Vivimos una sociedad de total despilfarro, donde no sólo los arreglos, las reparaciones son tal vez hasta más caras que la compra nuevamente del objeto averiado, sino que además, ese objeto no sirve para nada, más que para polucionar. Y este es el gran problema. No sólo consumimos excesiva y desaforadamente, impulsados por un sistema que necesita vender “como sea”, sino que además, ese mismo sistema productivo y explotador, despilfarrador, utiliza materiales prácticamente irrecuperables o reciclables. Al final, uno se siente casi culpable de no saber que hacer con el “artefacto” que se le ha estropeado …… intentando hacerlo funcionar. Ya sabemos que la potencialidad de transmisión de culpabilidad de este sistema, no tiene límites. Ayer fuí con uno de esos artefactos a ver si me lo arreglaban. Me costó llegar -estaba en un mal sitio para aparcar-, por fín, aparqué ….. me bajé, entré en la tienda -no había nadie más que una señora-, hice la consulta e inmediatamente la señora me dijo que me iba a costar más el arreglo que uno nuevo. Y tengo que decir que para mí el arreglo era una cosa mínima.

¿Para cuando materiales totalmente reciclables? ¿Para cuando te venderán artefactos de los que cuando se estropeen se haga cargo la misma empresa para reciclarlos, o más que vender, te los alquilarán y luego los repondrán?

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