Me acerqué dos días a las llamadas rebajas … sin mucho ánimo, como está parece ser casi todo el mundo. Las dos veces había poca gente, me refiero en términos relativos. Algunos sitios que a los diez días de rebajas están vacíos, sin embargo mostraban una gran variedad y aunque habían puesto lo de “nueva temporada”, está claro que no tenían buena salida para sus productos, cosa que en otros años era más fluída. Bueno, el año pasado ya me pareció algo parecido a este. Según los entendidos, las rebajas eran bastante buenas, pero la desconfianza también. Por ejemplo, oí varias veces en boca de otras personas, que habían rebajado mucho, pero suponían, porque habían puesto unos precios más altos inicialmente, indicándolo de instituciones comerciales que tenían “mejor fama”. Al final, uno de los días, e indirectamente, me compré una cosita, pero mirando mucho lo que compraba y lo que costaba. Supongo que mi resistencia a desembolsar el dinero, tiene mucho que ver con lo que pasa en el país. Lo cierto es que la mayoría de la gente tiene una “despensa” de ropa “congelada” que ahora puede utilizar, y pocas cosas les parecen suficientemente atractivas para comprar. Los únicos que parece que compran “lo que pueden” son jóvenes. Claro que eso también dependerá de lo que los padres “les suelten”, porque la mayoría de ellos no ingresan nada. Total, que las rebajas no estaban muy bien, o mejor dicho, nosotros no estábamos para rebajas.

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