La belleza de mis gentes (1)

Soy consciente de que decir «mis gentes» pudiera resultar hasta ofensivo para algunos, pero no quería decir solo aquellos que son mis amigos o mi familia, sino y sobre todo, «mis gentes, culturalmente hablando», y que también pueden ser, sin duda, amigos o compañeros o conocidos. Quiero hablar solo de algunas vivencias con «mis gentes gallegas», de mis amigos de aquí, de mis conocidos de aquí, y no quiero hablar mas que a partir de vivencias, de experiencias.

Y empezare por mis experiencias de ayer mismo. Porque ayer mismo me vine a Galicia en coche, quería ver a mis nietos. Como había también quedado con un amigo de la infancia que hacia mas de cuarenta años que no veía, podía intentar combinar cosas que a mí siempre me gusta. Y precisamente en ese sentido llame el miércoles a un exalumno, un extraordinario empresario y hombre de bien, porque también quería hablar con él sobre un proyecto social que tengo entre manos. También el miércoles por la noche, hablé con Manolo, de Vigo, un gran amigo desde siempre, y que en principio quería que nos viésemos a comer, junto con José Luis, otra persona querida. Me llamó Manolo diciendo que él podía quedar, aunque era el peor día de su semana laboral, dado que trabaja en una Caja y los jueves tienen jornada de mañana y tarde, pero que le gustaría quedar conmigo. Al principio, le dije que sí, pero me di cuenta de que tenía que hacer un gran esfuerzo, pues le «obligaba» a trasladarse a Santiago, y a mí mismo me obligaba a desviarme de la ruta prevista en 150 kilómetros -después de ya haber hecho seiscientos y pico- y le dije que no se preocupara que le prometía que la vez siguiente que viniera a Galicia que nos veíamos, pero que ahora era mejor que ninguno de los dos hiciera el esfuerzo -que era mucho para ambos- por encontrarnos. Lo comprendió y yo pienso que se sintió aliviado, igual que yo.

Entonces llamé a Tito, serían las diez de la noche. Él vive a unos kilómetros de Santiago, pero en dirección hacia el interior. Me había invitado a ir a tomar café a su casa, y le dije que podíamos quedar en un punto intermedio y comer juntos. (Quiero resaltar que estaba en casa, se puso al teléfono al tercer ring, se puso su mujer, que estaba al tanto, conocía todo lo referente a mí y me pasó inmediatamente con él. Tal vez no os parezca raro, pero a mí, acostumbrado a la «invisibilidad de la gente de Madrid», me resultó gratificante). Le propuse La Casilla, lugar de culto a la tortilla ¿gallega?, e inmediatamente aceptó la propuesta, no tanto por el sitio que al parecer no recordaba, como por encontrarme después de tantos años. (No hubo tampoco ninguna duda respecto al propósito. Quería verme, que nos viéramos e inmediatamente aceptó, aun sin saber donde estaba el restaurante).

Había previsto salir de mi casa a las nueve-nueve y media de la mañana, con objeto de llegar para comer e ir con tiempo. No me gusta ir con prisas, y más cuando tienes que conducir 600 kilómetros. Salí a las nueve y el único inconveniente del viaje fue la lluvia, que en algunos momentos fue torrencial, y el viento que se fue acentuando según me acercaba a Betanzos. Pero en todo caso, llegué a las dos menos cuarto, tres cuartos de hora antes de la hora que habíamos concertado. Me dije: voy a darme un paseo por el Betanzos viejo -tengo que decir para algunos de mis amigos lectores que no lo sepan, que Betanzos es una villa bellísima, antigua capital del reino de Galicia, situada en un otero empinado y que dispone de tres iglesias, románicas, aunque una evolucionada hacia el gótico y otra hacia formas mas renacentistas, pero las tres preciosas y que he visto y revisto muchas veces, por fuera, que ya vale la pena, pero también por dentro. Esta vez solo pude verlas por fuera, porque ya estaban cerradas ….. eran las dos de la tarde … hora de comer y no de rezar. Aún así me encantó dar un breve paseo por sus calles empinadas y recordar algunas de sus arquitecturas. En el paseo no me llovió y lo hizo más bello. Pero el paseo tenía unos límites, y a las dos y diez pensé que era mejor irme al restaurante donde habíamos quedado.

Llegué hacia las dos y cuarto, un cuarto de hora antes de la hora. Según entré…. vi a mi amigo que venía a abrazarme: ¡ya estaba allí! Bueno, ya estaban, porque había venido con su mujer, Isabel, a la cual yo no conocía. Resalto: puntualidad, hasta llegar antes de la hora. No digo más. En los dos había el alborozo y hasta el nerviosismo de un reencuentro, después de tantos años, máxime cuando habíamos sido tan importantes el uno para el otro y viceversa. Isabel también encantadora. Me sorprendió que supiera tanto de mí y de la relación entre los dos. Varias veces habló de nosotros o de nuestros amigos comunes, como si los conociera y mucho. Aún de momentos en que ella, que vivía casi al otro lado de la ciudad, difícilmente podía recordar por experiencias directas, sino a través de los relatos de su marido. En todo caso, me alegro de haberla conocido, es una mujer inteligente y encantadora, al tiempo.

Hablamos de muchas cosas, claro, sobre todo de recuerdos, y también de cómo nos íbamos recordando a través de los gestos, que tal vez es lo que menos cambia de nosotros. En fin, fue una comida extraordinariamente agradable y tal vez una de las más largas que he tenido en mi vida, por la sobremesa amplia. Terminamos como a las cinco menos diez o menos cuarto. O sea, que habíamos hablado durante casi tres horas. Y sin parar. Me motivo mucho encontrarnos y cuando eso me ocurre, las ideas me afluyen, me encuentro bien y está muy contento, con lo que todo fluye, sobre todo la conversación. Creo que lo mismo les pasaba a ellos. Pero no sólo hablamos de nosotros y de recuerdos sino de lo que ahora hacíamos, y de cosas laterales que enriquecían la conversación. Se mostraron tremendamente amables y reconocedores. Y sobre todo, humildes. Son personas que han tenido una vida intensa, son buenísimos profesionales, que han destacado de manera importante, son personas realizadas profesionalmente y aún socialmente, y sin embargo, en ningún momento hicieron ni el más mínimo alarde de lo que han conseguido o lo que tienen: más bien se han mostrado como si estuvieran empezando (en realidad, siempre volvemos a empezar, casi en cada momento de nuestras vidas. Sentir que uno ha hecho algo y no tiene que seguir, no es de mi cultura, de mis gentes. Ellos siguen …. ahora jubilados, dedicándose a otras cosas … Tito a la jardinería y a su geografía, que recuerdo y recordó que era una de sus grandes aficiones (también mía). Bueno, tuve una sensación de vida, de continuidad, de nuevas etapas, de cierta aventura, a pesar de que él lo negase, pero es una aventura a su modo, concentrándose en aquello que siempre le ha ilusionado (José Luis no ha dejado de ser Tito, una persona que te mira directamente, una persona que piensa sobre lo que dices, una persona que siempre dice cosas apropiadas e inteligentes, una persona que sabe quién es. Pienso que era la persona más madura de nuestra calle, de aquella adolescencia, sí, era como una referencia de todos, como el centro, el referente para todos nosotros; sigue siendo, sin mostrarse explícitamente, el mismo, un referente, algo que consigue sin probablemente pretenderlo). Y eso también me parece muy gallego, porque no es la única persona gallega que he conocido y que es así.

Lo cierto es que nos despedimos y me dejó los teléfonos de dos amigos de esa adolescencia de los cuales me puso al día más o menos de lo que ahora hacían o donde vivían. Es decir, había mantenido el vínculo y aunque en su nueva vida no eran propiamente sus amigos, los tenía localizados, se había preocupado por ellos, y sabía de ellos, y recientemente había ido a visitarlos. Cuando salimos del restaurante, nos despedimos muy calurosamente, nos invitamos mutuamente a nuestras casas, y nos separamos con cierta saudade. Se notaba que no queríamos terminar el encuentro, porque los dos tardamos en poner en marcha nuestros respectivos coches, como si estuviéramos pensando sobre lo que habíamos vivido, o tuviéramos -como tuvimos- la oportunidad de saludarnos antes de dejar de vernos. Por fin, ellos arrancaron, y al pasar enfrente de mi, mostraron gestos de alegría -y tal vez de cierta tristeza- por vernos otra vez, aún desde dentro de su coche. Yo estaba de pie delante del mío, y mirando el móvil porque quería llamar a uno de mis amigos, que Tito me había dicho que no estaba del todo bien y pensé que era una buena oportunidad para hablar con él, Balta, del cual he hablado alguna vez en mis recuerdos.

Me metí en el bar de enfrente porque estaba lloviendo y llamé a Baltasar. Cogió él el teléfono, al tercer ring. Su voz era la que recordaba de mi adolescencia. Desde los dieciocho o diecinueve años que no hablaba con él. Se quedó muy sorprendido, agradablemente, y yo también por poder reconocer su voz y su manera de decir. Hablamos no más de diez minutos ….. pero fue estupendo. Le prometí que la próxima vez que regresara a Coruña montaríamos una reunión con todos los amigos de esa época, y que sería pronto. Me dijo que vivía en Meirás y yo le dije: ¿en el pazo? en plan de broma. Él se rió y dijo: «bueno, no exactamente». Estaba sorprendido, en realidad, es lo que tenía que ocurrir, porque no podía prever que yo apareciese después de tantos años. Pero me reconoció en menos de diez segundos. Me dijo que muchas veces había recordado cosas donde yo también participaba. Y me habló de que hacía poco que Sarita y Tito habían estado en su casa, visitándolo. Una conversación intensa para tan poco tiempo. Y continuará.

Como estaba tan cerca de Coruña, me dije: voy a intentar ver a alguien de las personas que estudiaron conmigo y que fueron tan amables de convocar la reunión que tuvimos en noviembre de conmemoración de las bodas de plata de la promoción. De ese grupo, dos personas me habían llamado para felicitarme la navidad, a las que por supuesto contesté, y una de ellas, hasta me había llamado, Genoveva. Me dije: voy a saludarla, y si es posible, tomarnos un café juntos. La llamo al móvil y no lo coge, sale el contestador, dejo un mensaje para que me llamase. Y posteriormente hago una llamada a mi hija para decirle donde estoy y que llegaré un poco más tarde de lo que había previsto. Cuando cuelgo, allí estaba la contestación de esta chica. Había contestado inmediatamente (otra cosa de mi tierra. Voy a poner un ejemplo complementario: solo una vez en mi vida, he ido a un restaurante y no me hicieron sitio aunque estuvieran muy ocupados, hasta llenos, cosa que por supuesto no pasa en Madrid, a veces ni siquiera cuando hay realmente sitio disponible. Si no reservas en Madrid estas perdido, y te miran como si fueras un forajido: te preguntan, ¿tiene reserva? y cuando dices que no, que si tienen una mesa. Te miran de arriba a abajo y casi siempre te devuelven a la calle de donde venías. Bueno, pues eso sólo me ha pasado una vez, una sola vez, de las muchas que he comido en sitios en mi tierra, y era una loca de La Guardia, con mucha fama por su langosta y su merluza, y por ser franquista hasta el moño, que me miró, vio mi barba de progre, me echó un discurso a favor de Franco, me preguntó qué era yo, y al final, me dijo que no tenían sitio, cuando era evidente que sí, que lo tenían). Lo cierto es que había contestado. La volví a llamar, y resulta que estaba en Madrid, ¡qué curioso!, Con sus nietos, porque los hijos se habían ido de viaje. No era posible el café, pero sí una conversación telefónica agradable.

Entonces me di una vuelta por «mi Coruña» (seguro que cada uno lleva «su Coruña» en su corazón, yo llevo la mía), por supuesto, pasando por la calle Vizcaya y mirando el cuarto piso donde vivían en la entonces llamada «Sexta del Ensanche», me tomé el café y me fui a la carretera camino de la casa de mi hija.

Podía contar muchas cosas más que me pasaron que daría una visión todavía más clara de la «belleza de mis gentes», pero ya creo que he contado mucho. Siempre me paso. Siempre acabo pensando que vale la pena dar de más que de menos. Dar con magnificencia, dar todo lo que tienes. Gracias por leerme.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

10 comentarios en «La belleza de mis gentes (1)»

  1. El primer video ….. con el que se terminan muchos fines de fiesta por las orquestas en Galicia, expresa lo que somos, bastante aventureros. Nos buscamos la vida si no tenemos más remedio, y si lo tenemos, también nos la buscamos. Una aventura razonable, seria; un gran esfuerzo, pero salimos adelante. Hemos sido la representacion de emigrantes españoles en America y en Europa, y seguimos siéndolo en América, donde hasta los hijos y nietos siguen sintiendo en parte como nosotros; y en Europa, donde muchas veces nos encontramos con gallegos en el sector más interesante para la vida, la restauración, es decir, la comida. Este pueblo no se queja cuando tiene que emigrar, sólo los que quedan añoran a los que se han ido, pero los que se van no tienen tiempo más que para sentir «morriña» de su gente.

    Morriña es una expresión que aparece en el cuarto video que he colocado, una expresión nuestra, de la que se ha derivado después un sentimiento melancólico portugués o «uma saudade» brasileira. Morriña expresa nuestro sentimiento de relación con nuestras raíces, que nunca perdemos. Siempre llevamos dentro de nosotros nuestra cultura, nuestras formas de ser y de vivir, y seguimos viviendo en esas formas y hasta lo hacen, tal vez consciente o inconscientemente, nuestros hijos y nuestros nietos y tal vez por más generaciones.

    Pero aventura y morriña sólo pueden sentirse cuando se va muy lejos, «cuando se salta el charco», o mejor, cuando se navegaba. Estabas muy lejos, y ahí es donde te dabas cuenta de lo que ya no tenías, ni probablemente tendrías nunca. Todavía recuerdo mi llegada a Madrid, mi hospedaje en una pensión del centro de la capital, y cómo empecé a sentir «morriña», sentimiento que nunca había tenido viviendo en mi tierra. A veces, nos reuníamos algunos y cantábamos …. cantábamos canciones gallegas tristes -la mayoría son alegres, pero las que representan a nuestros poetas tienen un gran dramatismo y hasta tristeza- como «Negra Sombra» y se nos caían las lágrimas, se nos caían las lágrimas de «morriña», de añoranza, de saudade. Tenía que ver con las raíces, era una imagen poco sólida, más bien virtual, algo que nunca habíamos sentido ni visto, algo inabarcable. Luego he visto el sentido que tiene saudade para un portugués o el sentido de saudade, más amoroso, para un brasileño. Era otra cosa, algo más profundo, tal vez relacionado con el gran mar, la gran distancia que nos separaba de lo que era nuestro.

    Si, porque morriña y aventura llevan implícito de alguna manera algo húmedo, algo que se siente en nuestra tierra, la mar, o si quieren el mar. La mar es parte de nuestro sentir por la tierra. No es una tierra seca, es una tierra «invadida» por la humedad del mar, ese mar que nos trae con su evaporación las tormentas que riegan constantemente las hortensias y las hacen altas y hermosas con sus flores de colores variados. El mar es Galicia, aunque no vivamos en el mar. Pero vivimos con el mar, constantemente. También los que «no tienen mar» y viven en los adentros de la tierra. Siempre me ha sorprendido que por ejemplo, el pulpo se hiciera en sitios sin mar ….. del interior de Galicia y era mejor que el que se comía en las ciudades con mar. El mar en Galicia lo invade todo, está en todos los sitios. Nuestros cerdos se alimentaban -y espero que todavía algunos lo sigan haciendo- de patexos-cangrejos mezclados con algas y con otros productos normalmente obtenidos del mar. Nuestros pescados son excelentes. Hoy mismo he comido una caballa que ya le gustaría al mejor gourmet haber tenido esa oportunidad, y es un pescado vulgar, pero aquí no hay pescado vulgar. Y nuestros mariscos son únicos, riquisimos, realmente sabrosos, e inigualables. He probado siempre que he podido mariscos por el mundo, que por supuesto siempre están ricos, pero no son como los de las Rias gallegas, porque aquí «pega» el Gulfstream, las aguas calientes del golfo de México, y las rías o algo equivalente solo se puede encontrar en los fiordos noruegos, y allí hay otras cosas, pero no mariscos, porque hace demasiado frío. Las rías son una gran cama … un gran criadero de riqueza marisquera, una riqueza única en el mundo. Nacen sin hacer nada, nacen solos. Siempre me ha asombrado como pueden renovarse tan rápidamente, pero es así. Y eso que hemos sido, como en otros sitios, excesivamente agresivos con el medio, y a veces, lo pagamos o lo pagarán nuestros hijos o nietos o …..

    Morriña, aventura, mar …. componen una «salsa» -los marineros en Galicia llaman Salsa a la mar, igual que dicen «a mar» y no o mar-, una salsa que es «ser gallego», algo mágico. Si, tal vez sea la mejor expresión: mágico o bien a veces esperpéntico u otras fantasioso u otras sacrificado u otras ……. mejor, mágico. Un mundo mágico en cuya retorta se ha condimentado el gallego y su cultura.

  2. De todas formas, pienso que muchas cosas que digo están cambiando y de forma muy significativa, porque las personas y el mundo están cambiando y muy aceleradamente, y tal vez, visto desde una persona madura, para peor en muchos sentidos.

    Hoy me contaban de un pueblo cercano al que estoy pasando este fin de semana, un pueblo marinero, con mucha flota de alta mar que los barcos no encuentran gente para navegar y sin embargo, los jóvenes destacan por su capacidad de montar juergas …… cosa por cierto nada rara en este país.

  3. Tal vez, casi sin darnos cuenta, muchas cosas han cambiado. Cuando me contaban lo anterior por una persona nada sospechosa de derechista, me preguntaba si eso de decir que la gente gallega es trabajadora igual no es más que un slogan más. Creo que al menos los que nos hemos tenido que ir a la emigración tenemos esas características, pero también me pregunto si los que emigran, sean de donde sean, no serán en su mayoría grandes esforzados en sus trabajos, porque no les queda otra que esforzarse.

  4. Por otra parte, siempre hay que descontar el nacionalismo o terruchismo que uno lleva casi sin darse cuenta, que atribuye a los suyos lo mejor y a veces, a los ajenos …. lo peor.

    Aún así pienso que somos un pueblo de gran mérito y trabajador, pero hay excepciones que ¿confirman la regla?. Tal vez sí.

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