Experiencia y escritura

“Pienso que el escritor verdadero es aquél que escribe sobre lo que ha vivido”. Coherente con sus novelas y relatos, llenos de vida y de experiencia, de sentimientos, de sentidos y de pasiones. Jorge Amado es poco conocido en nuestras tierras, y es una pena. Claro que visitar Salvador también contribuye a reconocer a un buen escritor como él, y en su defecto, leer alguna de sus novelas es como re-visitar Salvador de Bahía.

Quería resaltar que uno debe ser uno mismo, y no hablar de lo que no ha vivido. Pasar la escritura por la experiencia es darle consistencia, convertirla en algo casi vivo.

Entradas relacionadas

2 comentarios en «Experiencia y escritura»

  1. Tu pensamiento sobre el verdadero escritor coincide con una frase que pertenece a Marguarite Youcenar y se encuentra en la novela “Memorias de Adriano”: “La vida me enseñó los libros”.

    Leer y escribir libros sin vivir es sin duda un acto vacío y carente de significación. A medida que se vive se percata uno de las diferencias que se establecen en la realidad literaria y en la realidad cotidiana. Quizá una buena parte de lo que denominamos literatura, sobre todo la fantástica, surge la mayoría de las veces de experiencias vivenciales.
    Nuestra vida esta conectada la mayoría de las veces con “algo” que sobrepasa la lógica, a ese algo lo llamamos magia, azar… Muchos autores utilizan esa realidad, que muchas veces se nos escapa, que convierte al amor y los sueños en matáfora,a los demonios en ángeles…para escribir sus novelas, pero pienso que es necesario vivir las vicisitudes propias de esa realidad para comprender muchos personajes, los creados por nosostros y los ya existentes en la literatura.

    Paulo Freire ha escrito: “La lectura del universo antecede a la lectura de la palabra y por eso la anterior lectura de ésta no puede `prescindir de la continua lectura de aquel. Lenguaje y realidad están unidos dinámicamente. La compresión del texto que se obtiene por la lectura crítica implica la percepción de las relaciones entre el texto y el contexto”. Todo esto nos hace pensar por tanto, que la escritura no es un acto fortuito, muchos menos es una actividad para el ocio de fin de semana. Ningún texto es inocente, todos tienen implícito una lectura del mundo, una observación escrita de esos momentos cruciales (o insignificantes) que a cualquiera le toca vivir, nos representa.
    El peregrinaje personal que se realiza en cualquier escrito, novela, poema, responde a motivaciones y experiencias la mayoría de las veces vividas intensamente. Saber transmitirlas es lo que nos hace sentirnos más cerca del autor.

  2. Escribir es como un “imbuirse”, a cada paso hacia una mayor involucración, es como si nos adentráramos en un universo, en un cosmos enriquecido, variado, que sugiere nuevas cosas y oportunidades, y en ese sentido escribir se asemeja a un vicio, porque su dinámica nos adentra más y más en el objeto y en la dependencia de él.

    Voy a poner un ejemplo, tal vez extremo, que se me ha ocurrido “al biés”, sobre la marcha. Si escribes el título de una entrada o de un artículo, te cuesta mucho trabajo escribir el artículo, y es difícil no desviarse de´lo que es el título. Sin embargo, si tienes una idea general, te pones a escribir y luego, reorganizas lo escrito o lo revisas y al final pones un título, te sientes más libre, “más libre de teorías” y te lanzas a la “experiencia y espontáneidad” y esos menores límites de principio, hacen mas gratificante el escrito y sientes cuando lo haces …. que a pesar de meterte en lo complejo y no tener “titulo” o precisamente por eso, vives una experiencia más gratificante, y me atrevería a decir que más eficaz para comunicar, tal vez no lo que querías inicialmente plasmar a través del título que ponías antes de nada, pero sí de las ideas que querías transmitir. Ese proceso de ensimismamiento con la libertad temática favorece sin duda el resultado y la satisfacción del proceso.

    Hace tiempo que he puesto en prioridad tirarse a la piscina de lo que sea, y no poner demasiadas trabas a los comienzos. Es así que cuando “te encargan” un trabajo para un tema determinado, te cuesta más -porque ya tiene el título- que si tú, a partir de tu propia evolución, deglutes un artículo que fue cobrando forma a partir de tus experiencias profesionales.

    Vivir escribiendo es también una forma de sentir la libertad de lo que expresas, sin trabas. Ya llegará posteriormente el momento de “ver los límites” de lo real, los condicionantes. Y ya veremos como los rodeamos, sin evitarlos. Si primeramente tenemos en cuenta los prejuicios, los condicionantes, las barreras,…. es más que probable que al final no hagamos nada que nos convenza, y el mismo resultado será poco convincente. Se nota cuando un pintor o un músico componen “de encargo”, no es lo mismo que cuando les han pagado o subvencionado sus obras. Es un problema de sentir la libertad fluir por la interacción de las neuronas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *