Me propuse cuando volví de vacaciones montar una serie de seminarios, talleres y ciclos para que aquellos profesores que quisieran pudieran comprender el sentido de una experiencia global de innovación educativa. Los presenté de forma fragmentada y aún así algunos profesores se han apuntado a toda la oferta, así como Mario Leone, un personaje que vale mucho la pena conocer. Lo cierto es que probablemente por las fechas, que los profesores suelen tomarse todavía como vacaciones o por mi falta de capacidad para promocionar lo que hago, la asistencia ha sido menor de lo esperado, aunque siempre interesante. Todavía nos queda la segunda parte del ciclo de innovación que terminará el jueves próximo. Pero he podido compartir mi experiencia y darme cuenta de las dificultades que tienen en general los profesores para incorporar este tipo de experiencias, aunque sea parcialmente en su plan docente.

Para mí ha sido una gran oportunidad para pensar y repensar lo que hago y lo que se puede hacer. Me ha venido muy bien para relanzarme en el tema educativo, y para oir en voz alta lo que hago, oirme a mí mismo, y también los comentarios de los compañeros. Realmente he recorrido, la mayoría de las veces acompañado, un largo camino, desde que a finales de los setenta cambiase mi modo de enseñar. Mucho he avanzado, y me encuentro, una vez más, algo incomprendido, porque algunas veces parece que llevo diez o veinte años de distancia, otras la distancia es sideral, y otras hago lo que los demás.

Siempre ha sido un problema para mis proyectos ir demasiado de prisa, y tomar la iniciativa del cambio paradigmático excesivamente rápido. No sé porqué, pero ahora mismo me acordaba de cómo mis compañeros de la cátedra de Estructura Económica en Políticas protestaban porque imprimía demasiado ritmo a las innovaciones educativas que ya en principios de los setenta montamos. Siempre era el mismo problema: no podían seguir los planteamientos que se renovaban continua y anualmente. Había que trabajar mucho -y no es que pagasen precisamente mucho, más bien una miseria- para seguir el ritmo que estuve marcando durante muchos años a los compañeros de la cátedra: lecturas, libros de prácticas, seminarios internos, seminarios abiertos, …. todo exigía leer, cambiar las formas, cambiar los contenidos, actualizarlos, seguir leyendo, participar en eventos de todos tipos, promoverlos y organizarlos ….. En aquella época todos trabajábamos en el sector privado o público y además, dábamos nuestras clases a tiempo parcial en la universidad, y aún así manteníamos un ritmo que mirando para atrás podía calificar casi de infernal.

Pues bien, y siento no ser todo lo humilde que normalmente es preciso ser en este país para que te consideren, lo cierto es que son muchos años liderando un proceso innovador en la enseñanza y generando espacios de aprendizaje, con los alumnos y con profesores, colaboradores y personas allegadas.

Estos seminarios-talleres y ciclos de innovación son una experiencia más. Pero siempre se aprende, y casi diría que ahora se aprende mucho más a cada paso que das.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

10 comentarios en «Otra experiencia más»

  1. Las lecturas fueron una revolución en los años setenta, desde principios. En mi libro: «Crecimiento económico y crisis estructural en España»(1981) recuerdo en su prólogo como «llegamos» los profesores avanzados de Madrid a las lecturas de Xose Manuel Beiras en Santiago. Fuímos tres, dos de Económicas y yo por Políticas y Sociología: Carlos Berzosa, ahora rector UCM, Paco Alburquerque y yo. Fue un viaje que se materializó a partir del año siguiente en el diseño y publicación de varios tomos de lecturas para ser utilizados por nuestros alumnos. Ello nos llevó a hacer el espacio del aula difernete a lo que había venido siendo a partir de un libro de texto. Un espacio más complejo, y con más diversidad de aportaciones. También nos exigió cambiar el formato de los exámenes: les llamábamos exámenes para razonar o para pensar, y eran preguntas abiertas, que había que contestar a partir de ese material de Lecturas.

    Recuerdo también que tres cátedras de la Facultad utilizaron primero las lecturas que habíamos confeccionado, luego participaron con nosotros en su reedición y más tarde, se atrevieron a diseñar sus propias lecturas. De 1972 a 1979 las lecturas constituyeron el material de apoyo de nuestra enseñanza del Sistema Económico Mundial.

  2. Pero faltaba algo y nos adentramos desde 1977 en su complementación y fué hacer un reading de las mejores aportaciones de los economistas españolas sobre un periodo realmente importante de la evolución de nuestra economía, 1959-1980. Y lo primero fué recopilar, releer y evaluar el material que disponíamos. Nos dimos cuenta de que no podíamos abarcar todos los aspectos a que queríamos llegar, y entonces, el trabajo fué complementar lo que otros autores y nosotros mismos ya habíamos publicado. El resultado fue el libro: «Crecimiento económico y crisis estructural en España», en el que participaron la flor y nata de los economistas españoles, desde José Luis Sampedro y Enrique Fuentes Quintana, hasta Julio Segura, Xosé Manuel Beiras, Boyer, y otros de los que no me acuerdo de memoria. Casi veinte grandes economistas aportando lo mejor de su bibliografía y todo en el mismo libro. Fue una experiencia que terminamos el equipo que yo lideraba en 1980 y logramos que se publicase a principios de 1981. Una experiencia de aprendizaje inolvidable.

  3. ¿Por qué he dicho que faltaba algo? Pues porque desde principios de los años sesenta, el libro sobre la Economía Española, era el libro de Ramón Tamames: «Estructura Económica de España», que se reeditaba actualizado todos los años o casi todos. Por eso nosotros en broma llamábamos a Ramón el «re-publicano». El libro de Tamames era una gran aportación, pero tenía la pega -por tener alguna- de que se paraba poco en interpretar los fenómenos y los datos y las descripciones que aportaba. Nuestra opción fué hacer aflorar conjuntamente los artículos que aportaban interpretaciones, aunque fueran parciales, sobre la economía española. Además, el grupo aportaba una interpretación histórico-estructural, más cuatro artículos globales sobre esta fase de crecimiento económico y crisis estructural. Eran unos tiempos fabulosos, también para el conocimiento. Teníamos la necesidad de publicar aquello de lo hablábamos y de los cambios que se podían derivar de hacerlo.

  4. Pero la gran revolución en mi trabajo como docente fué a finales de los setenta ….. ahí hubo una oportunidad, que ya he explicado varias veces, que me llevó al grupo de trabajo como organizador del espacio de aprendizaje. Tuvo que ver con una huelga de PNNs, tuvo que ver con la autoorganización de grupos de trabajo para superar la pasividad y ausencia en las aulas, tuvo que ver con mi necesidad de dar una vuelta a la tortilla de lo todavía tradicional, …….. pero lo que ocurrió me facilitó y casi me sentí obligado a caminar por la senda de los grupos. En ese momento sabía algo de grupos, porque había empezado a estudiarlos a mediados de los setenta, un poco antes del comienzo de la transición, pero sabía más bien poco. Cometí muchos errores, y aprendí mucho de los errores. Esa etapa fue muy importante, mucho.

  5. Ese nuevo planteamiento a partir del grupo fue creciendo año a año, y también fueron creciendo las necesidades de formación en grupos, de rediseño de los planes docentes, y sobre todo, de dimensionamiento, que me llevó a la formación de un Grupo de Colaboradores, entre los ex-alumnos, algunos de los cuales habían hecho el comienzo del camino conmigo. Un año, a principios de los ochenta, me sentí con fuerzas para aglutinar a ex alumnos que habían ya pasado por una enseñanza basada en el grupo de trabajo y que habían mostrado buenas cualidades para superar la asignatura. Reuní sus nombres, de varios cursos, los llamé, ellos se sintieron halagados y respondieron muy positivamente a mi llamada. En pocos días formé un grupo de veinte colaboradores, que fueron el grupo primigenio de este reto docente. Todos empezamos primero a trabajar juntos y a aportar nuestras experiencias y conocimientos, en dos planos: un plano interno, entre nosotros, con una especie de seminario permanente relacionado con un trabajo, el plano con los alumnos, que permitía ir avanzando en la resolución de los problemas, muchos, que se fueron planteando. Después de un año así, nos dimos cuenta de que todos necesitabamos forjar un grupo más sofisticado, y para ello recurrimos a un experto que trabajó con nosotros durante un curso, con un gran coste para todos nosotros -tuvimos que pagar al experto-, pero con un alto grado de aprendizaje. Fue una gran experiencia que marcó el Grupo, y también fijó en cierto modo, sus límites.

  6. De esa convivencia y espacio de aprendizaje se derivaron muchas consecuencias, alguna de las cuales llevó a la escisión de algunos miembros del grupo, manteniéndose lo que podíamos llamar el núcleo duro, compuesto por cinco personas, tres de las cuales todavía continuamos en los mismos empeños. Sobre ese núcleo básico se fueron añadiendo de forma más sigilosa ex alumnos interesados y preparados, con los cuales todos los años reconformábamos el grupo, lo redimensionábamos y nos seguíamos formando unos a otros a través de nuestras propias experiencias docentes. El Grupo de Colaboradores a partir de ahí osciló entre las 10 y las 14 personas, dependiendo del interés de los participantes y de los años. Y así hasta 2003, en que seguimos trabajando en este ámbito. Precisamente de 2001 a 2002 nos comprometimos a realizar un libro sobre nuestra experiencia, que se tituló: «Experiencias en grupo e innovación en la docencia universitaria» Editorial Complutense, publicado en ese último año.

  7. Sin embargo, el Grupo de Colaboradores empezó a ser más dif´cil de reunir. La sociedad se había enrevesado, los tiempos para reunirse y trabajar eran menores, y además, yo al dedicarme a dedicación exclusiva a la universidad disponía de más tiempo para algo que siempre me ha entusiasmado, enseñar y aprender. Eso llevó a que a partir de 2003 no fuera ya necesaria la participación de estos colaboradores en el aula. Y entonces entramos en una nueva vuelta de tuerca: el Grupo Interuniversitario e Interdisciplinario, que se forjó en un curso que impartí en el ICE en 2004.

  8. Ahora era un grupo de profesores, de profesionales de la enseñanza universitaria, los que se unían para desarrollar proyectos innovadores, cada uno en un campo diferente, y con combinaciones innovadoras diferentes también. Era una nueva dimensión del tema. Pasábamos del Grupo de Colaboradores, mucho más vocacional y voluntario, como medio de aprendizaje y de mantenimiento de la relación con el mundo universitario por parte de todos sus miembros, a un grupo profesional, donde cada uno de los miembros tenía más autonomía y aportaba experiencias heterogéneas que permitían difundir el modelo básico y ampliar su área de influencia.

  9. Celso Emilio Ferreiro

    Cando quero vivir
    [i]digo Moraima.
    Digo Moraima
    cando semento a espranza.
    Digo Moraima
    e ponse azul a alba.[/i]
    Cando quero soñar
    [i]digo Moraima.
    Digo Moraima
    cando é noite pechada.
    Digo Moraima
    e ponse a luz en marcha.[/i]
    Cando quero chorar
    [i]digo Moraima.
    Digo Moraima
    cando a anguria me abafa.
    Digo Moraima
    e ponse a mar en calma.[/i]
    Cando quero surrir
    [i]digo Moraima.
    Digo Moraima
    cando a mañá é crara.
    Digo Moraima
    e ponse a tarde mansa.[/i]
    Cando quero morrer
    [i]non digo nada.
    E mátame o silencio
    de non dicir Moraima.[/i]

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