¿Valores? … ¿Ética? ….¿Responsabilidad Social? ….

Hacia principios de los noventa empezaron las cosas y se han ido disparando y a veces, disparatando. Primero analizaremos de qué estamos hablando y por qué se han producido y después veremos algunos aspectos deseables y otros no tan deseables de los programas de Reputación y Responsabilidad Social Corporativa.
Siempre ha habido una preocupación en el sistema empresarial y productivo por la ética, la ética profesional, la ética de los negocios, la ética de ……. De alguna forma eso tiene sus orígenes en aquella “edad media” en que se hablaba del “precio justo” y todas esas cosas, actualizado por la globalización, pero siguiendo en manos de “iglesias”. Una idea que sirve para compensar, revestir el muñeco y darle otro tono.
Sin embargo, en los noventa descubrimos en la práctica algo muy importante y tremendamente operativo. Algo que ya se había vislumbrado en otras épocas –no me voy a remontar a Confucio o a Sócrates, pero podría- con reiteración, pero que habíamos olvidado con tanta facilidad como proclamábamos su interés y su moda. El papel de los valores . Claro que ahí había muchas formas de abordarlos, para simplificar el discurso me situaré en dos formatos de valores, uno claramente dominante y reproductor de forma ampliada de lo existente y otro especialmente interesante y funcional y a la vez socialmente comprensivo y necesario e innovador, en la medida en que suponía “extraer una verdad nueva de un saber antiguo”, que dice el proverbio.
Empezaremos por este último, que es el que se redescubre a finales de los ochenta y principios de los noventa del siglo pasado. La idea de valores como un sistema cultural interno que se proyecta en el exterior y da fe de lo qué y cómo queremos hacer las cosas, de nuestras prioridades, como un todo coherente y especialmente necesario tanto para la proyección empresarial hacia el cliente, como en su introyección para fortalecer los vínculos y la cohesión y el sentido estratégico de las acciones de los empleados y del conjunto de la organización. Empiezan a aparecer al principio “pioneros” de los valores como soporte estratégico del horizonte del Proyecto empresarial. La primera vez que una empresa grande se atreve con ese planteamiento y lo hace de forma integrada, aprovechando su re-constitución, es el famoso proyecto BT del dios Pan . Aquí los valores era un sistema coherente y correspondiente con un horizonte y unos objetivos estratégicos y marcaban las formas, unas formas culturales integradas que intentaban asegurar a los stakeholders como se iban a hacer las cosas; y conciliar y aglutinar a las personas y grupos internos con que formas querían llegar a ilusionarlos y hacer negocios.
Sólo puedo decir que llegué a BT a que me contaran su proyecto dos días después de haberlo lanzado y me sorprendí desde el primer momento del grado de implicación social que tenían los integrantes de la organización desde las recepcionistas hasta los que distribuían los famosos “breaks” ingleses hasta, por supuesto, sus directivos. El sistema de valores “integraba” al colectivo y lo proyectaba hacia fuera, le daba un “valor añadido” social, valga la redundancia, que podía también ser plasmado y utilizado en campañas ad hoc que singularizasen la “epopeya” emprendida. Porque algo tiene de epopeya ….. el horizonte y los valores son “heroicos” en el sentido de innovadores, de proyectivos, de ejemplificadores, de mito básico, pero al tiempo de filosofía profunda que nos “engancha” en el “carro del progreso” y hasta en el desarrollo social y sustentable. Si hacemos las cosas así y son coherentes y básicamente están bien hechas y procuramos seguir haciéndolas igual de bien o hasta mejor, ¿por qué no vamos a difundir lo que hacemos y cómo lo hacemos? ¿por qué no lo podemos hacer consciente para que las personas que tienen que conseguirlos, los nuestros, se sientan arropados por un horizonte y una manera de hacer y de ser?. Tiene sentido y buen sentido hacerlo así.
Por desgracia, pocos fueron los que siguieron la estela del proyecto de BT, y sin embargo, muchos los que la pusieron de moda y la destrozaron, cambiando su sentido y su importancia estratégica. Véamos.
De ahí ha salido lo que llamo “posición dominante”, que ha “vulgarizado” y “clericalizado” los valores y los ha compuesto como algo que hay que tener, porque sino, “no estamos a la moda”, pero que sólo es una relación de cosas eternamente repetidas o una relación incoherente, que genera confusión más que ilusión y participación. Muchas empresas han concebido los valores como una relación de intereses ……; otras los han concebido como aquello que querríamos ser, pero que no somos ni seremos aunque lo proclamemos una y mil veces ; otros lo han incorporado en su lenguaje …y hasta otros los han convertido en competencias “actitudinales” o “genérico-estratégicas”, que pretenden cambiar y homogeneizar a las personas para que sean como robots que responden a actitudes y “se alinean”. Vamos, una especie de “lavado de cerebro”.
Este fue el primer desarrollo: por una parte, empresas que introducían una nueva manera de ver las cosas, una forma coherente de trabajarlas y de dar motivación y sentido a las acciones y los objetivos emprendidos; y por otra, otras muchas, que “seguían la moda” y, ¡cómo no!, introducían los valores en sus “estrategias burocráticas de planificación” “para no ser menos”. A un lado, empresas que partían de sí mismas, y “encontraban” valores en su cultura y acción estratégicas y las proclamaban como propias; y al otro, otras empresas que añadían “ideologías” o creencias en su publicidad y proyección a clientes y stakeholders, pero que no vivían más que superficialmente los valores como un reto a alcanzar, más propio de sueños (“visiones” y “misiones”) que de realidades empresariales. Al final, los consultores se aprovecharon del pastel como siempre y no pongo ejemplos de grandes y medianas empresas españolas porque la relación sería demasiado extensa, y, además, se dice “el pecado pero no el pecador”, cada cual ya se identificará en la medida en que le toque.
Bueno, pues el tema ha ido a más …… lo que eran valores en los noventa se ha instrumentalizado como Reputación -¡qué palabrón más feo, hasta suena mal!- y en paralelo como Responsabilidad Social Corporativa. Primero habían intervenido las creencias y las ideologías y se había ido dejando de lado la realidad, lo que somos, para movernos en el “deber ser” proyectivo, en lo singularmente formal; ahora la proyección social, la marca, la imagen, el marketing, la “fidelización” –otro gran “acierto”(sic) de significados-, la alineación –¿o “alineación”?-, …. acentúan sobremanera esta moda, y le confieren “virtualidad” –muy propia de los tiempos- y “globalidad” –“siempre hay un roto para un descosido”- en su camino hacia la gloria de los logos y marcas.
¿Las empresas con “reputación” pueden superar sus contradicciones propias del sistema globalizado? Con dificultades las pueden compensar con programas de propaganda de este tono, porque lo cierto es que hay que producir más rápido y más barato, y para eso es muy difícil no recaer en formatos que creíamos propios del siglo XIX y de los procesos explotadores y alienantes donde mujeres y niños –y también, hombres- eran radicalmente utilizados para reducir los costes y aumentar los márgenes de beneficio. ¿Cómo hacer coherente la “reputación” corporativa con el tipo alto de crecimiento del beneficio que exige el inversor y los mercados de valores, y con la necesidad de expansión a mayor ritmo que los otros? ¿Cómo evitar esa gran contradicción? Tarea difícil que da pábulo a nuestras formas superficiales de propaganda, que en parte pueden evitar las consecuencias de nuestra obligada práctica social. That´s the question.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

2 comentarios en «¿Valores? … ¿Ética? ….¿Responsabilidad Social? ….»

  1. Hace ya unos meses que me pidieron un artículo para un libro sobre el tema de la Responsabilidad Social Corporativa. Al principio, me pareció que no tenía sentido que yo, que no soy muy partidario y no me dejo engañar por el marketing del asunto, hiciera un artículo. No encontraba la manera de «meterle el diente». Por fín encontré el hueco y quedé bastante satisfecho del resultado, por supuesto bastante crítico. Hace unos dos meses pregunté al coordinador del libro que era lo que pasaba con el libro, y me dijo que mi artículo había tenido dificultades para sobrevivir para ser publicado, porque «no gustaba demasiado». La empresa que lo financia está lógicamente a favor del RSC. No sé si finalmente se arrepentirán de publicarlo, en fin, igual sencillamente es un problema de imprenta y yo estoy aquí haciendo elecubraciones mentales. Desde luego, seguro que mi artículo era el único o casi el único que criticaba abiertamente las prácticas de la RSC. Ya veremos.

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