Estos días he acabado dándole vueltas y hasta refunfuñando sobre la pérdida de libertad.

Les cuento: estos días estuvieron en mi casa la familia de mi hija mayor, y uno de esos días nos acercamos a Faunia. No llevé ni bufanda ni gorro y después de entrar en sitios tropicales y salir al frio invierno, y así, entrar y salir de diversos conjuntos temáticos, noté casi inmediatamente, que carraspeaba y cuando llegué a casa, había cogido una afonía, que al día siguiente era casi mudez y todavía me dura, aunque algo mitigada, tal vez por el cansancio del virus …. que también se cansarán de tanta fiesta.

Total, que el primer día me traté tomando paracetamol, y unas pastillas para la garganta. Pero la cosa no mejoraba y noté que estaba como febril, aunque sin fiebre. Entonces, me dije, voy a comprar unos antibióticos, que me digan en la farmacia cual puede ser más oportuno, porque tenía uno, pero mi hija me advirtió que estaba caducado -lo cierto es que llevo años sin necesitarlos, y si puedo evitarlos, los evito, pero mi voz es un bien de los más preciados de mi ser, de ella dependo para todo-. Me fui a una farmacia con el medicamento caducado y le dije a la farmaceutica que me diese otro más al día. Inmediatamente me corrigió y me dijo que no se podían vender antibióticos, a no ser con receta. Mi primera reacción fue de pensar si los antibióticos eran drogas, e inmediatamente me di cuenta que a no ser que estuviera muy mal informado no eran drogas y no servían para hacerlas. Total, que como no era una farmacia a la que yo vaya habitualmente, me fui a la mía habitual, donde me reiteraron que no se podían vender antibióticos sin receta y que la causa era que la gente se los tomaba a espuertas y se automedicaba. La mujer se le notaba frustrada, porque no entendía, igual que yo, la medida, y además, afectaba -supongo- a sus niveles de ingresos, al reducir la libertad de compra.

Lo he pensado y no cabe duda, todo es un conjunto de intereses, nuevamente unidos, contra la libertad. Te venden coches, claro, y hasta te incitan a comprarlos, que corren a más de doscientos kilometros por hora, y luego has de conformarte con ir a paso de besugo por las autopistas, ¿a paso de besugo?, pienso que todavía menos. Todo es para que los que no corren o los que están acojonados o son unos burros conduciendo, no vean pasar a otro por su lado como una exhalación y en su inacción se sientan alterados. Y dicen que es para protegernos de nosotros mismos. Pero bueno, ¿eso es libertad o paternalismo fascista interesado?. Pues mucho peor con los antibióticos. Yo pensé que es el estado de bienestar el que quiere ahorrar en la factura de los medicamentos, que los médicos necesitan que los pacientes vayan a las consultas de medicina general, y que los farmacéuticos no tienen el poder suficiente en estos momentos. Es inadmisible que yo no pueda comprar libremente en un mercado libre. Soy mayor de edad, soy una persona responsable, y necesito un producto, que no me venden si no voy al médico, sólo para que me dé una receta. Una de las farmacéuticas me dijo, si no tiene tiempo, vaya a urgencias y allí se lo recetan. Y yo me pregunto, ¿para que tenemos que tener las urgencias presionadas por pacientes que no son de urgencias por una chorrada de norma de un estado sobreprotector que una vez más se ha pasado?. Aquí los beneficiados son los médicos y el sentido de autoridad; en el caso del automóvil se beneficia a las aseguradoras -que debían de pagar directamente el coste de la policía de tráfico, tan a su servicio- y a los que son un obstáculo en la carretera, porque circulan a velocidades tan lentas y con tanta incertidumbre que siempre acaban creando problemas indirectos, y a veces directos.

Ya sé que lo que afirmo no es políticamente correcto, y me importa un pito que no lo sea, porque desde el famoso 11 S estamos cada vez peor con persecuciones a la libertad individual constantes, incorporándolas un día sí y otro también a la cotidianeidad de nuestra vida. Y no les quiero hablar de los aeropuertos, porque entonces no acabaría nunca.

La libertad no sólo es una palabra que hay que usar en las conmemoraciones enfatizándola, sino que se compone de pequeñas libertades que son las que cada vez nos reducen más, haciendo que todos tendamos a la homogeneidad y podamos ser mejor controlados. Lo saben muy bien en U.S.A., porque lo han vivido más intensamento, pero aquí se nos está colando continuamente por la puerta de atrás. Sin anunciar y sin explicar, o dando explicaciones como esas que tan frecuentemente se oyen en un aeropuerto ante el retraso de un avión: “el avión tal saldrá con una demora de tanto porque llegó tarde de su destino”. Para llorar.

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3 comentarios en «Libertad»

  1. Lo de los medicamentos es de risa, que la gente se automedica es claro!
    pero que por poner unas ciertas trabas la gente deje de hacerlo con medicamentos para pasarse a el anis, o pegamentos plasticos no es algo muy alejado de la realidad, otr cosa es que el antibiotico esta testeado para que usted se automedique con toda seguridad..
    como en los aviones no suba usted al avion con las tijeras pequeñas esas de cortar las uñas pero si se pide una botellita de vino y la revienta a una azafata en la cabeza a 10 mil metros de altura menos mal que no tenia las tijeras a mano!
    Esto son ejemplos radicales para refutar las normas que recortan las libertdes como que si fuese matematica la relacion entre esta y la seguridad, ahi veo la clave,en que da igual si sirven realmente o no, lo que importa es que parezca que se preocupan por su seguridad.
    Un saludo

  2. En los avones otra que se me ocurre es lo de los tipicos dossiers estos de seguridad aerea, con los pasos a seguir en una emergencia, que es posible que sea util en muchas urgencias en el aire pero seguro que es mas la ilusion de seguridad que presentan que la real que tienen.

  3. Estoy prácticamente de acuerdo con todo, Roberto, pero no en el tema de los medicamentos. No sé si coincidirás conmigo en que el Estado ha de guardar cierto papel de “educador social”, pero en este caso me parece vital. Biológicamente se está demostrando que el ser humano es cada vez más inmune al efecto de los medicamentos, y ello ha de alterarse. El problema de la automedicación es muy serio en cuanto a antibióticos se refiere, así que no veo mal en exigir al ciudadano una visita al médico de vez en cuando.

    Un saludo.

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