En la alegría, nos precipitamos. En la tristeza, parece como si quisiéramos compartirla. Hay que luchar internamente contra las dos tendencias a decantarnos hacia adelante, prometiendo en el momento menos oportuno; o a compartir o profundizar en la tristeza también en el momento menos oportuno.

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.