Somos la monda de la improvisación …. ahora nos damos cuenta de que faltan enfermeras y de que además no les damos la especialización adecuada. Mi relación con el mundo sanitario ha sido siempre sorprendente y positivo, y el último año he tenido la suerte de trabajar con un grupo sanitario donde predominaban las enfermeras y algún enfermero, en diferentes especialidades, y tengo que decir que ha sido estupendo. ¿Qué induzco de estas últimas afirmaciones? Que para mí el personal sanitario es muy profesional, como decía Manquinha en Airbag, pero que muy profesional, estoy seguro que más que la media. Si faltan enfermeras seguro que no es porque falten vocaciones, porque habiendo trabajo -cosa escasa siempre en nuestro país- y habiendo un porcentaje importante de personas que podíamos llamar cuidadoras …. no entiendo porqué no hay más. Lo cierto es que las escuelas y facultades exigen unos baremos normalmente muy altos para entrar, y es muy probable que el fracaso escolar sea también elevado -como es en todas las licenciaturas y diplomaturas-, por tanto, no entiendo que se hagan muchos numerus clausus cuando se necesita más personal sanitario.

La contrapartida es lo que podíamos llamar privatización encubierta de parte del sistema sanitario, que conlleva en muchos casos, fuertes exigencias -a veces, desproporcionadas- que hacen que el stress y el nerviosismo y hasta el aislamiento impida que esas personas tan importantes no puedan trabajar como se trabaja en todo el mundo cuando se hace bien, con la debida supervisión y acompañados, en la medida de lo posible. Total, que como siempre “ahorramos” en lo importante, en este caso, disponibilidad de personal sanitario; y sin embargo, malgastamos en tecnologías abrumadoras en los hospitales o hasta en la construcción -en mi humilde opinión, exagerada- de hospitales y centros sanitarios donde se concentran los enfermos de manera en mi opinión compleja, discutible y seguro, peligrosa. Porque yo me pregunto que si los cerdos concentrados en no sé que sitio de México han dado lugar a una epidemia de la gripe porcina o tipo A, porqué no los humanos, altamente concentrados en zonas donde una buena parte de los presentes está enfermo, no van a convertirse en un lugar de contagio y de peligro excesivo, cuando lo que se busca es curar. Paradojas de un sistema sanitario todavía excesivamente tecnologizado y poco humano, poco humano, poco humano. ¡Cuanto tenemos todavía que aprender!.

Tengo que decir que cuando voy a un hospital me siento aterrorizado e indefenso, y no es por paranoia, sino porque se siente, se respira un aire que no es como el de la calle, y mucho menos como el del medio rural. Ya no digo el medio natural, porque en realidad eso de natural es casi imposible de encontrar. Más que construcciones y tecnologías necesitamos personas, profesionales que les guste lo que hacen, que sean personas y que te traten como personas. Ese es el problema, y no que uno de ellos se haya equivocado, que ahora ya no tiene remedio.

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *