Saber empezar es decisivo en cualquier cosa. Por ello, es preciso pensar bien como hacerlo y de alguna forma ensayarlo. El nivel del comienzo casi nos permite predecir la calidad que se va a alcanzar con lo iniciado.

Evidentemente, hay que empezar mostrando y diciendo cosas que se vayan a hacer. Si sólo hacemos propaganda o buenas palabras, el desengaño puede ser decisivo a la hora de continuar. Uno al empezar tiene que sabe que lo más importante es que las personas entre en conexión, no contigo, si eres tú el que pone las cosas en marcha, y sin duda eso es importante, sino entre ellos. Un espacio sin conocimiento mutuo, es un espacio menos favorable a lo que se diga, más lejano, cada uno en lo suyo.

Es común que erroneamente se empiece mostrándose uno mismo, diciendo quién es y lo que hace, y que cada uno diga lo mismo. No creo que sea una buena estrategia, al menos no la mejor. Presentarse y menos el que actúa de principal, sea profesor o facilitador o líder, no es lo más conveniente, y hasta puede predisponer negativamente a los que están en la sala. Realmente conocemos a las personas por lo que hacen y cómo lo hacen, pero no por lo que dicen. Casi siempre existen muchas diferencias entre el decir y el hacer.

Mejor que vayan siendo los hechos los que te presenten, y sobre todo, las formas, más que las palabras. Además, se necesitan pocas palabras para empezar, las mínimas. En los comienzos es más cierto el dicho de que las palabras se las lleva el viento, o aquél otro de “le entra por un oído y le sale por el otro”. No, pocas palabras, y pocas palabras referidas a uno mismo, casi ninguna, a poder ser. Palabras referidas a la tarea, palabras referidas a la forma de abordarla, y a la acción, no sólo sorprende, sino que es la estrategia más adecuada y positiva.

Se suele decir que hay que empezar bien, pero no se concreta que es empezar bien. Es preciso que pensemos sobre esto, porque es decisivo. Poco a poco, iremos desbrozando este tema, con experiencias, ejemplos e hipótesis más o menos probadas.

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13 comentarios en «Empezar»

  1. Pero al principio, en cualquier situación, existen prevenciones, prevenciones razonables: no se extiende un cheque en blanco, sino que más bien hay expectación y “a ver que dirá este”, lo cual induce a una cierta distancia inicial.

  2. Ahora mismo, tengo que empezar otra actividad y no tengo más tiempo para seguir la reflexión. Faltan quince minutos para empezar una clase, una clase muy importante (todas lo son), donde tendremos que montar los grupos de acción-investigación en clase, definir nuestras temáticas y nuestro plan de trabajo, y va a exigir también por mi parte una gran concentración. Por eso, este cuarto de hora, haré dos ejercicios de Chi-Kung, me relajaré y intentaré disponer del máximo de energía para ir distribuyéndola por las aulas.

  3. Uno está continuamente empezando …. si es que sus intervenciones se conciben como un proceso interrelacionado ….. son muchos los momentos para volver a empezar, por lo que no es suficiente con empezar bien, sino con continuar bien y mantener el nivel de motivación en el auditorio. Sin embargo, se suele decir que empezando bien una conferencia y acabándola bien, es fácil que a todo el mundo le guste.

  4. La mejor forma de empezar es tirarse a la piscina, pero a veces conviene hacer alguna figura previa, no muy larga, que nos permita reencontrarnos todos con el conocimiento. Es como rodar nuestras neuronas para que se pongan nuevamente en marcha. Pero no muchos preámbulos ……

  5. El que he empezado esta semana ha funcionado en la sesión que tuve muy bien, excepto en que no estaba claro, con la dirección del programa, si se iba a aceptar el plan de trabajo que yo propuse. Eso pudo producir una pérdida del efecto positivo que logramos en esas primeras horas.

  6. Esas dudas nunca existen si el programa ha sido diseñado por uno mismo y depende de uno mismo. Y las únicas variables independientes son los participantes. En esos casos, en un espacio cierto y programado, comenzar es poner en marcha procesos de autodesarrollo e incidir básicamente en lo metodológico.

  7. Ah, pienso que cada empezar -cada reempezar- ha de ser relativamente diferente, ha de aportar variedad, diversidad, heterogeneidad, alternativas. Dicen: “en la variedad está el gusto” …. pues …. eso.

  8. Helena Grande es una alumna de este año, una chica que entiende de esto de internet, al menos lo demuestra con el blog que ha montado …. realmente curioso. De lo último que ha colgado es un video de una película Waking Life que sinceramente a mi se me había pasado inadvertida, pero ella dice que es la mejor película de todos los tiempos. No sé si es exagerado, porque hasta que la recorra toda por youtube no lo sabré. Lo que sí sé es que este trocito está guapo y que vale la pena repasarlo. Además, tiene que ver con empezar, despertar a la vida. Gracias, Helena, por la aportación.

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