¡Qué pena unas infraestructuras tan buenas (vías, estaciones, todo) y tan poco utilizadas! Una pena, se nota que a Renfe no le ha debido costar, sino a los bolsillos de los españoles. Estuve más de cuarenta minutos en la estación y no pasó ningún tren, ni de pasajeros ni de mercancías. Durante el viaje, sólo nos cruzamos con dos trenes …. de pasajeros. Y me pregunto, como es posible no utilizar más los trenes, sobre todo, de mercancías, cuando seguro que podrían ser muchísimo más baratos que el transporte por carretera. Y no tiene contestación. Es sólo la inutilidad de un monopolio. Seguro.

Me acordé de la terminal 4 y de Iberia. De cómo cada vez más se nota su monopolio y su incapacidad para organizar, propia de lo que es, un monopolio. Pero “se lo hemos regalado” y ahora …. qué? teníamos un aeropuerto nuevo, y lo hace viejo siendo nuevo. Pues lo mismo, aquí infraestructuras costosísimas que no se utilizan. ¿Cómo es posible? Pues eso, monopolios. ¡Qué pena! ¿Cómo es que vamos a innovar, si lo que hacemos y tenemos lo mal utilizamos? ¿Es posible innovar de esa forma? Desmoraliza al que ha hecho las cosas bien, ¿qué pensarán los que construyeron las vías? ¿Qué pensarán los que participaron en el diseño y la construcción de la terminal 4? ¡Quién sabe! Igual están contentos y ya está, o tal vez puedan pensar que podrían servir para más sus diseños.

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Un comentario en «Más renfe»

  1. No puedo entenderlo. Unas buenas infraestructuras y qué mal utilizadas ….. me sorprende … luego se dice que no hay infraestructuras, que si tal que si cual. Recuerdo una época, los años ochenta, a mediados, en que nos invadieron las oficinas con ordenadores …. y qué pocos sabían utilizarlos. Es bien cierto que la invasión finalmente acabó con las máquinas de escribir y las secretarias -bueno, esto último tenía que haber terminado, pero no ha sido así, qué iba a hacer un grandísimo directivo sin una o dos o tres secretarias?-. Ahora ya utilizamos mejor los ordenatas, claro que sufrimos mucho, básicamente por culpa del Gran Hermano Microsoft, que nos tortura cada dos por tres o cada tres por cuatro y siempre. Ahora -teóricamente- nos lo hacemos todo nosotros solitos. Es ventajoso para algunas cosas, porque como dice mi amigo Fernando Ortega, “quién se lo va a hacer mejor que uno mismo”, pero también hemos perdido otras cosas …. más humanas, claro, pero somos más autónomos y eso siempre es de valorar, ¿o no?

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