Innovación, un tesoro escondido

Después de años trabajando en innovación, por fin se ha hecho un poco de luz y la innovación se pone de moda. Hasta intuimos, casi sabemos, que en esta ocasión no es la clásica innovación tecnológica, sino algo más, otra cosa. Oímos hablar cada vez con más insistencia y convicción sobre personas, talentos, conocimiento, capital humano y/o intelectual, seres humanos, gestión del saber y el conocimiento, organizaciones que aprenden, en definitiva, hasta parece que está cambiando el lenguaje. ¿Será un sueño o será una necesidad ahora descubierta?

Tenemos que alegrarnos y a la vez preocuparnos. Alegrarnos porque ya no somos esos seres extraños que, como profetas, proclamábamos “verdades” que pocos estaban dispuestos a oir; preocuparnos por que la divulgación de algo tan complejo conlleva que todos se quieran apuntar al carro, y se puede cometer más de una tropelía -en las modas, es fácil que cualquiera escuche la fórmula mágica, y el “ábrete sésamo” permita el acceso al tesoro-. Escribiremos algo sobre lo que significa orientarse a la innovación.

La innovación requiere un lenguaje y una metodología diferentes, un método que parte de la práctica y la experiencia para llegar a la experiencia; que moviliza a las personas y construye grupos; un lenguaje que piensa en términos de calidad y productividad -por este orden, no nos equivoquemos- en intercomunicación, en motivación, en implicación, en espacios libres y abiertos para la colaboración, en competencias y no en luchas y competitividades, en aquello de “dar es rentable” frente a la reducción “per se” de costes y el ya famoso “downsizing”. Introducir la innovación es recuperar también el sentido común, o más bien, llegar a él. Es clásico decir aquello de que es “el menos común de los sentidos” y así es, evidentemente, es un bien realmente escaso, y conferir sentido y estrategia a lo que se hace, es decir, saber dónde se está -y persistir en el intento de saberlo contínuamente- y hacia dónde se va- diseñar, proyectar el futuro deseable y posible. Hablar de innovación es hablar de realidad, de consciencia y también de previsión, de análisis e interpretación, de comprensión del entorno y de lo propio. También es hablar de lo interno y no sólo del mercado, proyectándose desde lo interno -¿endocalidad? me gusta esa palabreja de O´Donell-.