Me propuse cuando volví de vacaciones montar una serie de seminarios, talleres y ciclos para que aquellos profesores que quisieran pudieran comprender el sentido de una experiencia global de innovación educativa. Los presenté de forma fragmentada y aún así algunos profesores se han apuntado a toda la oferta, así como Mario Leone, un personaje que vale mucho la pena conocer. Lo cierto es que probablemente por las fechas, que los profesores suelen tomarse todavía como vacaciones o por mi falta de capacidad para promocionar lo que hago, la asistencia ha sido menor de lo esperado, aunque siempre interesante. Todavía nos queda la segunda parte del ciclo de innovación que terminará el jueves próximo. Pero he podido compartir mi experiencia y darme cuenta de las dificultades que tienen en general los profesores para incorporar este tipo de experiencias, aunque sea parcialmente en su plan docente.

Para mí ha sido una gran oportunidad para pensar y repensar lo que hago y lo que se puede hacer. Me ha venido muy bien para relanzarme en el tema educativo, y para oir en voz alta lo que hago, oirme a mí mismo, y también los comentarios de los compañeros. Realmente he recorrido, la mayoría de las veces acompañado, un largo camino, desde que a finales de los setenta cambiase mi modo de enseñar. Mucho he avanzado, y me encuentro, una vez más, algo incomprendido, porque algunas veces parece que llevo diez o veinte años de distancia, otras la distancia es sideral, y otras hago lo que los demás.

Siempre ha sido un problema para mis proyectos ir demasiado de prisa, y tomar la iniciativa del cambio paradigmático excesivamente rápido. No sé porqué, pero ahora mismo me acordaba de cómo mis compañeros de la cátedra de Estructura Económica en Políticas protestaban porque imprimía demasiado ritmo a las innovaciones educativas que ya en principios de los setenta montamos. Siempre era el mismo problema: no podían seguir los planteamientos que se renovaban continua y anualmente. Había que trabajar mucho -y no es que pagasen precisamente mucho, más bien una miseria- para seguir el ritmo que estuve marcando durante muchos años a los compañeros de la cátedra: lecturas, libros de prácticas, seminarios internos, seminarios abiertos, …. todo exigía leer, cambiar las formas, cambiar los contenidos, actualizarlos, seguir leyendo, participar en eventos de todos tipos, promoverlos y organizarlos ….. En aquella época todos trabajábamos en el sector privado o público y además, dábamos nuestras clases a tiempo parcial en la universidad, y aún así manteníamos un ritmo que mirando para atrás podía calificar casi de infernal.

Pues bien, y siento no ser todo lo humilde que normalmente es preciso ser en este país para que te consideren, lo cierto es que son muchos años liderando un proceso innovador en la enseñanza y generando espacios de aprendizaje, con los alumnos y con profesores, colaboradores y personas allegadas.

Estos seminarios-talleres y ciclos de innovación son una experiencia más. Pero siempre se aprende, y casi diría que ahora se aprende mucho más a cada paso que das.

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10 comentarios en «Otra experiencia más»

  1. Las lecturas fueron una revolución en los años setenta, desde principios. En mi libro: “Crecimiento económico y crisis estructural en España”(1981) recuerdo en su prólogo como “llegamos” los profesores avanzados de Madrid a las lecturas de Xose Manuel Beiras en Santiago. Fuímos tres, dos de Económicas y yo por Políticas y Sociología: Carlos Berzosa, ahora rector UCM, Paco Alburquerque y yo. Fue un viaje que se materializó a partir del año siguiente en el diseño y publicación de varios tomos de lecturas para ser utilizados por nuestros alumnos. Ello nos llevó a hacer el espacio del aula difernete a lo que había venido siendo a partir de un libro de texto. Un espacio más complejo, y con más diversidad de aportaciones. También nos exigió cambiar el formato de los exámenes: les llamábamos exámenes para razonar o para pensar, y eran preguntas abiertas, que había que contestar a partir de ese material de Lecturas.

    Recuerdo también que tres cátedras de la Facultad utilizaron primero las lecturas que habíamos confeccionado, luego participaron con nosotros en su reedición y más tarde, se atrevieron a diseñar sus propias lecturas. De 1972 a 1979 las lecturas constituyeron el material de apoyo de nuestra enseñanza del Sistema Económico Mundial.

  2. Pero faltaba algo y nos adentramos desde 1977 en su complementación y fué hacer un reading de las mejores aportaciones de los economistas españolas sobre un periodo realmente importante de la evolución de nuestra economía, 1959-1980. Y lo primero fué recopilar, releer y evaluar el material que disponíamos. Nos dimos cuenta de que no podíamos abarcar todos los aspectos a que queríamos llegar, y entonces, el trabajo fué complementar lo que otros autores y nosotros mismos ya habíamos publicado. El resultado fue el libro: “Crecimiento económico y crisis estructural en España”, en el que participaron la flor y nata de los economistas españoles, desde José Luis Sampedro y Enrique Fuentes Quintana, hasta Julio Segura, Xosé Manuel Beiras, Boyer, y otros de los que no me acuerdo de memoria. Casi veinte grandes economistas aportando lo mejor de su bibliografía y todo en el mismo libro. Fue una experiencia que terminamos el equipo que yo lideraba en 1980 y logramos que se publicase a principios de 1981. Una experiencia de aprendizaje inolvidable.

  3. ¿Por qué he dicho que faltaba algo? Pues porque desde principios de los años sesenta, el libro sobre la Economía Española, era el libro de Ramón Tamames: “Estructura Económica de España”, que se reeditaba actualizado todos los años o casi todos. Por eso nosotros en broma llamábamos a Ramón el “re-publicano”. El libro de Tamames era una gran aportación, pero tenía la pega -por tener alguna- de que se paraba poco en interpretar los fenómenos y los datos y las descripciones que aportaba. Nuestra opción fué hacer aflorar conjuntamente los artículos que aportaban interpretaciones, aunque fueran parciales, sobre la economía española. Además, el grupo aportaba una interpretación histórico-estructural, más cuatro artículos globales sobre esta fase de crecimiento económico y crisis estructural. Eran unos tiempos fabulosos, también para el conocimiento. Teníamos la necesidad de publicar aquello de lo hablábamos y de los cambios que se podían derivar de hacerlo.

  4. Pero la gran revolución en mi trabajo como docente fué a finales de los setenta ….. ahí hubo una oportunidad, que ya he explicado varias veces, que me llevó al grupo de trabajo como organizador del espacio de aprendizaje. Tuvo que ver con una huelga de PNNs, tuvo que ver con la autoorganización de grupos de trabajo para superar la pasividad y ausencia en las aulas, tuvo que ver con mi necesidad de dar una vuelta a la tortilla de lo todavía tradicional, …….. pero lo que ocurrió me facilitó y casi me sentí obligado a caminar por la senda de los grupos. En ese momento sabía algo de grupos, porque había empezado a estudiarlos a mediados de los setenta, un poco antes del comienzo de la transición, pero sabía más bien poco. Cometí muchos errores, y aprendí mucho de los errores. Esa etapa fue muy importante, mucho.

  5. Ese nuevo planteamiento a partir del grupo fue creciendo año a año, y también fueron creciendo las necesidades de formación en grupos, de rediseño de los planes docentes, y sobre todo, de dimensionamiento, que me llevó a la formación de un Grupo de Colaboradores, entre los ex-alumnos, algunos de los cuales habían hecho el comienzo del camino conmigo. Un año, a principios de los ochenta, me sentí con fuerzas para aglutinar a ex alumnos que habían ya pasado por una enseñanza basada en el grupo de trabajo y que habían mostrado buenas cualidades para superar la asignatura. Reuní sus nombres, de varios cursos, los llamé, ellos se sintieron halagados y respondieron muy positivamente a mi llamada. En pocos días formé un grupo de veinte colaboradores, que fueron el grupo primigenio de este reto docente. Todos empezamos primero a trabajar juntos y a aportar nuestras experiencias y conocimientos, en dos planos: un plano interno, entre nosotros, con una especie de seminario permanente relacionado con un trabajo, el plano con los alumnos, que permitía ir avanzando en la resolución de los problemas, muchos, que se fueron planteando. Después de un año así, nos dimos cuenta de que todos necesitabamos forjar un grupo más sofisticado, y para ello recurrimos a un experto que trabajó con nosotros durante un curso, con un gran coste para todos nosotros -tuvimos que pagar al experto-, pero con un alto grado de aprendizaje. Fue una gran experiencia que marcó el Grupo, y también fijó en cierto modo, sus límites.

  6. De esa convivencia y espacio de aprendizaje se derivaron muchas consecuencias, alguna de las cuales llevó a la escisión de algunos miembros del grupo, manteniéndose lo que podíamos llamar el núcleo duro, compuesto por cinco personas, tres de las cuales todavía continuamos en los mismos empeños. Sobre ese núcleo básico se fueron añadiendo de forma más sigilosa ex alumnos interesados y preparados, con los cuales todos los años reconformábamos el grupo, lo redimensionábamos y nos seguíamos formando unos a otros a través de nuestras propias experiencias docentes. El Grupo de Colaboradores a partir de ahí osciló entre las 10 y las 14 personas, dependiendo del interés de los participantes y de los años. Y así hasta 2003, en que seguimos trabajando en este ámbito. Precisamente de 2001 a 2002 nos comprometimos a realizar un libro sobre nuestra experiencia, que se tituló: “Experiencias en grupo e innovación en la docencia universitaria” Editorial Complutense, publicado en ese último año.

  7. Sin embargo, el Grupo de Colaboradores empezó a ser más dif´cil de reunir. La sociedad se había enrevesado, los tiempos para reunirse y trabajar eran menores, y además, yo al dedicarme a dedicación exclusiva a la universidad disponía de más tiempo para algo que siempre me ha entusiasmado, enseñar y aprender. Eso llevó a que a partir de 2003 no fuera ya necesaria la participación de estos colaboradores en el aula. Y entonces entramos en una nueva vuelta de tuerca: el Grupo Interuniversitario e Interdisciplinario, que se forjó en un curso que impartí en el ICE en 2004.

  8. Ahora era un grupo de profesores, de profesionales de la enseñanza universitaria, los que se unían para desarrollar proyectos innovadores, cada uno en un campo diferente, y con combinaciones innovadoras diferentes también. Era una nueva dimensión del tema. Pasábamos del Grupo de Colaboradores, mucho más vocacional y voluntario, como medio de aprendizaje y de mantenimiento de la relación con el mundo universitario por parte de todos sus miembros, a un grupo profesional, donde cada uno de los miembros tenía más autonomía y aportaba experiencias heterogéneas que permitían difundir el modelo básico y ampliar su área de influencia.

  9. Celso Emilio Ferreiro

    Cando quero vivir
    [i]digo Moraima.
    Digo Moraima
    cando semento a espranza.
    Digo Moraima
    e ponse azul a alba.[/i]
    Cando quero soñar
    [i]digo Moraima.
    Digo Moraima
    cando é noite pechada.
    Digo Moraima
    e ponse a luz en marcha.[/i]
    Cando quero chorar
    [i]digo Moraima.
    Digo Moraima
    cando a anguria me abafa.
    Digo Moraima
    e ponse a mar en calma.[/i]
    Cando quero surrir
    [i]digo Moraima.
    Digo Moraima
    cando a mañá é crara.
    Digo Moraima
    e ponse a tarde mansa.[/i]
    Cando quero morrer
    [i]non digo nada.
    E mátame o silencio
    de non dicir Moraima.[/i]

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