Cuantas veces hemos dicho: ¿por qué darás tantas vueltas? y cuantas también: “vete directamente al grano”. ¿Endiosamos la línea recta? ¿será porque es más limpia, más nítida, más simple ….. o será porque no nos gustan las curvas? Pero eso no es tampoco verdad …. parece que muchas veces las curvas hasta pueden “ponernos”. Son bonitas las curvas, pueden llevarnos a muchos sitios, a muchos más sitios que la linea recta que más bien es una ficción, una gran mentira, algo imposible y que por eso lo buscamos tan insistentemente.

La línea recta “equivale”, es un decir, al famoso equilibrio en las ciencias sociales, otro mito que buscamos y que su encuentro puede hasta resultarnos pernicioso. ¡Qué sería del sistema capitalista dominante sin el estímulo de la inflación!, que le “da vidilla” y forja todo un entramado de relaciones de dominación social y política en su entorno. Necesitamos curvas como necesitamos desequilibrios. Se figuran que todos fuéramos siempre en línea recta, sin rectificar, podría ser difícil, sobre todo, yendo por la Gran Vía madrileña, chocaríamos repetidamente. ¡Qué belleza tienen las viradas o las trasluchadas de un velero en la mar! De una belleza sorprendente, tanto para el que las vive, por la recomposición y reorientación que producen, como para el que las ve, resulta como un juego, una revuelta para volver a empezar. Subimos a la montaña haciendo curvas, tendríamos que allanarlo todo, como se tiende a hacer con las autovías y autopistas, hasta que la sencillez de la conducción deriva en más accidentes, por despiste, por distracción, por cansancio de lo mismo. Caminar por una línea recta es aburrido, es cansado, es sólo para aquellos que evitan la aventura de vivir.

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Hay una gran curva cultural en mi tierra que se llama “retranca”. Con la globalización, parece que ahora la retranca la hay en todas las culturas, pero siento disentir, porque esa “curva” cultural cuando se ejerce socialmente evita los conflictos, evita las guerras terminales y las destrucciones, y mantiene un desiquilibrio relativamente estable, donde es difícil llegar a las manos. La retranca conduce a la mixtura, a la heterogeneidad, a las mezcla de culturas, y a la evitación de los males de “ser los elegidos” o ser “puros” o ser tales o cuales, profundamente diferenciados (sic) de los otros. La retranca es una curva cultural que nos permite caminar hacia la humanización de las relaciones. Los pueblos, no se sabe porqué, algunos pueblos, que llegaron más pronto a la agricultura, como forma culta de sobrevivir y vivir, que redujeron su machismo, precisamente conciliando intereses entre sexos en ese espacio agrícola e intensivo, esos pueblos saben lo que son las curvas, y saben lo que es la convivencia. Lo malo es que la historia de los que han dominado y siguen dominando sobre la faz de la tierra y de hombres-mujeres siguen siendo los mismos bárbaros que nunca han sabido cuando plantar, cuando cosechar y tener paciencia para esperar los frutos de un buen trabajo, sabiendo combinarse con esa tierra-madre que es básicamente curva e incierta,, y por eso más cierta, que esa recta que nos imponen.

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Un comentario en «¿En línea recta?»

  1. La tentación de la Certidumbre (la búsqueda enfermiza de la línea recta) solo satisface a aquellos que o bien creen que tienen las cosas muy bien atadas o los que creen que por buscar estas certezas la vida será solo un cálculo más en su favor.
    El amor, la vida y aprender (por lo poco que se) no entienden de líneas rectas, sino más bien de un rumbo, que incluso cuando sopla el viento en contra (puede ser sotavento?? soy un profundo desconocedor de estos temas) el barco es capaz de “zigzaguear” con el viento en contra y seguir avanzando hacia adelante, pero una cosa es el rumbo y otra la imposición de la recta como único rail para la conducta. El rumbo necesita de curvas, de caminos alternativos, de la red de la interconexión, de la espiral… sin embargo todo se formula en esta nuestra cultura en una incesante búsqueda de la recta como orden del discurso asequible, como economía del don (en tanto que recta proceso tipificado y jerárquico) , como negación de la posibilidad de la experiencia…frente a la tentación de la certeza (que decía Maturana) la responsabilidad y la confianza mutua.

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