Hay muchas razones para sentirse desolado. Por ejemplo, supongo que todos los que comentan el tiempo en televisión, los pronosticadores y toda la banda de metereología porque ahora han pronosticado que nos iba a caer una impresionante ….. “y se referían a Madrid”, lo he visto. Y hasta hoy a las cuatro de la tarde, nada de nada. Es más por la mañana ha hecho una mañana estupenda, hasta con sol. Se entienden sus previsiones porque la vez anterior fueron acusados de no adelantar los acontecimientos. Total para una nevada de nada. Pero Madrid se ahoga enseguida. Cuando caen un par de gotas de agua, se inunda todo; cuando nieva, es una hecatombre. Y parece que no existiera más que Madrid. Los del tiempo dicen que va a nevar, cuando creen que lo va a hacer en Madrid, porque en este momento todo el norte del país está nevado, y eso no es noticia. Como tampoco es noticia que el invierno de Galicia haya sido espectacularmente invierno, y que haya llovido lo que no había llovido en años; ni tampoco que los vientos huracanados del temporal anterior, algunos de casi o más de 200 km. por hora mantuvieron a una buena parte de la población del norte de galicia incomunicada, pero totalmente. Es decir, sin electricidad, sin teléfono, y no sé cuantas cosas más. Sin electricidad ya no funciona casi nada; y sin teléfono que les voy a decir a uds. Hasta los móviles necesitan de la electricidad para recargarse ….. o sea que se pasaron días incomunicados …. como si estuvieran de huelga general revolucionaria, pero sin huelga.

Desolado estoy yo ahora que la invasión de spam me ha dejado de ver como objetivo. Durante varios meses, parecía que todo el spam del mundo se colgaba en forma de comentario en mi weblog, en este, claro. De pronto, lo han dejado, y ahora que ya me había acostumbrado a hacer limpieza de spam todos los días y todas las veces que me conectaba, de pronto me quedo como desolado, porque la página de comentarios aparecen sólo acompañadas de los comentarios habituales de los lectores. Es otra desolación.

Yo también sigo en las desolaciones, con la “pérdida” de mis cursos cuatrimestrales. Esta ya acostumbrado al ritmo de los cursos, y de pronto, “se fini”. Es cierto que sigo yendo a la facultad y tengo la suerte de que cada vez que me encuentro con un grupo de alumnos de este cuatrimestre, es casi una fiesta. Una fiesta agradabílisima, como la que da la confianza que hemos adquirido, pero no puedo sentir en el fondo de mi corazón, una cierta pena, que más que pena, porque las cosas han funcionado bien y todos estamos contentos, es el vacío que de pronto tengo que cubrir con un cambio casi radical de actividades. Es cierto también que tengo muchas cosas que hacer y las estoy haciendo, pero es que se “han convertido en parte de mi alma”, como dice el bolero “ya nada me conforma, si tú no estás aquí”.

En fin, sobran desolaciones, pero es claro que tenemos muchas formas de sentirnos desolados. ¡Qué complejos somos! ¿verdad?

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2 comentarios en «Desolaciones»

  1. Me parece bien lo que dices pero hay veces que nos sentimos desolados sin razón, el hombre es a veces la criatura más estúpida que existe,porque, cuando no tiene problemas, le falta tiempo para buscárselos. Casi siempre en estas situaciones son la monotonía y la ausencia de preocupaciones serias los causantes de que estemos continuamente entrando en nuestra mente para deshacer los problemas y para recomponerlos poco después. Nos complicamos la vida porque queremos, nos gusta, y no somos conscientes de que viviríamos más años y mejor si no tuviéramos esa actitud, pero es como si lo necesitáramos. Hay que tener en cuenta respecto a este término que hay dos verbos que se escriben igual –asolar- pero que son distintos porque proceden de étimologías diferentes. Del término sol ha derivado asolar con el significado de `secar, agostar´; así, nos encontramos con frases como: “La política hidráulica del Gobierno pretende luchar contra la sequía que asola España”. Por el contrario, el mismo verbo se ha formado a partir del sustantivo suelo, por lo que, aquí, asolar significa `destruir completamente un lugar´. Estos dos significados nos acercan a un sentimiento parecido, cómo nos sentimos: secos o destruidos, bueno es sólo una anécdota sobre la desolación y el sentimiento.

  2. Ya aludía yo a la desolación “sinrazón”, a aquella que sin “una razón explícita” surge en nuestro cuerpo-mente y de pronto, todos los problemas se acentúan y las oportunidades se desvanecen. Habrá expertos que sepan de las causas, pero nosotros mismos, cuando estamos ahí, nos cuesta trabajo verlas, aún estado casi seguros de que “verlas” sería el principio de dejar de tenerlas. Pero ….. en el fondo, tal vez estar desolado es como estar sin tierra, perder las raíces, o que estás se hagan frágiles o que temamos por eso, por nuestra fragilidad estructural. ¿Cómo podemos seguir creciendo cuando nos sentimos con bases poco firmes? Por eso, esas etapas hay que tomarlas como descanso normal, descanso que nos vendrá muy bien en otras etapas del ciclo vital. Aceptarlas y hasta disfrutarlas, porque también estar desolado puede ser una buena plataforma para no estarlo, o hasta para sentir un aprendizaje más de la vida.

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