Al finalizar la primera edición del Magister en Innovación y Gestión del Conocimiento, establecí un convenio con Capital Humano para la publicación de una serie de 5 artículos sobre teoría-documentación-innovación-recursos humanos; formé grupos de alumnos, de dos o tres, y se pusieron a trabajar sobre lo que ya hacían. Uno de esos alumnos era Sebastián Fraresso, de gran creatividad, de Córdoba, Argentina. Él inventó los diálogos entre Sócrates y Menexeos, basándose en mi modelo y metodología de innovación, que había aprendido. Sobre esa aportación que sigue pareciéndome singular, el año pasado publiqué parcialmente en la nueva revista “Observatorio de Recursos Humanos”, un artículo, que por cuestiones de espacio fue reducido a la mitad sobre libros y aportes documentales interesantes. El hecho de haberse publicado parcialmente mutilado, me permite ahora, unos meses después, publicarlo íntegro tal y como se configuró en la primavera de 2006. Sigue teniendo vigencia, en mi humilde opinión.

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A Jean Piaget le debemos los tres caracteres de una estructura básicos (“El estructuralismo”): totalidad e interdependencia, sistema de transformaciones y autorregulación. Un dinamizador ha de contemplarse como un todo, o una parte con un rol en el todo; es un sistema de transformaciones dinámico, donde los primeros resultados son comienzo de los segundos, y asi; y además, contiene un sistema de regulación y feed-back que permite la consistencia del modelo y su regeneración o autodesarrollo. Mis investigaciones y estudios y aplicaciones en organizaciones me han llevado a este decálogo de dinamizadores. Están ordenados segun su eficiencia y eficacia en los procesos de movilización de energías, y de reorganización y consistencia.

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Los recursos de investigación no son suficientes, pero no sólo es una cuestión de cantidad. Lo cierto es que no son suficientes, pero los que son, son poco eficientes, y yo diría que eso es lo grave, porque lo importante no es la cantidad, sino y sobre todo la calidad, la intención, las formas, los métodos, las competencias, la organización, la gestión. Y a estas cosas dedicamos muy poco de los recursos para investigación. Nos preocupamos de las cantidades, distribuidas entre especialidades, y entre aquellos que están situados por méritos propios entre los mejores; sin embargo, no nos preocupamos de los métodos, de las rutas innovadoras, de las formas de gestión eficiente, de la participación, de los grupos de trabajo, de la iniciativa con sistema de valores, de tantas y tantas cosas importantes que hacen que un investigador o un grupo de investigación sea excelente o no tenga ninguna posibilidad de serlo, o sólo por error.

Los investigadores son los primeros, en general, que dudan de que el aprendizaje de métodos y formas, de adecuadas orientaciones, de horizontes, de estrategias, de dirección, de participación, de motivación, ….. sean cosas importantes, y al final se introducen en un espacio especializado, donde el esfuerzo, sobre todo, personal, es impresionante en relación con los resultados obtenidos, y estos no son todo lo que pudieran. Tenemos que dedicar recursos a preparar a los investigadores, a preparar a los grupos y equipos de investigación, en crear y diseñar espacios de intercambio no sólo técnicos, sino entremezclados, heterogéneos, que permitan aprender de forma cruzada, del diferente, del que no está en el mismo campo, en el mismo cluster. Entre los que se mueven en una misma área o cluster, puede haber colaboración, pero muchas veces es difícil, ¿por qué? porque siempre existe una fuerte competencia implícita que induce a dificultades para aprender, porque la tensión no es la mejor forma de aprendizaje y de práctica.

En fin, se necesitan complementos a la investigación, lo que yo llamo saber investigar, o mejor ser innovador en la investigación, aplicar el modelo de innovación al mundo de la investigación, e inmediatamente nos encontraremos con una necesidad evidente de desarrollo de grupos y equipos de investigación y de los investigadores. Bueno, hace años me invitaron a una conferencia donde me permitieron hablar sobre este tema, y al final, hasta escribí un artículo. He paseado por muchos despachos oficiales para inducir a que se pusieran en marcha programas complementarios y paralelos para investigadores, innovación para investigadores, pero no he tenido éxito en mi vagabundeo. A todos les gusta, pero nadie se atreve, y al final, todo queda como está, y así seguiremos teniendo un alto coste y una inversión ineficiente. Vuelvo a repetir, no es problema de cantidad -aunque lo sea-, es problema de calidad.

Espero que se me entieda, porque aún habrá alguno que hablará de la calidad de la investigación, cuando lo que se trata es de la calidad de los procesos de investigación, y de los formatos de dirección y motivación que lleva implícitos un tipo de dirección propiamente innovadora. Bueno, pues ahí está el artículo de hace años, creo que vale la pena echarle un vistazo para aquellos que se sientan realmente interesados en cambiar nuestra eficiencia investigadora, tarea por supuesto a largo plazo, en un horizonte donde la paciencia y la constancia y el aprendizaje experimental nos ayudarán a encontrar el horizonte.

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Empecé en serio a principios de septiembre, cuatro meses y medio, 134 días. En ellos he logrado llegar a las cien aportaciones. Esto significa que cada cuatro días he aportado al weblog tres entradas, lo cual creo que no está nada mal. Aún así esta es una etapa de pruebas, así la habíamos programado, hasta principios de 2007 en que el weblog tenía que someterse a una revisión importante. ¿Qué he echado de menos? Sobre todo, que no he podido utilizar mis transparencias, mis gráficos, mis fotos, mis canciones, mis ……. es decir, lo gráfico. Me he quedado sólo con la palabra. Y por supuesto, la palabra puede ser interesante, pero con añadidos estéticos funciona mejor.

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Grupo-Intercomunicación-Innovación, como una cadena ….. el eslabón más fuerte el primero, el grupo de trabajo; a través de él y algo más, diseñamos espacios de intercomunicación, que llamamos espacios de innovación, porque son la antesala de procesos innovadores. Básicamente, así se sigue un camino hacia la dinamización de los partícipes en dichos procesos innovadores. La metodología grupal y su “cultura democrática” y participativa implícita permiten asentar las bases, los fundamentos, de un proceso sólido. Este es uno de los seis artículos que integraban una serie publicada en una revista mensual, serie titulada “En la espiral de la innovación”, nombre antecedente del que luego sería libro en 2004.

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Sentido, horizonte, estrategia, valores …. son aspectos interrelacionados que sobre todo tienen que ver con la realidad del Proyecto, con la forja de un proyecto organizacional que confiera valor social a la institución que lo desarrolla. Innovar tiene mucho que ver con todo esto. No se innova cuando se quiere, sino cuando se puede y es posible. Y la posibilidad-oportunidad está íntimamente vinculada al sistema de valores y al horizonte. Un horizonte ilusionante, que se cree alcanzable, aunque no lo sea; un sistema coherente e integrado de valores, no de valores religiosos o éticos, sino de valores operativos, de valores humanos, de soportes sobre los que se hace motivar e interesante caminar.

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“No basta con una simple protección contra la tiranía del magistrado. Se requiere, además, protección contra la tiranía de las opiniones y pasiones dominantes; contra la tendencia de la sociedad a imponer como reglas de conducta sus ideas y costumbres a los que difieren de ellos, empleando para ello medios que no son precisamente las penas civiles; contra su tendencia a obstruir el desarrollo e impedir en lo posible, la formación de individualidades diferentes, y a modelar, en fin, los caracteres con el troquel del suyo propio. Existe un límite para la acción legítima de la opinión colectiva sobre la independencia individual: encontrar este límite y defenderlo contra toda usurpación es tan indispensable para la buena marcha de las cosas humanas como la protección contra el despotismo politico

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Medicos Sin Fronteras (MSF) es un caso singular de innovación, ONG que obtuvo el premio Nóbel de la Paz y cuya labor no pasa desapercibida, por el proyecto que conlleva y por la humanidad que denota. Estudiamos el caso en 2001-02 y calibramos la posibilidad de incorporarlo como parte del entramado global del modelo de innovación en “En la espiral de la Innovación” (2002). Es una gran experiencia, sin duda, y una experiencia que cala hondo. Aquí la presntamos casi en su integridad, como aparece en nuestras bases de datos de experiencias. Vale la pena echarle una ojeada y comentarla.

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