Un enorme muro de hormigón es la costa mediterranea y parte de la atlántica, pero no ha sido el boom inmobiliario, sino los sucesivos boomes inmobiliarios desde el franquismo ….. un cementerio de hormigón y …. ahora, ahora, ahora nos damos cuenta ….. Estamos locos!, si, irremediablemente locos …….. Todos lo veíamos, todos lo sentíamos, a todos nos parecía una locura, pero lo hemos permitido. No sólo permitido, lo hemos fomentado. Quién puede decir que no ha participado en esta locura colectiva?. Va uno a las costas francesas y no ocurre eso: se pasea por las italianas y prácticamente no ocurre, mira las costas de Marruecos y existe un mínimo respeto del equilibrio paisajístico y de la naturaleza, va al Algarve y hay algunas burradas, pero en general, el tono es razonable y hasta positivo. !Nos hemos enmierdado nosotros solitos!.

“Un enorme cementerio de hormigón. En eso se ha convertido el litoral español tras una década de boom inmobiliario. Ayuntamientos y promotoras inundaron el Mediterráneo de proyectos urbanísticos que pasearon por los salones y escaparates inmobiliarios de todo el país. Complejos que crecían a base de chalet y adosado y que cambiaron el rostro de los principales destinos vacacionales españoles. Hoy se justifican en la avidez de los inversores nacionales y extranjeros, del turismo residencial y del crecimiento demográfico, pero aun así sobran miles de viviendas. ¿Acaso esa demanda era ficticia? ¿Se pensó en las necesidades de los ciudadanos y del territorio?”

Siempre que paso la frontera de Galicia con Portugal me sorprendo de dos cosas: una, que no es una sorpresa es que las carreteras son carreteras y no autovías, lo cual casi no me sorprende, porque también empieza a haber autovías por donde se puede circular rápido; y otra, los pueblos portugueses están en su sitio, en el sitio de siempre, han crecido de forma organizada, cada año muestran una mejor perspectiva, hasta a veces artística y floral, dan una sensación desarrollada. Sin embargo, según te adentras en España te das cuenta casi inmediatamente que estás en otro mundo: hay demasiada basura en los arcenes, montones de escombros se acumulan por doquier aquí y allá, las casas están descuidadas, el paisaje es como si se entrase en una nave industrial recién quemada, parece mentira que sea así, pero es. Una vez tuve el atrevimiento de comentarlo en un curso para funcionarios. La respuesta fué negativa, parecía que nadie había visto lo que yo veía. De lo único que me sirvió decirlo fue para que bajaran la nota de calificación por mi participación en el curso. ?Es posible que no lo vean? Si, es posible, ya lo creo que si. Nosotros hemos hecho “oidos sordos” y “ojos ciegos” con todo ese cementerio de hormigón.

La noticia enfatiza sin embargo en que el hormigón se ha hecho cementerio, porque no está vendido ni ocupado; cuando en mi opinión tendría que decir que hay que derrumbarlo todo, y volver a empezar, peor que si empezásemos de cero, en realidad, si pudiéramos volver a empezar -que no se puede- empezaríamos del cero físico, de menos cuarenta y tantos grados, que habría que recuperar para volver a empezar. Y si no díganme que podemos hacer con ese hotel ya levantado en plena costa de Almería en un lugar plenamente ilegal según la ley de costas. Lo derrumbamos? el destrozo ya está hecho. Lo dejamos como está? el destrozo de su ocupación aún será mayor. Qué hacer entonces? tal vez haya que dejarlo como un monumento a la incompetencia, a la corrupción, al cohecho y distribuirlo como propaganda educativa entre todos los ciudadanos españoles, para que sirva de ejemplo de lo que hemos hecho, seguimos haciendo y seguiremos haciendo más a lo bestia cuando el ciclo se recupere, seguir cargándonos todo lo que nos rodea. ?Habrá algo genético-antropológico en todo esto?

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