Ya he nombrado y recordado mas de una vez a Jesus Ayuso, ya saben, de la Libreria Fuentetaja. Hoy me acerque por la mañana a ver lo que habian hecho para “re-inaugurarla” nuevamente, es la tercera que yo recuerde, pero ahora en otra dimension esperemos que todavia mas atractiva para sus clientes y amigos. Iba bajando por San Bernardo y me encontre con Jesus, que estaba departiendo como es normal en el con otro amigo. Nos saludamos, como siempre, afectuosamente, recordando alguna “batalla” juntos. Cuando lo veo siempre recuerdo sus explotaciones de miel y lo buena que estaba la que cultivaba, y tambien y casi inmediatamente me viene a la memoria cuando remodelo las estanterias de la libreria de enfrente del Caseron de San Bernardo. Coincidio en una epoca en que yo estaba terminando la tesis doctoral, y trabajaba en gran via, lo que me permitia acercarme a ver como iba la remodelacion y de paso preguntar a Ramon -hoy Jesus me ha recordado su nombre- y asi aprender a hacer mis propias estanterias, que todavia conservo.

Bueno, pero a lo que iba, Fuentetaja de nuevo, Fuentetaja en San Bernardo, pero ahora en la esquina donde vivia la Pardo Bazan. Ahora con un primer piso para degustar cafes o desayunos o meriendas, acompañados de amigos y de buenos libros. Ahora tambien con un sotano acondicionado para presentaciones de libros, para conciertos, para todo eso …… Como siempre Jesus, siempre buen anfitrion, me acompaño a visitar las instalaciones donde todavia se trabajaba con impetu para tenerlas dispuestas hoy a las siete de la tarde ….. porque era su re-inauguracion. Que tengas mucha suerte, amigo. No sabes lo que siento no poder visitarte mas veces, porque es un lugar donde siempre me he encontrado como si fuera algo mio, y ya lo creo que lo es ….. desde que en cuarto de carrera, hace ya mas de cuarenta años, me mantenia al dia visitando Fuentetaja. En fin, tiene merito que Jesus siga en la brecha. ¡Mucha suerte, amigo!.

Nota bene: El nombre castellano libro viene del latín liber. Esta palabra significaba originariamente ‘parte interior de la corteza de los árboles’. Se conserva aquí un recuerdo de la historia de la escritura. Plinio el Viejo nos explica cómo antes de que se conociera el papiro, se utilizaron cortezas de árboles y otros materiales para escribir.

Resulta sorprendente la similitud con la palabra libertad …… aunque la etimologia de esta sea, segun la academia: Del latín “libertatem”, acusativo para “libertas” y ésta del adjetivo “liber” (fem. “libera” neut. “liberum”, cuya forma arcaica era “loebesum”).
Meras coincidencias semanticas.

Entradas relacionadas

12 comentarios en «Liber»

  1. Para apoyar Fuentetaja y proseguir en mi lectura …. me compre cinco novelas …. y cuando iba a pagar, me pregunto la chica que si tenia cuenta. Me recordo lo que fue el comienzo de mi biblioteca personal, una cuenta, una cuenta donde pagaba una cantidad mensual, y podia comprar hasta diez veces lo que pagaba mensualmente. Una forma estupenda de comprar y de obligarme a comprar libros. Durante muchos años tuve una cuenta de esas, me parece que era con una editorial de origen nortemericano, o tal vez no, EDAF. Me permitia abastecerme de todas las novedades que me interesaran y recuerdo que puntualmente me llegaban los libros que iba adquiriendo. Era una forma comoda, porque el representante te hacia mas de una visita y te enseñaba cosas novedosas. Bueno, asi empece a hacerme un hueco en la literatura universal.

  2. Los libros de mi especialidad siempre me ha gustado comprarlos directamente. No me funcionan las subscripciones, ni aun de revistas en las que tengo gran interes. Al final, voy perdiendo interes, porque te llegan sin que tu hayas hecho nada para conseguirlas.

  3. Me gustaba pasarme horas mirando libros, hojeandolos, leyendo sucintamente sus prologos o sus indices …. hasta que por fin me decidia a comprarlos. Siempre lo he hecho asi. El libro necesita saborearse antes de tomar una determinacion sobre el. Tambien la literatura. Poco a poco, he necesitado acercarme, ver, tocar y comprar. Las cuentas y las subscripciones, excepto con revistas extranjeras, eran otra historia y no encontrabas el hueco para leerlas. Es como si rompieran el ritmo que tu querias imprimir a tu acercamiento al conocimiento.

  4. Siempre he utilizado las bibliotecas, sobre todo la de mi facultad de referencia. Me gustan las salas de lectura, aunque tengo que reconocer que al principio me fascinaban, y poco a poco, fui perdiendo el interes y “privatizando” mis lecturas.

  5. La Cátedra de Estructura Económica allá en Moncloa, disponía de un seminario por todo despacho. Allí nos reuníamos, teníamos nuestros seminarios, que antes eran más que ahora, recibíamos a los alumnos que querían hablar con nosotros, impartíamos doctorado, …. etc. Y teníamos una magnífica biblioteca en el mismo seminario. Muchas veces, nos quedábamos allí más de uno a leer o a comentar libros. Antes, la documentación estaba más distribuida, al menos en esa época, estoy hablando de los primeros años setenta. Cada Cátedra en su Seminario disponía de libros de su materia, que también se prestaban a los alumnos, sobre todo a los de doctorado. Lo cierto es que era difícil cuidar de esos tesoros, y aunque disponíamos de cierres con llave, se iban muchos libros, sin que supiéramos cómo. También es cierto que muchos de los prestados no volvían a su lugar de origen. En fin, que aquella maravilla de disponer de un espacio-seminario donde estábamos rodeados de libros, no volví a disfrutarlo.

    Cuando nos trasladamos a Somosaguas, las cosas ya fueron distintas. En vez de un sitio para todos, se dispuso de un despacho para casi cada uno y un seminario común. Pero entonces, el seminario redujo mucho su uso, claro, y además, los libros se decidió reenviarlos a la biblioteca para evitar los problemas derivados de la gestión de prestamos y las pérdidas. Total que ahora si tienes clase en el seminario, no estás rodeado de libros, hay estanterias, pero los libros que contienen son intranscendentes, tanto que no vale la pena ni siquiera ver el paisaje de fondo que se vislumbra. Es cierto que cada uno ha ido forjando su espacio-despacho como un espacio acogedor lleno de libros y de papeles, pero no es lo mismo ….. antes había más necesidad -no quedaba más remedio- de encontrarnos en el seminario y compartir el espacio entre todos.

  6. También en mi primera casa familiar, en la calle Marbella, una de las habitaciones era un despacho de trabajo, donde todo alrededor y aún hasta el techo, eran libros …. claro que no era el único sitio en toda la casa donde teníamos libros, que nos fueron invadiendo con los años. En mi lugar de trabajo-estudio sólo había sitio para una mesa donde sentarse …. y el resto eran estanterías, aquellas que aprendí a hacer en la antigua Fuentetaja con Ramón.

    Tampoco fue lo mismo cuando compramos una casa en Peña Pintada, porque nunca conseguí instalarme como estaba en un recinto más pequeño, más acogedor y más simpático. Tenía también un sitio de estudio-trabajo, pero nunca fue lo mismo. Era más grande, tenía el aspecto de habitación más que de estudio, era bastante frío -como toda la casa- y las estanterías no habían sido hechas para allí, lo cual limitó las posibilidades del sitio. Sólo viví dos años en esa casa. Luego al separarme, no me resultó fácil seguir rodeado de mis libros, hasta que alquilé una casita de la Rosa de Luxemburgo que otra vez convertí en un lugar agradable y con mucha luz, utilizando las mismas estanterías, mesa y silla. Duró esa etapa ocho o nueve años, pero ya había decidido que no podía acarrear los casi 5.000 ejemplares de que disponía, y me conformé con un 10-15% del total, haciendo una selección y dejando los otros en un sótano de la antigua casa. A partir de ahí he trabajado con esos ejemplares más otros tantos que he ido comprando durante estos años, aunque muchos de ellos han quedado relegados a un segundo plano. Pensé que era mejor centrarme en lo que era importante, y no utilizar demasiado espacio para lo menos importante. Hoy, en Ara, tengo otra vez toda la biblioteca, pero ese 80% está en el garage y sólo una parte de ellos están ordenados y disponibles. Hay muchos todavía en cajas ….. sobre todo, novela. Aunque el 20% disponible está bien situado, en las mismas estanterías de siempre, aunque ampliadas por algunas aportaciones singulares: una nueva mesa, un gran archivador muy bonito que me hizo mi hijo Roberto. Lo malo del sitio es que está en el sótano, y aunque tiene luz, en invierno resulta frío estar allí y además, tengo problemas con el teléfono, que no lo he extendido hasta allí. Internet va por wi-fi, aunque más lento delo que sería conveniente. Total, que lo utilizo sobre todo en verano, donde el sótano es más fresquito y además, se trabaja muy bien, no hay ningún ruido. Hecho de menos, sin embargo, todos mis libros, pero creo que nunca volverá a darse la oportunidad de disponer de ellos …….

  7. Una practica que hago muchas veces es regalar el libro que me acaba de gustar, siempre que sea novela. Las novelas que mas me han gustado ya no estan en mi poder, salvo excepciones. Las regalo. Pienso que lo que te sienta bien, puede ayudar a otros. Nunca regalo los libros que he dejado a mitad o que no me han gustado. Esos son los que quedan conmigo, y de vez en cuando, me deshago de ellos, los paso al desorden del garage.

  8. La gran desventaja de tener como practica regalar el libro que has leido y te ha gustado, es que a veces te sientes como desamparado, porque no recuerdas muy bien ni tienes referencias de aquello que te ha impregnado. Otras tienes esas referencias que han quedado bien grabadas en tu mente, y entonces, de pronto, sientes ganas de volver a releer o a tener ese libro del que te has desprendido. Esto me paso de forma muy intensa con algunas novelas, de las que he comprado varios ejemplares, y siempre que los busco, no los encuentro, y vuelvo a comprarlos. Es, por ejemplo, el caso de Gabriela, clavo y canela de Jorge Amado. Me he sentido desnudo cuando me he acordado de que la habia regalado y la volvi a comprar dos o tres veces …. el otro dia encontre dos ejemplares de ese libro, nuevecitos, sin tocar, el mismo dia, en mi casa, y me sorprendi hasta de tenerlos. Por supuesto, ya he regalado uno de ellos.

  9. Muchas veces uno vuelve a comprar un libro pensando que no lo habia leido, pero cuando lleva dos o tres paginas o tal vez un poco mas se da cuenta de que eso ya lo ha leido. Esto me ha pasado recientemente con Pedro Paramo de Juan Rulfo, presentia que lo habia leido, pero aun asi volvi a comprarlo, porque no lo encontre. El otro dia en clase se lo regale a una alumna que tiene la virtud de llegar a la hora a las clases, y habia que compensarla por su dedicacion.

  10. Lo cierto es que muchas veces aunque empieces una novela que ya has leido, si era de las que te habian enganchado, continuas hasta que acabas otra vez con ella. Eso me paso con ese Pedro Paramo del que hablaba en el comentario anterior.

  11. No pienso que lo que me ocurre a mi sea diferente de lo que le ocurre a otras muchas personas, por eso lo digo, no para mostrar algo diferente, sino para mostrar como somos y actuamos. Hoy termine una novela que se ha puesto de moda en ciertos ambientes: “La elegancia del erizo”. Me ha entretenido, pero me ha introducido en un mundo imposible o poco real, un poco complaciente en el fondo. En fin, no quiero entrar en polemicas, pero me ha generado mas de una critica. Su originalidad esta en la excepcionalidad, por lo que resulta bastante increibles sus personajes principales y sus comportamientos.

Responder a roberto carballo Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *