Me interesa Confucio no sólo porque sus acciones están impregnadas de un sentimiento grupal hacia los demás, y se fundamentan en hacer las cosas de la manera más eficiente, sino porque es práctico, es un pensamiento que tiene sus raíces en su propia experiencia, una experiencia bien trabajada. Confucio es muy desconocido por nuestro pensamiento occidental. Por ejemplo, no se estudia en una facultad como la de ciencias políticas, cuando sus planteamiento de gobierno coherente, práctico y eficiente, tendrían que ser al menos repasados. Estudiamos, sin embargo, a Maquiavelo, que sin duda nos ofrece una idea más cercana a nuestros comportamientos culturales dominantes, pero añade poco sobre como mejorarlos, sino más bien sobre cómo hacerlos más eficientes, es decir, acentuarlos. Llevo recomendando a Confucio desde hace mucho tiempo, pero está claro que no sólo es una cuestión de leer, sino de vivir y sentir otras formas culturales, de las cuales estamos muy alejados. Nuestras formas de vida tienen poco que ver con las que impregnaron y conformaban el mundo de Confucio o de sus antecedentes o descendientes. Eso está claro, pero siempre digo que se aprende de lo diferente, sobre todo, de lo que es diferente, porque las soluciones que se han dado en culturas diferentes, al ser interiorizadas y comprendidas, no sólo tienden a modificar nuestra cultura, enriqueciéndola, sino que normalmente son producto de muchos siglos de experiencia, que ahora nosotros tenemos la suerte de poder utilizarlas de manera diferente, pero parecida al original, descubriendo así nuevos caminos de innovación.

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Confucio es el gran olvidado. Mejor dicho, no ha sido casi nunca utilizado como input en nuestra cultura. No es algo exótico, no es algo sólo diferente, es una especie de “wishfull thinking” a lo chino que funciona bien: los dirigentes están en la base de la pirámide, y miran hacia arriba, para los administrados. Son “seres superiores”. utilizando su terminología por supuesto desfasada, pero están al servicio de los demás y en función de su bienestar.

Estoy seguro que la práctica del confucionismo en China está favoreciendo la aparición continua de emprendedores, que nadie parecía esperar, excepto los que conocían algo su cultura, que podría pasar. ¿Cómo van a ser empresarios los chinos después de tantos años de Mao? El pueblo chino es básicamente productivo y comercial, y tiene una características peculiar en los países tempranamente agrícolas, es emprendedor, y Confucio aporta una especie de guía del lider, del emprendedor, del alto funcionario, del responsable, … una guía para hacer el bien, para ayudar, pero hacerlo prácticamente, sin darle muchas vueltas teóricas. Por eso digo que puede tener que ver con las formas tan anglosajonas de reducir la contradicción entre el pensar y el hacer: he hecho lo que pienso, pienso sobre lo que he hecho, y puedo salir del circulo vicioso de culpabilidad en que nos movemos los continentales, donde parece que pensar y hacer está distante y por tanto, si no conseguimos llegar nos produce insatisfacción, aún habiendo hecho mucho; y nos “acusamos” de ineficiencia, y en nuestra latitud, de “culpa”, que tendremos que pagar con el cese correspondiente. El miedo al cese y no la iniciativa de la dimisión, altera nuestro equilibrio emocional y dificulta los resultados.

En fin, habría mucho que hablar sobre todo esto, y no sé si será del todo el ámbito correcto para hacerlo. Me perdonarán mis disquisiciones. Entiendo que se justifican por su practicidad y por su novedad. Confucio para nosotros es una novedad, aunque su pensamiento y sobre todo su acción inunde y casi configure una parte significativa de la cultura china.

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3 comentarios en «Prácticos»

  1. Hay un pequeño relato chino que me gusta particularmente que dice que si van dos hombres, cada uno a un lado del camino llevando un pan cada y ellos se encuentran y cambian los panes, cada uno seguirá con un pan; pero si van dos hombres cada uno a un lado del camino llevando una idea cada y ellos se encuentran y cambian las ideas cada uno seguirá con dos ideas. A mí me parece que si el pensador siguiera un poco con la historia aparecerían dos hombres, uno con una semilla de trigo y otro con una idea y ellos seguirían con una plantación de trigo y muchas ideas de qué hacer con ella. Me parece que esa es la esencia del pensamiento de Confucio, que no estamos solos en el camino. Pese a que algunos hagan hincapié por llevar sólo el pan, cada uno de nosotros tiene algo importante que compartir.

  2. Ciertamente Confucio es un autor que no estudiamos en la Universidad, pero es que la universidad no es en absoluta práctica. La filosofía tiene como una de sus objetivos primodridales la búsqueda de la felicidad del ser humano, y las reflexiones de muchos filósofos incluido Confucio nos aportan consejos prácticos que pueden aliviar nuestros problemas. La filosofía es una inagotable fuente de sabiduría, capaz de inspirarnos todos los días.

    En un famoso texto de Epicuro, otro autor importante que tu citas otras veces, nos dice: “La palabra del filósofo no vale nada si ésta no remedia ningún sufrimiento del hombre. Porque así como no es útil la medicina si no suprime las enfermedades del cuerpo, tampoco es útil la filosofía si no suprime los sufrimientos del alma”.
    Epicuro nos quiere hacer ve lo práctico de la filosofía.

    Pero hay otros filósofos cuyos consejos también apoyan la practicidad de esta materia para resolver los problemas a los que nos enfrentamos cada día. Aristóteles decía que el alma es deseo (orexis)de saber. La vida es también praxis, acción. Y, como el ser humano es tanto deseo de saber como deseo de praxis, un saber que no sirva para nada no interesa nada. Todo saber sirve para mucho. Quizá no de una manera inmediata, pero si en nuestra vida.
    Cuando pensamos:
    ¿por qué vivir?,
    ¿por qué trabajar?
    ¿Qué es lo que pretendo?
    ¿Qué sentido tiene todo esto?
    ¿A dónde va mi vida?
    ¿A dónde puede ir?
    Sólo el pensamiento filosófico puede responder a la pregunta por el sentido del vivir. Y tanto Confucio, como Epicuro, Aristóteles, nos pueden ayudar a mejorar ese sentido práctico que necesitamos los seres humanos y compartir nuetras acciones internas y externas con los demás para dar más sentido a nuestra vida.

  3. Estoy básicamente en línea contigo. Es más lo estoy con «tus autores», que son de los que no me torturan, entre otras cosas porque todos tienen un toque práctico y un sentido de la vida que favorece a los demás y volcado hacia los demás. Qué decir de Aristóteles, el gran «filósofo científico», o que decir de Epicuro, tantas veces citado en este blog, y no digamos de Confucio, con su sentido social y de la gobernación tan práctico y al tiempo tan profundamente humano. Aunque en todos los casos es preciso «revisarlos» a la luz de la sociedad de hoy, aplicarlos miméticamente sería olvidar lo que es el pensamiento, el cual casi no tiene sentido si no es oportuno, y nacido de una necesidad social.

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