Investigar es como vivir, es revivir. Como todo, cuando se conoce, es no sólo más cercano, sino más motivante. Investigar le motiva a cualquiera, estoy seguro. De hecho, la vida es una investigación, una búsqueda continuas. Ser investigador -y profesor- es un privilegio, un gran privilegio. Investigar para conocer, y sobre todo, para cambiar y mejorar la vida de todos nosotros, es un privilegio, un privilegio prometéico, que en el fondo nos distingue de los animales, que buscan, pero no investigan. Investigar es comprender, es interpretar, es acercarse a los problemas con formas sintéticas que constituyen buenas aproximaciones sobre la complejidad de lo real.

Pero …….

Se necesita un ambiente para investigar. El ambiente lo puede crear uno mismo, solo en su despacho o laboratorio, pero no es lo mismo que compartir. ¿Para qué sirve la investigación si no es compartiéndola con alguien? ¿Es que cuando lleguemos a algo novedoso, no vamos a ir inmediatamente a comunicárselo al mundo? La investigación es social, se hace socialmente, y se hace más maravillosa en grupo y en sociedad.

Por eso, es tan importante como somos, y también en que ambiente nos movemos. El cómo somos depende de nuestra ambición, de nuestro egoismo, de nuestra capacidad de dar. Si somos más dadores, será más satisfactoria, pero tal vez menos rentable. Si somos más egoistas puede ser muy rentable, importándonos poco lo que pase después con lo que descubrimos. El como es el ambiente en que nos desenvolvemos es también decisivo. Una investigación excesivamente especializada es más difícil y no te permite fácilmente una comunicación con otros, compartirla, recrearla a través de la palabra y el diálogo: una investigación de especialistas puede ser muy dura para el individuo aislado y para los equipos que se forman para abordarla. Una investigación más compleja, que interactúe, que tenga su sentido precisamente en lograr el “sentido de las cosas”, contribuirá a generar espacios de conocimiento, de intercambios, de vida entrelazada, y de mayor generación de ideas, hipótesis, tesis, modelos, métodos y teorías.

En España, en general, estamos en el primer escalón de este proceso. Tenemos buenos investigadores especialistas, normalmente al frente de equipos de trabajo bastante jerarquizados, y que obtienen buenos resultados, pero en mi opinión más pobres de lo que podría ser si se planteasen las cosas de otro modo. Sin embargo, ese es un escalón más -no es que yo sea un determinista convencido, pero conviene saber que es antes y que es después-, un escalón que tendremos que subir, que algunos equipos ya están empezando a poner un pié en él, y que poco a poco irá forjando grupos y redes de trabajo que permitirán dar un salto significativo a la investigación, a sus formas y a sus resultados. En general, este paso no se ha dado todavía. Y es preciso ayudar a dar ese pasito, que parece fácil, pero no lo es.

Ya hace años, a mediados de los noventa, idee un método para desarrollar la investigación como innovación. Se publicó un artículo con dos versiones en dos publicaciones diferentes; he propuesto programas en mi universidad; pero no he tenido mucho eco. Es indudable que las cosas tienden a su conservación y reproducción y que cuesta ponerse en marcha en programas de innovación de la investigación, pero pensando en el paso de lo individual o de equipo hacia el grupo de trabajo operativo, estoy totalmente seguro de que vale la pena. Los procesos cambiarían substancialmente produciendo mucha más satisfacción y desarrollo personal y humano; los resultados se multiplicarían por dos o tres o tal vez más; la productividad y eficiencia de los programas daría saltos espectaculares; y todo en poco tiempo. Pero tal vez el sistema de investigación todavía no está suficientemente maduro para pedirle que dé un salto, que por cierto va también retrasado en la mayoría de los países, donde se siguen despilfarrando recursos, por no hacer las cosas grupal y socialmente.

Habrá que esperar. Es una pena, pero mientras tanto un euro puesto en investigación seguirá dando lo que da, menos de la décima parte en resultados. Así es difícil aumentar la financiación, a no ser que se trate de intereses muy concretos, como es la guerra o la defensa o el control social o monopolista. Al final, esos investigadores están al servicio de un código menos ético del que necesitarían para sentirse bien consigo mismos y con la humanidad, para quiénes trabajamos.

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2 comentarios en «Investigación»

  1. A mi me da mucha pena que se destrocen o malutilicen recursos, en este caso para investigar, y se haga bajo pautas poco eficientes. No es tan fácil abrirse a formatos más cooperativos, y aprender de los dos planos: del plano interno, trabajando mejor con tu grupo; y del externo, sabiendo colaborar más con aquellos para los que finalmente haces las cosas y trabajas (¿les podemos llamar “tus clientes”?, porque no). Esto es lo que pretendían mis programas, que los recursos se multiplicasen, porque se llegase a innovar en el plano organizativo.

  2. Y lo siguen pretendiendo, porque cada vez que tengo una oportunidad lo vuelvo a proponer …… pero no sé si será que no sé “venderme” bien o que si otras cosas, pero lo cierto es que no he conseguido la confianza debida en estos temas, para poner en marcha un buen grupo piloto que me permita contrastar y hacer evidencia de que lo que hago con estos grupos -o mejor, lo que podría hacer- es muy bueno para su satisfacción, para su eficacia, para su eficiencia, para su capacidad de cooperar y de colaborar, y en definitiva, para desarrollarse como seres humanos.

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