Hay dos “antes” que me preocupan: uno, el antes de empezar un proyecto, el nerviosismo a que me somete mi forma de ser -parezco un actor antes del estreno-, aumentando la tensión y surgiendo ideas de última hora que muchas veces complementan o completan el planteamiento inicial; el segundo “antes” es antes del big bang. No me gusta que el big bang se considere el comienzo de todo. No “me interesa” como argumento para casi nada.

Pero hay muchos antes. Mucha gente vive en “el antes”, pero vive casi continuamente, se ha quedado en un momento y se le acabó el carbón. Muchos de nosotros, la mayoría, estamos continuamente refiriéndonos comparativamente a un antes, y casi siempre lo hacemos pensando que en el antes encontramos algo mejor que en el hoy, cosa que casi siempre es discutible. El antes se idealiza y finalmente demoniza el presente y el futuro. Mala cosa. Porque aunque si es cierto que algunas cosas van a peor, el balance es muy positivo, sobre todo, porque ahora incorporamos más racionalidad en nuestros procesos de decisión.

Según nos vamos haciendo mayores, buscamos más referencias en el antes. Yo suelo decir en clase, comparativamente, “hace veinte años …..”. No sé porqué, aunque si sabría explicarlo, pero siempre tiendo a pensar en veinte años antes, tal vez porque es un tiempo suficiente para denotar los cambios. Claro que no lo utilizo de forma ventajosa para el antes, pocas veces tiene ventajas el antes en mis esquemas comparativos. Lo cierto es que “quedarse en el antes” es un sufrimiento.

Pero también nos encontramos al revés, con que el antes se convierte en “impresentable” en comparación con el hoy. Y lo cierto es que en este partido, el antes nunca ganaría, a pesar de los miedos -en formato, peligros- que vemos en todas las esquinas del globo. No cambiaría el antes por el hoy, ni por lo que se puede prever que se avecina. No hay color, entre otras cosas. Las opciones son ahora mayores, mucho mayores, aunque las amenazas también. Y es que oportunidades y amenazas compiten por el mismo espacio. Si hay muchas, es de unas y de otras, y si hay pocas ….. también.

Ex-ante es una expresión “muy económica”. Como contrapeso al “ex-post”. Es interesante, y hay que agradecerlo a los anglosajones que nos han reintroducido en nuestras lenguas maternas que curiosamente no son las de sus idiomas. Y no sigo.

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