A propósito de un mediocre (1)

Todos tenemos momentos mediocres, y momentos normales, y hasta un poco menos. Pero la gran mayoría no nos merecemos el término mediocres cuando habla alguien de nosotros. Somos profesionales, intentamos mejorar, y a veces lo conseguimos, otras no lo conseguimos y seguimos intentándolo, a veces somos muy críticos y destructores, pero otras somos plácidos, comprensivos y razonadores. Nos gusta nuestra profesión, nos sirve para vivir y aprendemos de ella. Nos gusta contar lo que aprendemos a otros, comentarla, hasta ofrecerles oportunidades que nosotros vemos y que vamos a emprender. Somos gente normal, no somos mediocres.

Pero quería hablar de una subespecie de seres humanos, que como todas las plagas tiende a extenderse -aunque siempre ha estado muy presente- y que no denunciamos lo suficiente, a no ser en charlas privadas o de café. De los auténticos mediocres, que se merecen el apelativo por combinar mediocridad, con ambición, con envidia, con «trepismo», con poder, …. Esos son los que nos molestan, porque nos dan reflejo de la poca igualdad de oportunidades que existe en el país. Y hay lugares en que esa especie se ha extendido. Todavía no llega a ser un brote endémico, pero es ya muy importante.

Como es un tema de reflexión, voy a hacer ahora una introducción al tema, basándome en un caso, y intentaré hacer una serie, basándome en mi propia experiencia. Me aproximaré al mediocre a partir de mi propia experiencia con mediocres, que no son muchos, pero pueden servirnos como guía para profundizar sobre el tema. Si trato este tema es porque en buena medida el estado de la innovación en un país está en relación proporcional inversa con la densidad relativa de mediocres instalados en sus instituciones, organizaciones y empresas.

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Mediocre

He tropezado con muchos mediocres en mi vida …… y últimamente, he tenido que soportar a uno que ha llegado a importunarme mucho, haciendo mi trabajo menos placentero de lo que normalmente es. Se apropió de diseños e ideas, aplicándolos de manera vulgar y «trapalleira», convirtiéndolas en «lo de siempre» y finalmente desplazándome de mi rol en el programa. Es lo que yo llamo la tiranía de los mediocres -ambiciosos, claro-. Empezaré por lo que entiendo por tales.

Mediocres o medianías son aquellos que siéndolo en sus respectivas profesiones, es decir, siendo del montón y no aportando prácticamente nada a los demás a lo largo de años y años, se encaminan, debido a una extrema ambición, a ubicarse en puestos de responsabilidad media o media-alta o alta, porque saben que no son nada profesionalmente, pero sus aspiraciones ambiciosas les llevan a utilizar el plano político, el grupúsculo religioso o de otro tipo o bien la fidelidad y el sometimiento llevados a sus últimas consecuencias -posición dependiente que se justifica en la «fidelidad» al jefe o a la institución o a ambas- para alcanzar aquellas metas que sería imposible si profundizaran sobre su profesión que, en el fondo -hay que decirlo todo- no les gusta.

Ya se sabe que te acaba gustando aquello que realmente conoces y practicas; si lo conoces superficialmente -por falta de dedicación, por vaguería o por otras razones poco confesables-, nunca acabas queriendo lo que en principio «te tenía que dar de comer», y en consecuencia, nunca «te realizas» en tu profesión -en la medida, en que realizarse es posible, y por supuesto, no hablo de realizaciones totales, sino parciales, pequeñas satisfacciones cotidianas-.

En definitiva, los mediocres nunca han hecho bien las cosas en su profesión. Por eso, buscan otras vías -menos «legales», en el sentido brasileño del término- para obtener y materializar su vida y sus ambiciones. Claro que al no existir una ambición profesional bien fundada y justificada, sino más bien una ambición económica y/o de poder, no tienen buenas bases o fundamentos o raíces, ya que no buscan el perfeccionamiento de lo que saben, sino el dinero y/o el poder que les puede dar la jerarquía que consiguen, dejando de lado lo que podían saber, y dedicándose a lo que saben hacer, que es trepar y fidelizar y asegurar los espacios de trepa.

Bien, pues la vida te lleva a encontrarte con más de un ejemplar de este tipo. Gente muy frustrada, si no fuera porque son ladrones de aquellos que trabajan y algo saben, y que disfrutan usurpando a los que piensan y aprenden, lo que ellos nunca podrían tener. Es más suelen despreciar ese conocimiento, con frases vulgares o irónicas. He visto muchos en mi vida, y a algunos de ellos los he tenido que soportar en algunos de esos tramos vitales.

Tengo que decir que también me he relacionado con personas maravillosas, muchas más, a su vez objeto de las usurpaciones o de los peloteos. Menos mal que aunque hay más de los que debiera, no todos somos así.

El mediocre es un tipo muy peligroso, porque tiene algunas de las características del alexithimico, y sus sentimientos no están forjados, porque sus fundamentos y raíces tampoco lo están, sólo los utiliza para subir y aferrarse. Este tipo de personaje se ha intensificado en la sociedad en los últimos tiempos, porque los llamados líderes sociales y/o políticos lo son mucho menos que lo eran en otras épocas, son líderes más light y eso hace que su posición yóica sea débil y necesiten mucho más de personajes mediocres que les digan lo buenos que son, cuando ni su propia pareja estaría dispuesta a hacerlo. Esto, por imitación, se extiende a otros niveles de la sociedad y se reproduce ampliamente.

En definitiva, mediocres son los que se agarran a la cola del león, y no se sueltan, ni aún con los saltos en carrera del león. Se van petrificando en la estructura corporea del león y al tiempo que se adhieren, lo van fosilizando y acartonando. Son como vampiros, se dedican a sorberle la sangre, pero sobre todo, obtienen sus recursos más bien del mundo de los «cabezas de ratón» que saben y les gusta lo que hacen, y no soportan la «lealtad» debida, pero están dispuestos a dar lo que saben. Es decir, necesitan pocas compensaciones, porque ya tienen su gran compensación que es que su trabajo les gusta, se realizan en él, lo pasan de miedo, y para qué van a dedicar tiempo a «triquiñuelas» propias de desocupados y mediocres. De todo esto ya hablé en extenso en mi libro «Innovando ….» (1999), en su primer capítulo y en el quinto.

España es un país de leones petrificados, de leones como los del Congreso, de hierro fundido, de leones sin vida. En otro de mis artículos a ese fenómeno le ha llamado «monopolismo», en definitiva, mediocridad, «cutrez». La mediocridad en este país tiene muchos orígenes, pero sólo citaré para no hacer muy complejo el discurso, el sistema educativo que facilita títulos con «poco esfuerzo» y la religión dominante, que favorece que la gente no destaque, para no llamar la atención y «producir escándalo». Por eso es el país por excelencia para «no ser profeta en tu tierra». Seguro que hay muchos otros factores culturales, sociales, económicos y hasta políticos que expliquen la mediocridad dominante y super-presente en todas las esferas, pero me conformo con esos dos agentes provocadores de la mediocridad nacional. Habrá otros que investiguen o ensayen mejor que yo sobre el tema, del cual no quiero ser erudito, bastante tengo con aguantarlos.

Un ejemplo

Mediocre, para poner un ejemplo que se entienda es el presidente saliente de los U.S.A. Los que tienen como lengua madre el inglés dicen que habla muy mal su propio idioma, con errores sintácticos constantes; que yo sepa no ejerció mucho su carrera de abogado y hasta partiendo de una familia super-asentada, cometió más de un error imperdonable; fue un mal estudiante, poco concentrado en lo que hacía; y hasta parece que no le gusta ser presidente, porque recuerdo en el documental de Michael Moore de 9/11 como se ocultaba ante el tema de las torres gemelas. En fin, un personajillo.

Pues ya me dirán Uds. …. ha estado ocho años al frente del imperio, y lo ha dejado para «desear no volver más por allí», al menos, yo. Y ha fomentado todas las mediocridades habidas y por haber, aunque es claro que seguro que ha salido fortalecido económicamente, él y su familia. Y no me digan que no ha hecho todas las «trampas» posibles para llegar, para mantenerse y hasta para salir …. con esa lluvia de millones a la banca y otras empresas sin igual en la historia de su nación-estado.

Un personajillo

Pues de ese tipo de calaña hablo. Y no es un rara avis precisamente, un prototipo social cada vez es más abundante. En un país tan «lleno» de poder y posición social como el nuestro, donde hasta para conseguir empleo tienen que enchufarlo familiares o amigos, no es de extrañar encontrarse en cada esquina con personajes de este tipo.

Bueno, pues yo he tenido que encontrarme con un personaje así en mi penúltimo gran programa. Ha sido horrible, lo he visto venir, pero era lo mismo, estaba bien respaldado por sus grupúsculos, religioso, por un lado y político, por otro, y «lo veía venir», pero no podía hacer nada más que aguantarlo hasta que lograse la expropiación indecente en que ha caído.

Personaje de más de cuarenta años, profesor de universidad de segundo nivel, todavía sin tesis doctoral y dudo que alguna vez la presente, a no ser que tenga a un tribunal controlado por sus artimañas, sin conocimiento de su materia -después, se supone, de muchos años-, obeso a más no poder, poco preparado,…… pero bien adaptado al poder político, por una parte, y al poder religioso, por otra. Un ser incombustible, tragadalbas, siempre cerca del poder que lo ilumina, fiel a sí mismo, a todas con quién manda. Vamos, lo que se conoce como un impresentable en términos de su propio partido.

No ha podido hacerme mucho daño, pero si se lo ha hecho al programa y a las instituciones que participan en él -estratégicamente, claro, porque han perdido la oportunidad de innovar en sus respectivas áreas y consolidar un modelo de programa que les hubiera reportado prestigio y sobre todo, la honra de hacer las cosas mejor de cómo las hacen- y sobre todo, ha perjudicado a su país y a su comunidad.

Pero eso a él le importa realmente poco, y aprovechando los miedos y el conservadurismo y reaccionarismo propio de las instituciones, ha convertido un programa innovador en un programa de tercera categoría, de los que se hacen desde siempre, y que ya hace mucho eran considerados deficientes. Se ha agarrado al programa, le ha quitado la sangre, y ahora es una «merde» fosilizada que ya no sirve más que para sus intereses.

Intenté que no fuera así de muchas maneras, aconsejándole oralmente, por escrito, dándole ejemplos, y ni siquiera un último intento ofreciéndole gratuitamente una reorientación metodológica del programa, ha servido para nada. Lo sabía, pero en mi espíritu de ayudar siempre, de ayudar siempre a aquellos con quienes trabajo o para quién trabajo, no podía hacer más que eso, dejar una especie de testamento que al menos sirva de: a) conciencia sobre lo que hay que hacer y es posible hacer; y b) una denuncia de por qué las cosas van como van. No sirvió para nada este último esfuerzo.

Oportunidad

Claro que el programa, precisamente por pasar de «lo bien hecho» a «lo de siempre», me ha ayudado a aprender y a consolidar ciertos planteamientos, de los que escribiré en abundancia, olvidándome del mediocre que se irá pudriendo en su ataúd de ambiciones. Porque finalmente hasta los mediocres pueden ser un buen punto de partida para aprender, y en ellos puede haber la oportunidad de ver cosas que no habías visto previamente. Es todo cuestión de actitud. No es la primera vez que me pasa.

El mediocre tiene la práctica de que en poco tiempo, todo lo bueno a su alrededor, desaparece y hasta se deja de hacer o se convierte en cenizas burocráticas. Es una pena, pero entra dentro de los desatinos y de los pasos atrás que es necesario dar para que volvamos a dar pasos adelante, de lo que yo he dado en llamar inhibiciones, aunque también digo que de las inhibiciones se pueden extraer las sublimaciones que nos permiten continuar en los caminos de la mar.

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Como no se puede perder el sentido del humor, ahí tenemos a los Python

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

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