La evanescente gestión del conocimiento

De la gestión del conocimiento se ha hablado no solamente mucho, sino demasiado. Y no siempre con acierto: en múltiples ocasiones el discurso ha servido más para confundir que para arrojar luz. Alrededor de esta cuestión se han contado muchas historias, no siempre coherentes y no siempre clarificadoras de conceptos. La gestión del conocimiento estuvo de moda y muchos se apuntaron al “yo también”, algunos por que consideraban que no era socialmente correcto quedarse al margen y otros por oportunismo comercial, ya que dedujeron que, si el asunto interesaba a tanta gente, probablemente habría posibilidades de negocio, aunque no tuviesen claro qué clase de negocio. Todo esto terminó finalmente por dañar la imagen de la gestión del conocimiento y por desilusionar a muchos de los entusiastas de un primer momento. Gestionar el conocimiento parecía una buena idea, pero de naturaleza evanescente: cuando se quería aprehender, parecía desvanecerse; no resultaba fácil tener una idea clara y nítida de lo que era, ni de la forma en la que se debía proceder para ponerla en práctica. ¿Por qué esta situación? En buena medida por lo que se decía más arriba: porque mucha gente hablaba de la gestión del conocimiento sin saber muy bien qué quería decir.

Después de todo esto cabe preguntarse si la gestión del conocimiento es una realidad o una utopía, si realmente puede ponerse en práctica para lograr mejorar el comportamiento y los resultados de las organizaciones. La respuesta es sencilla: todas las organizaciones gestionan en la práctica el conocimiento; mejor o peor, con más o menos método, con mayor o menor acierto, de forma más o menos consciente, pero lo gestionan. Si es así, surge de nuevo la pregunta de qué es y de cómo se lleva a cabo. De forma sintética puede decirse que la gestión del conocimiento consiste en el conjunto de prácticas, apoyadas en una serie de herramientas, técnicas y metodologías, que permiten a una determinada organización:

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· Identificar cuáles son los conocimientos más adecuados para llevar a cabo sus actividades presentes y desarrollar sus planes de futuro.

· Conseguir la disponibilidad de dichos conocimientos. Esto quiere decir que los poseen las personas de la propia organización o que pueden ser aportados por personas u entidades externas.

· Proteger esos conocimientos, para garantizar su permanente disponibilidad.

· Utilizarlos eficientemente, con el fin de llevar a cabo, de forma excelente, las actividades de la organización.

Esta gestión constituye una actividad permanente, ya que es preciso prestar atención de forma constante a los nuevos conocimientos que puede ser necesario incorporar, a conseguirlos, a preservarlos frente a posibles pérdidas y a la optimización de su aplicación.

Bajo cada una de estas actividades principales subyace un conjunto, por cierto bastante numeroso, de prácticas y herramientas que se refieren a aspectos concretos y particulares de la gestión del conocimiento. En concreto, los Mapas de Conocimiento sirven para recoger tanto la relación de conocimientos disponibles en una empresa como aquellos que se hayan podido identificar como necesarios. De forma similar, los Repositorios de Conocimiento (que es como se suelen denominar a las bases documentales que contienen la descripción detallada de una serie de conocimientos importantes para la organización), pueden servir tanto para garantizar la disponibilidad de esos conocimientos, como para facilitar su utilización a quienes deben emplearlos en el desarrollo de su trabajo.

Otras prácticas, como pueden ser las actividades de I+D para el desarrollo de nuevos conocimientos, la motivación del personal para promover el intercambio de información y conocimientos entre ellos, la formación, la asimilación de técnicas orientadas a la resolución de problemas y otros muchos asuntos similares tienen igualmente cabida en el grupo de los cuatro aspectos básicos de la gestión del conocimiento señalados más arriba. Un manejo acertado de todo ello, permite llevar eficientemente a la práctica la gestión del conocimiento y utilizar acertadamente este recurso para afianzar la competitividad de la empresa.

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