Siempre es bueno recordar los valores que impulsan el buen hacer y la innovación, sobre todo en ese aprender haciendo y mejorando en grupo. Hace tiempo definí lo que llamé la “columna vertebral”, algo así como una buena defensa.

Sabemos que sin una buena defensa, no tiene sentido la ofensiva. Saber precaverse y saber recuperar los frutos del conocimiento que pueden “servir” en cada momento, es el fundamento de poder avanzar.

Sentido, no perder el sentido es un valor que tendemos a perder, porque nos “enfrascamos” en la especialización que nos impide “ver el bosque”, y sin ver el conjunto del bosque, hay un punto en que nos “enfangamos” en la inutilidad de nuestro esfuerzo.

Respeto, valor central, ya aquí mencionado y referido, que nos vincula al otro, que nos permite vivir en sociedad, que nos permite la percepción del conocimiento del otro, y sus aportaciones, que nos hace demócratas y libres. No el respeto de iglesia y de fidelización extrema, de sumisión; sino el respeto al conocimiento, a los aportes, a lo que el otro hace también, a su intento continuo de “leer” en el rio de la vida.

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Y bajo la égida del sentido y del respeto, el duo inseparable responsabilidad-compromiso, lo que sería el camino de la responsabilidad hacia el compromiso. No primero el compromiso, no pidamos que la gente se comprometa sin saber lo que hace; dejemos que decida responsabilizarse, hacerse partícipe de su propio proyecto, y veremos como el compromiso con su trabajo, y con el de los otros surge casi espontáneamente. Sólo los dogmas piden compromiso sin mirar, sin saber, entonces, el compromiso nace de la creencia, y no del conocimiento. La misma práctica ha de llevarnos cada día más a sentirnos parte de un proyecto que no nos ha olvidado, sino que es parte también de nosotros. No necesitamos del proselitismo, sino del convencimiento que nace de la realización, del logro, del disfrute, del sentimiento de que los demás son y están en algo que nos une.

Esa es para mí el sistema de valores de una “buena defensa”, algo sobre el que se puede avanzar. Tengo que reconocer que cuando me lo planteé, pensé en términos de futbol, porque pocas veces las cosas sólo se construyen con Messis, Cruyfes y otros, si no existen Puyoles, Abigales y Yayás ……

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