica oculta otra cara que precisamente ha sido la razón por la que existían y para lo que existían. Las elites políticas se han apropiado de las Cajas y Montes de Piedad desde el principio, desde su nacimiento. Las elites locales de cada caja provincial o local, que fue como nacieron. Y nunca han dejado ese poder. Claro, en la medida en que esas Cajas iban creciendo, por una parte, disponían de más financiación para hacer «obras sociales» y montar fundaciones que permitían seguir dando una buena imagen de lo que hacían las cajas en todos los sitios: cultura, educación y otras muchas cosas, y todo gratis. Pero al tiempo que crecían, también querían crecer más, porque la competencia nos hace así, y poco a poco fueron reduciendo sus porcentajes de «obra social» y aumentando sus beneficios que se reinvertían en nuevas actividades. De hecho, la mayoría de ellas son ya como bancos privados, pero se rigen por unas formas de comportamiento mucho menos eficientes. Muchos de los empleados son hijos de empleados o de consejeros o de familias de los consejeros o amigos ….. en fin, que no siempre tienen que ser los mejores, sino que pueden ser personas bien colocadas, porque sus padres, tios, abuelos o hermanos están bien colocados. Además, se ha venido cobrando más y disponiendo de mayores facilidades complementarias y bienestar. Total, que era un buen plan sobre todo para políticos y allegados del poder, para distribuir prebendas o conseguir a veces casas o alquileres u otras cosas. Ese plan de vida, con el crecimiento, ha tendido a profesionalizarse, aunque menos de lo deseable, y ha encontrado pronto la ruta del beneficio para conseguir más beneficio, de la expansión y de la compra de otras instituciones financieras aquí o fuera, y de corporaciones no financieras, por lo que es muy difícil distinguir a una Caja de un Banco. De hecho, las Cajas han dejado de ser «Montes de Piedad». Hace todavía pocos años casi todas se llamaban: Caja de Ahorros y Monte de Piedad de (aquí el nombre local correspondiente). Ahora ya son sólo Cajas, la mayoría. Por eso, su crisis es más acentuada, porque tienen que apearse de la buena imagen que sigue dando ofrecer trabajo y obras de arte a mucha gente cercana, y empezar a pensar más intensamente en capitalista. Los políticos están seriamente preocupados, sobre todo los locales, porque era una gran fuente de poder; y sin embargo, los políticos a mayor escala, bien sea autonómica o central, están más contentos, porque si sigue un modelo similar al que tienen, al final serán ellos los que ocupen los puestos que dejen vacantes los políticos locales y sus amigos. En fin, esto de las cajas …. nadie lo habla claro, porque hay muchas cosas que ocultar. Pero muchas más de las que nos imaginamos.

  2. También los sindicatos y las organizaciones empresariales tienen su parte en el pastel de las Cajas, y es muy substancioso. Pensar, por ejemplo, que un representante de CC.OO. haciendo continuos equilibrios puede llegar a ser vicepresidente de Caja Madrid, al menos sorprende. Supongo que ya se habrá dado de baja de CC.OO. o si no lo ha hecho es porque lo oculta tan bien que nadie se da por aludido y no le critica. Desde luego, se ha hecho «uno de los nuestros», es decir, de ellos, de los que están en contra de lo que supuestamente un sindicato como Comisiones Obreras tendría que defender.

  3. Y ya no digamos lo que podemos pensar del presidente actual de la CEOE, también como consejero de Caja Madrid y con unos créditos impresionantes que ha conseguido para desarrollar sus empresas, o más bien, para hundirlas un poco más, que yo no sé realmente que es lo que quería.

  4. Pero, si uds. tratan este tema como una excepción, lo que he hablado del de Comisiones o del de la CEOE, estarían muy equivocados. No son excepciones, sino la norma más general en las Cajas. Es el sistema vigente, es el sistema que ampara ese mundo. Un esquema para beneficiar a unos cuantos …. más personalmente que institucionalmente. Porque el hecho de que alguien de un sindicato esté en un puesto de alta responsabilidad no es para «autogestionar» la institución, sino para colaborar en sus objetivos financieros y capitalistas y muchas veces, explotadores, sea de clientes o de trabajadores o de proveedores o de lo que sea. Y, ¿para qué va a estar un dirigente de una organización empresarial? Pues para beneficiarse él o sus inmediatos amigos, colaboradores o amistades o familia en general.

  5. Demasiado poder en manos de una gente poco profesional, y cuyo objetivo no es que la organización funcione, sino que sus intereses se mantengan y sirvan para favorecerse personal, familiar o de sus allegados.

  6. DE LA MANIPULACION A LA AMENAZA
    Cada político muestra su estilo con su forma de actuar.
    El actual presidente de la Xunta nos ha mostrado el suyo, como bien dice el título de esta nota.
    Feijóo tiene que dejar de manipular y mentir.
    Ahora sabe que no puede tomar decisiones que no le corresponden, ya que son las propias cajas gallegas y el Banco de España las que tienen que decidir su futuro.
    Y eso ya lo sabía antes, por lo que intentó reformar la ley de cajas introduciendo artículos inconstitucionales con la finalidad de neutralizar a la caja que no estaba de acuerdo, Caixanova, con su idea de crear una caja autonomica (lease Caixa Xunta de Galicia).
    Ahora pretende “negociar” con el gobierno unos artículos inconstitucionales: la ley no se negocia, se respeta! Y, por si fuera poco, amenaza al gobierno con recurrir el FROB (el mismo al que le quiere pedir 1.200 MM. para crear su caja).
    Qué penoso!
    Los gallegos nos merecemos un presidente para toda Galicia.

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