“La inteligencia emocional puede tener grandes efectos sobre los factores críticos de éxito en una carrera profesional, como lo son:
· La toma de decisiones.
· El liderazgo.
· La comunicación.
· Las relaciones de trabajo en equipo.
· La lealtad de los clientes.
· La creatividad y la innovación”

Lo primero que he pensado es: cualquier cosa vale, si la ponemos en una relación amplia, en este caso de seis factores. No voy a indicar la fuente, porque para qué, en realidad, es una mala copia, si, es lo que tiene internet, todos pueden copiarse, sin saber finalmente donde estaba la idea original, si es que había idea, que muchas veces no la hay. Muchas veces sólo se trata de hacer una entrada, porque “lo exije el patrón o el guión”.

untitled.bmp

Aquí no hay ideas -desde luego, innovadoras-, sino tradicionales y en formato tradicional. Todo esto se encuadra en un artículo sobre creatividad empresarial, que se adorna con un gran cerebro lleno de gente, que se supone que son los trabajadores de la empresa-cerebro. ¡Qué bárbaro!

No vale la pena entrar en detalles, mejor no darle difusión, sólo utilizarlo como palanca para pensar.

¿Factores críticos de éxito en una carrera profesional? Y todo merced a la “inteligencia emocional”.

Fijémonos primero en el orden.

El primer factor es “la toma de decisiones”. Me pregunto que será eso, o que habrá entendido el autor cuando lo ha “copiado” o escrito por su cuenta. Y que diferencia puede haber entre “liderazgo” y toma de decisiones”, que no parece claro. Si el primero engloba la segunda o la segunda es otra cosa muy diferente. En fin, …… lo que sí está claro que lo primero es lo primero, es decir, lo primero es la jerarquía, hay que desenvolverse con jerarquía o ser jerarquía o poder tomar decisiones y liderar. Está clarísimo, primero los que mandan. Luego viene la comunicación, pero yo me pregunto qué tipo de comunicación, porque me temo que cuando habla de comunicación el supuesto autor se está refiriendo básicamente a “comunicar” de arriba abajo lo que quiere y que lo puedan comprender y poner en práctica. No se trata, sin duda, de intercomunicarse, sino de tener un “altavoz” o varios con los que se puedan enviar mensajes, como en “Metrópoli”. El cuarto factor de éxito es “las relaciones de trabajo en equipo”, frase ambigua donde las haya, pero que haciendo un gran esfuerzo de interpretación debe querer decir algo así como que el equipo mantenga unas relaciones buenas de trabajo y haga lo que se les ha dicho mediante “comunicación-altoparlantes”. Utiliza la palabra equipo, y no la palabra grupo, lo cual da idea de la jerarquía implícita en esa semántica. Los grupos son sin duda más horizontales, y aquí no se trata de ninguna horizontalidad, sino de una alta verticalidad.

Y ahora viene lo mejor, ¡ los clientes nos han de ser leales ! Pobrecitos, no sólo ponen el dinero para comprarnos, sino que han de demostrarnos su lealtad. Siguen las cosas al revés. Es el profesional el que debe forjarse una buena reputación, de hacer las cosas bien, de hacerlas más baratas que la competencia, de saber preguntarles a los clientes lo que quieren y lo que no quieren ……. pero aquí no se trata de eso, se trata de “someter” a los clientes, mediante la lealtad. La verdad es que si “la inteligencia emocional” sirve para eso también, yo tendería a pensar que es profundamente manipuladora de los seres humanos. ¿Sería por eso por lo que nunca me ha gustado ni la palabra, ni su promotor, ni la camada de impulsores?. Un nuevo formato de Paulov, que conlleva conseguir que los clientes nos sean leales.

Y ya cuando todo está así, tan claramente jerarquizado y orientado desde arriba, aparece “la innovación (sic) y la creatividad”. Bueno, la creatividad me la creo, porque se necesita mucha para llegar a pensar en un monstruo organizativo como el que pretenden mostrarnos, al menos para saber sortearlo con la menor pérdida de vidas posible. Pero ¿la innovación? Por supuesto la innovación es la “última de la fila”, pero además, no viene a cuento, es sólo para aparentar, ¿no les parece?.

1150643185_RSC180606.gif

Así vamos, así vamos, con organizaciones tan profundamente autoritarias, individualistas y “talentosas”, así vamos, así vamos. Espontáneamente me ha salido de mi interior: ¡ ave maría purísima ¡ y eso que hace mucho que no practico.

Entradas relacionadas

3 comentarios en «In-NO-vación»

  1. Aiixx… cuanto me/nos “queda” por aprender…

    Lo de ‘comunicación’ es lo más “bonito” del listado anterior (Ironías a parte: “lo más bonito” si se toma una interpretación del concepto prescindiendo del contexto).

    Tal vez… en realidad lo que el “autor” de esa acurada enumeración pretendía era que leyésemos cada una de los elementos de manera totalmente separada. Y quién sabe, tal vez el listado anterior pueda, incluso recibir otro tipo de “lectura” no tan pro “jerarquia-persusivista”. Todo es proponérselo. 😛 😉

    JE JE JE.

  2. Seguro que si, pero me “he aprovechado” de la oportunidad. Tengo la suerte de que es anónimo y, en principio, nadie se puede dar por atacado o molesto, ¿o muchos?, porque estoy seguro de que es muy representativo de lo que se dice continuamente por aquellos que sólo saben hacer relaciones exhaustivas -¿o más bien, nefandas?- que les gusta mucho a los que tienen que “leer” apresuradamente las cosas, y que lo que sorprende es que las sigan leyendo. Te agradezco tu comentario que introduce, aparte el humor, un toque de atención muy interesante.

  3. Gracias Roberto… porqué cada vez que leo un post de esta web pienso “el dia que, a mi juicio, discordemos se lo diré”. Aun no lo he conseguido!

    Y… autocriticándome (XD): he de reconocer que temo que, efectivamente, el “texto anónimo” -al igual que la mayoría de políticas de empresa o incluso de “políticas vitales” (no sé si existe la expresión pero creo que ya me entendeis)- se basa (sabe mal decirlo) en la interpretación que ha[s] dado.

    Y acabo como empezaba el post inicial:

    > Saludos 😉

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *