EXPERIENCIAS, EXPERIENCIAS, …..

“La experiencia es madre de la ciencia” Dicho anónimo

Finales de noviembre de 2006. Ya estamos en otoño. Llevamos dos meses de curso, es más o menos el ecuador del primer cuatrimestre.

Nuestro trabajo como profesores realmente empezó cuando terminó el curso anterior. En ese momento, analizamos lo que había funcionado bien y lo que no lo había hecho tan bien. Nos pusimos en el lugar de los alumnos, leímos con detenimiento sus aprendizajes y sus análisis sobre cómo habían ido las cosas, pero sobre todo, ellos nos hicieron ver directa o indirectamente lo que mejor funcionaba. Lo hemos contrastado con nuestra propia experiencia y conocimiento, ha sido un primer ensayo de revisión, para luego en septiembre volver y plantearnos el nuevo curso .

Ahí ha empezado otra vez nuestro trabajo, en el tejer y destejer de aproximarse a un buen resultado, a un resultado satisfactorio para todos, para ellos como alumnos –que el próximo curso serán otros, pero al tiempo serán parecidos- y para nosotros, porque no hay nada más aburrido que repetirse y repetirse y repetirse, y todos los años tenemos que aprender para mejorar y cambiar. Es cierto que cada curso es distinto, pero también es cierto que si no somos científicos y analizamos lo que ha pasado, el curso por costumbre puede llevar a repeticiones no queridas. Todos los cursos, justo al acabar, hay que saber analizar y pararse, estudiar y empezar a postular nuevos proyectos para el curso siguiente.

Pasamos los meses de verano participando en talleres, en cursos, en un Encuentro que organizamos como GIF2006 en Aranjuez , a finales de junio. No hemos perdido el contacto con nuestra realidad profesional. Nos hemos enriquecido del intercambio de experiencias con diversos profesionales con los que nos hemos encontrado en estos meses. Y después de unos días de descanso, retomamos la actividad a finales de agosto, re-planificando nuestros cursos, reuniéndonos con los integrantes del Grupo de Innovación para nuevos proyectos y para compartir lo que hemos aprendido .

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Hemos aprovechado bien el mes de septiembre para prepararnos y “recargar las pilas”: hemos recuperado y actualizado nuestra memoria, además nuestras “neuronas” están más activas, más vivas. También hemos aprovechado para hacernos alguna “reparación” médica que teníamos pendiente. Por fin, una semana antes de empezar teníamos revisado nuestro plan de trabajo, nos marcábamos objetivos, determinábamos los ritmos y los requisitos y estábamos preparados para “tirarnos a la piscina” de un nuevo curso. Habíamos revisado concienzudamente todos nuestros pasos y ahora estábamos en un nuevo punto de partida. Ya todo estaba preparado para volver a empezar.

Los días anteriores sentimos más nerviosismo del normal, nos sentimos algo inquietos, a veces eso nos lleva a acordarnos de algo que se nos había olvidado, otras a escribir o recordar lo que nos queda todavía por hacer …. hay algo en el ambiente –en nosotros mismos- que nos inquieta. Lo nuevo siempre lo hace. Por otra parte, esperamos con ansiedad empezar , queremos empezar, sabemos que lo hemos pasado muy bien en el espacio de aprendizaje con los alumnos, nuestras experiencias nos acompañan. No es miedo lo que produce nuestro nerviosismo, sino sólo ese nerviosismo previo al día del estreno y que también dicen “sufrir” los actores. Hemos asistido a muchos estrenos, pero éste es otro estreno, nos reconforta pensar ¿por qué va a ser diferente?. Ese día hasta nos paramos más en elegir las ropas “adecuadas” (sic), queremos también dar una buena imagen.

Y por fin, llegamos al aula. Ahí las cosas empiezan a transformarse. Todo el mundo sabe que no es lo mismo pensar algo que luego ponerlo en práctica. La realidad siempre nos suele sorprender. El trabajo inicial –lo necesario para poder disponer de un espacio de aprendizaje interesante- es empezar por conocernos y desarrollar un cierto lenguaje común. Normalmente se empieza por una presentación del profesor y de la asignatura. Pero en vez de empezar discurseando y haciéndolo de esa forma casi tradicional, hemos pensado que es mejor que sean los alumnos los que hablen, diagnostiquen y al tiempo se conozcan –se conocen poco entre sí, demasiado poco-.
En cuanto han pasado quince minutos de “cortesía”, formamos grupos con los presentes, para que nos digan sobre sus realidades, experiencias y expectativas, y sobre todo, es una buena disculpa y además, útil, para que se empiecen a conocer. Sabemos que un espacio de aprendizaje entre desconocidos, es frío, sin vida. El aprendizaje requiere el calor de sentirse acompañado. Los alumnos están sorprendidos y al mismo tiempo, encantados, porque no esperaban más que oír lo que se va a hacer en el curso y tomar nota de la bibliografía que han de trabajar y de cómo les van a evaluar, al tiempo que se hace un resumen de lo que se va a estudiar. Lo que sienten, aunque sea inconscientemente, es que se les tiene en cuenta, que es importante su opinión, que la clase empieza por ellos, que son protagonistas, o pueden serlo .

De la sorpresa inicial, han pasado fácilmente a la tarea propuesta
–luego cuando el profesor lea en su despacho los resultados, será muy placentero porque expresan sentido común, y profundidad, es decir, saben de lo que hablan, eso ya lo sabíamos antes, por eso lo habíamos propuesto, pero esto lo confirma, una vez más, que si a un grupo de personas se les permite ser maduras, lo son – y están enfrascados en ella, quieren demostrar lo que son y lo que saben, y mientras tanto, empezamos a conocernos, empiezan a conocerse, fundamento de cualquier espacio de aprendizaje, conocerse haciendo, conocerse compartiendo, conocerse “comiendo un kilo de sal juntos”, como dicen los ingleses, conocerse analizando y proponiendo , conocerse haciendo memoria y pensando sobre donde estamos y adonde queremos ir, qué hemos hecho hasta ahora –memoria-, que nos ha gustado, que no nos ha gustado y que nos gustaría encontrar .

El profesor no ha condicionado a los grupos, les ha dejado libertad plena para intercambiar análisis y conocimientos, es el primer paso para que se conozcan y para que empiecen a vislumbrar como van a trabajar. Después de poner en común lo que han trabajado, se les pone una tarea, un esfuerzo ya el primer día de clase, para que el próximo día, vengan preparados y todos podamos intercambiar conocimientos sobre lo que hemos visto o sabemos –es otra práctica algo diferente, leer y conocer antes de opinar, venir preparados para participar en un discurso de todos-. Y se les anuncia que la semana siguiente se hablará de lo que va a ser el curso, dando tiempo así a que se incorporen todos, si es posible. Pero antes de que se les diga cual es el plan de trabajo que vamos a seguir, nuestros objetivos, nuestros métodos y nuestros por qués, ya están viviendo que las cosas van a ser diferentes, lo descubren haciendo, más que a partir de la palabra. La palabra sencillamente refrendará lo que ya han vivido.

Termina esa primera clase y uno se siente bien, ahora está muy tranquilo, ya no hay inquietud, otra vez se cumple que todo va a depender de cómo se planteen las cosas y sobre todo, del ejemplo , de cómo se viven. Algunos alumnos confiesan días después en sus blogs que en ese momento se sienten expectantes y hasta cierto punto esperanzados con lo que empiezan a vivir. Todavía tienen dudas –lógicas, pues su experiencia les dice que eso no es lo común-, pero empiezan a percibir formas cambiantes a su alrededor. Algo se mueve. ¿Eppur se muove?.

Recuerden, hace unas horas estábamos nerviosos, tensos, podemos pasar así una buena parte del curso, con tensiones y conflictos en el aula, es cuestión de cómo planteamos las cosas. Todo está preparado socialmente para que el aula sea un lugar de contradicciones, sólo tenemos que recordar como son las aulas, con un “conflicto” latente entre profesor y alumno que se enfrentan . Pero sabemos que en dialéctica, lo más difícil es que después del conflicto tesis-antítesis, llegar a una síntesis, difícil, difícil.

Un aula tensa no es un buen espacio de aprendizaje. Sobre todo, si nos planteamos las cosas desde el grupo de trabajo, la cooperación y a partir de ella, el desarrollo del yo individual de cada alumno. Este tipo de planteamiento es lo que nos lleva a tener esa primera clase, que reduce las tensiones, los miedos, favorece el conocimiento y su crecimiento, y permite que las personas se acerquen a un espacio común. Las tensiones se van a reducir al mínimo posible, no tendrán cabida en este tipo de aprendizaje . Si tendrán cabida retos sucesivos, objetivos sucesivos, siempre posibles, siempre alcanzables con esfuerzo, lo que irá haciendo crecer al individuo, a cada grupo y al conjunto del aula. Se actuará por aproximaciones sucesivas, siguiendo principios propios de la metodología científica y del sentido común. Ah, y todo esto puede estar planificado, es decir, podemos generar escenarios, basados en otras experiencias anteriores, que nos permitirán “adelantarnos” y saber combinar reto y respuesta . Porque no tendría sentido proponer objetivos muy difíciles que sólo algunos pudieran alcanzar. El reto tiene que estar en consonancia con la respuesta posible, porque sino reduce la motivación y hace imposible el reconocimiento. En última instancia, pretendemos que el nivel medio de la clase dé un salto importante.

Volvamos a noviembre, casi finales de noviembre, han pasado menos de dos meses desde que empezamos. Los grupos ya se autoorganizan en la mayoría de su trabajo, pero el profesor sigue aportándoles nuevos elementos metodológicos que poco a poco irán probando, para que desarrollen autonomía y libertad y capacidad de autodesarrollo en su proceso hacia el conocimiento . Ya han superado la fase de documentación, se les ve llenos de información, de lecturas, de temas compartidos, de búsquedas, de encuentros con el conocimiento, de cierto enamoramiento del objeto de investigación y estudio , y también se les ve más ágiles en sus relaciones y hasta empiezan a pensar en términos de todos, no sólo de ellos mismos y de los grupos en los que trabajan.

Ahora están intentando organizar la documentación, han encontrado ya hipótesis para su trabajo de investigación-aprendizaje; ya han empiezan a saber y comprender sobre el objeto que están investigando-aprendiendo; también están inmersos en darle sentido global a lo que estudian, encontrar el papel que juega en el conjunto, en profundizar sobre la teoría que engloba lo que analizan e intentan explicar; igualmente han pensado que experimentos, qué prácticas pueden realizar para acercarse personalmente a la realidad que estudian –no todo pueden ser libros y artículos-. En fin, están enfrascados e ilusionados con su trabajo. Después de dos meses, no sólo han avanzado en su trabajo, y están aprendiendo, sino que han comprendido de que va todo esto y cual es el sentido de lo que están haciendo. Ellos mismos lo están construyendo; es su trabajo y su realización personal y grupal. Empiezan a funcionar como grupos autónomos, libres, independientes de la batuta del profesor, pero en el horizonte que todos estamos buscando, aprender haciendo en grupo .

Además, sus relaciones e intercambios están cambiando, y en cierta medida, sus comportamientos se han hecho más cooperativos, más participativos, más respetuosos con el otro, más comprometidos y responsables, y poco a poco más prácticamente democráticos. Han introyectado que ellos son los responsables de su propio aprendizaje, y eso les llena de identidad y al tiempo, les permite entender qué esfuerzo supone aprender y que sentido tiene compartir e intercambiar lo aprendido. Las cosas, en muy poco tiempo –dieciocho horas de aula, tan solo- han variado hacia posiciones más integradoras, de mayor competencia profesional –no de lucha, sino de competencia conseguida con esfuerzo-. Están en un momento para empezar a proponerse proyectos a partir de su propio esfuerzo. Pronto se acercarán y hablaremos sobre cosas que quieren hacer, diferentes de las que ya están viviendo.

Y …. el aula está llena, todos los que han aceptado explícitamente el reto están ahí trabajando, unos con otros. Nadie toma lista de asistentes, y sin embargo, están ahí, porque están motivados, interesados, porque es su propio futuro, ellos son los protagonistas. Y el profesor, les ayuda, les aporta cosas nuevas, sobre todo, formas más complejas de trabajo, metodológicas, que inmediatamente incorporan a su aprendizaje y las ponen en práctica; también les ayuda a dar sentido a algunas cosas dispersas, o a sintetizar o contrastar teóricamente sus experiencias. Pero es más un soporte, un apoyo, una referencia. Se preocupa sobre todo de la metodología, del setting metodológico (véase el anexo IV sobre el nuevo papel del profesor-facilitador en el aula).

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Todo lo contado hasta aquí son experiencias, actuales, casi inmediatas, vividas todas las semanas. Es mi experiencia de este comienzo de cuatrimestre, sólo el comienzo y algo de lo inmediato. He empezado por ahí porque eso es lo que hay en este libro, experiencias, vivencias, problemas, y algunas soluciones. Por supuesto, experiencias trabajadas sistemáticamente, que han salido de una planificación docente seria, de una vocación y de una mejora continua, y también de muchos errores, convertidos en oportunidades y en nuevos intentos.

Este es un libro nacido del esfuerzo, de la dedicación, de la vocación, de la aventura, de eso que se dice: “intentar hacer las cosas bien”, de los errores, de las dificultades y críticas, de la búsqueda incesante, de una investigación inconsciente, hecha consciente, de sufrimientos y de satisfacciones, de tantas cosas.

Es un libro de experiencias, de nuestras experiencias, de nuestras pobres experiencias como profesores de una universidad de la que somos parte, que sufrimos e idealizamos. Si, es un libro de experiencias, de relatos sistemáticos sobre lo que hacemos y nos proponemos hacer, sobre algunos de nuestros sueños y proyectos, y sobre realidades, lo que finalmente vivimos. La realidad siempre nos sorprende en una parte del sueño, y tantas veces nos sorprende, nos inquieta, nos induce, nos motiva, ……. Este es un libro de realidades, con mucho sentido práctico, de la realidad; de realidades que serán otras cuando se lean de las que nosotros vivimos, pero que también servirán para mostrar nuestros caminos. También es un libro sincero, no tememos exponernos a la crítica, nos hacemos transparentes sobre lo que hacemos y lo que queremos, sobre lo que nos gustaría y lo que es.

Es un libro que nace de un sueño: que nos acerquemos a la idea que tenemos de lo que tendría que ser la generalidad de la praxis docente en la universidad. Nosotros lo estamos intentando, quizás solo acertemos parcialmente, pero mostramos lo que hacemos para que pueda ser imitado, con la esperanza no tanto de lograr una reproducción, como de lograr que lo que ahora aportamos “se nos devuelva mejorado”.

Porque …. sobre todo, nos atrevemos en nuestras experiencias porque queremos aprender. Es un mundo fabuloso germinar en nosotros la semilla de algo que nos asombra y que al tiempo puede inquietarnos, pero que disfrutamos. Y nuestra intención es generar espacios para aprendizaje. Este es un libro grupal, un libro hecho por las aportaciones y experiencias de cada uno, pero dentro de un lenguaje común que todos los días hemos ido construyendo. También es una respuesta a la indignación inicial ante las inhibiciones y límites. Nuestra respuesta es sublimar esas dificultades y convertirlas en oportunidades, atreviéndonos a hacer y sobre todo, a mostrar cosas que hacemos para superar las limitaciones de un espacio de aprendizaje en que nos movemos.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

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