Increíble, pero cierto ……, no os parece alucinante que se maneje con esa frialdad los efectos del tabaco sobre la sociedad. A los extranjeros, les sorprende que nosotros fumemos tanto, somos una sociedad aquejada fuertemente de la complacencia ante el tabaco y su generalizado uso. En mi facultad, a pesar de las prohibiciones y el trabajo realizado por algunos profesores, siguen encendiéndose cigarrillos por doquier en los pasillos. Menos mal que no se hace en las aulas, aunque me extrañaría que no ocurriera en alguna. Además, algunos profesores se encierran en sus despachos para fumar ….. lo cual me parece impresentable, convirtiendo sus despachos en lugares de fume, en los que es imposible entrar y que acaban contaminando de manera indirecta a todos ….. Algo nos pasa cuando no comprendemos el daño que nos hacemos y el que hacemos a los demás con esta lamentable práctica. El artículo de El País es ilustrativo y recomendable. Entre otras cosas, dice:

“El tabaco tiene la función social de limitar el número de personas mayores dependientes que la economía debe mantener”. Esta consideración está contenida en un documento para manejar las relaciones públicas que la industria tabacalera británica encargó a finales de 1978. El propio autor reconoce que “obviamente” este argumento “no se puede usar públicamente”, pero lo desarrolla: “Con un aumento general de la esperanza de vida, necesitamos algo para que la gente muera. En sustitución de los efectos de la guerra, la pobreza y el hambre, el cáncer, considerado como la enfermedad de los países ricos, desarrollados, tiene un papel que jugar”

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4 comentarios en «Tabaco»

  1. En la presentación de este artículo afirmaba que “lo del tabaco parece un complot organizado por mafiosos para ganar dinero”, pero más que parece, yo creo que es. Algo que es una droga genera inmoralidad a su alrededor, de una o de otra forma. Al final, si sabemos que estamos fastidiando a la gente y eso nos da dinero, ?como podemos ser unos buenos ciudadanos? Ni siquiera es una más que una chorrada planteárselo. Por tanto, no a parece y sí a es.

  2. Yo fumé durante unos ocho o diez años, pero no soy un resentido, sino un experimentado. Como he tenido la experiencia puedo opinar mejor que si no la hubiera tenido. He vivido como fumador y como no-fumador. Puedo hacer hipótesis ciertas sobre los fumadores y sobre los no-fumadores. El fumador suele comportarse con un cierto desprecio hacia los demás, aunque a veces lo matice con ciertas peticiones de permiso o de “si molesta”. Como la respuesta es obvia, si, claro, molesta, y si es un amigo o conocido no la va a decir tan claramente, y él lo sabe, finalmente se sale con la suya, y falta al respeto debido al otro. Además, el tabaco se asocia al alcohol con facilidad, es más muchas personas casi lo tienen irremediablemente combinado en sus vidas. No soporto el olor de tabaco-alcohol que cogen las prendas de vestir cuando uno se ha ido a tomar una copa en Madrid …. es asqueroso y tienen que estar a airearse dos o tres días, y aún así no se quita realmente el olor. Es asqueroso el olor del aliento de alguien que fuma ….. y/o bebe alcohol. No sabría describirlo, pero da un tono de marginalidad total. Y no digo más por hoy.

  3. El tabaco es lamentable. Su olor se paga como si fuera una polución en las ropas y el tiempo lo hace asqueroso …… Supongo que besar a una mujer que fume tiene que ser horrible, siempre lo evité …. si veo que una mujer fuma, evito cualquier tentación. También me ocurre con las personas conocidas que fuman ….. tiendo a evitarlas …. cada vez soporto menos el olor …. tira para atrás …. me pregunto como ha sido posible que pudiera fumar durante casi diez años …… y además, sin gustarme. !Qué cosas hacemos!

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