La primera vez que estuve en Praia do Futuro debió ser hace unos diez años o así. Recuerdo que iba con uno de mis hijos, y nos pareció muy energética …. era agosto, como ahora, y soplaba un viento continuo desde el mar, en bies, es decir, venía como del Este …. un viento continuo …. no molesto, sino refrescante …… parecía que no estábamos a treinta grados o así. Más bien que estaríamos a unos veintitres o veinticuatro, merced al efecto, también psicológico, de esa brisa que casi era un viento, pero más bien era una brisa. Era una playa al Atlántico, y con muchas olas, bueno, después me dí cuenta de que las olas y su tamaño dependían de la fase de la marea y por tanto, indirectamente de la posición de la luna …… pero en ese momento, me encantaron las olas …. tenían también algo especial. La playa es larguísima, probablemente tendrá seis u ocho o diez kilómetros y hay zonas que son más utilizadas que otras. Hay muchos chiringuitos, aquí llamadas “barracas”, que ofrecen comidas, bebidas y muchos servicios, hasta de relajación mediante masajes u otros. Los domingos, sobre todo, pero también los sábados, se llena de nativos, de brasileños, los cuales se concentran en unas determinadas barracas. Los días de diario hay poca gente en la playa, solo los veraneantes del mismo país, los turistas extranjeros y algunas personas que viven cerca de la playa y se acercan a tomar un baño o a dar una vuelta. La playa está relativamente lejos de la ciudad, pero también relativamente cerca, por lo que es accesible fácilmente, aunque no hay transporte público, sólo taxis. Bueno, hay transporte público en la carretera-calle que corre paralela a la playa, pero se encuentra algo lejos de la misma playa. Los turistas, casi todos hombres -este es uno de los sitios de turismo sexual para europeos, sobre todo, italianos-, se concentran en tres o cuatro barracas que son las más “ricas”, por decirlo de alguna forma.

De todas formas, a mi Praia do Futuro me relaja y me energiza. Me encanta pasear, sobre todo los días de diario, durante dos horas o más por esa extensión inmensa, por la orilla del mar, pararme de vez en cuando y entrar en el mar …. y después, cuando ya he regresado al punto de partida, tomarme un “suco de laranja con maracujá” (zumo de naranja con maracuyá). Es una delicia, oir las olas en su continuo retomar el camino y acercarse o alejarse de ti. El sonido es especial …. y la brisa-viento también hace el suyo, complementándose.

Desde que vengo a Fortaleza, esto es lo mejor que puedo hacer en un día …… sobre todo, a partir de la una o dos de la tarde y hasta las cuatro o cinco, cuando el sol empieza a decaer en el horizonte oeste.

No tengo ni idea, ni me he interesado de por qué le pusieron en su momento “praia do futuro”, pero realmente te lleva no sé si al futuro, pero si eleva tu nivel energético sobremanera. Te sientes cargado de “parabems” (la expresión parabems se utiliza para felicitar el cumpleaños, “parabems pra vôcè”) para todo el día y parte del siguiente. Siempre es una buena inversión acercarse a pasear por esta playa.

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Un comentario en «Futuro»

  1. Hoy y ayer volví a Praia do Futuro, y me siento mejor ….. es terapéutica …. singular …. energética. Mis paseos de más de una hora por la orilla …. los añoraré cuando no los tenga, todavía me queda mañana. Me tomaré también el último bañito. Este mar atlántico te llena.

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